March 21, 2010

UN VERANO DE LO MÁS CALENTITO

Posted in Uncategorized at 8:26 pm by losrelatoscalientesdeelsa

Ahora que ha empezado un poco el calorcito, me he acordado de aquel verano. Yo tendría 16 ó 17 años, no me acuerdo; en verano, Brian y yo siempre decidíamos darnos un respiro porque sabíamos que era una mala época y no nos veíamos en dos meses en los que podía pasar de todo… Lo cierto es que, él era muy ligón y yo… Bueno, creo que ya sabéis cómo era yo, y lo sigo siendo. En verano nos dábamos carta blanca para hacer lo que quisiéramos y luego ya cuando acababa volvíamos a estar juntos; a veces hasta nos contábamos todos los detalles de lo que había pasado… ¿Nunca os habéis puesto cachondos con vuestra pareja contándoos alguna aventurilla? Sirve igual que los relatos…

 

Bueno, a lo que iba. No recuerdo exactamente el motivo pero, el caso es que ese verano lo iba a pasar entero en California con mis tíos Mike y Amy y mi prima Ashley; para mí era el plan perfecto; sin mis padres, con mi prima, ¡en California!, sol, playa, ¡chicos!… Hice la maleta con ropa bien fresquita y bastante provocativa (era una cría americana, ¿qué esperabais?); lo típico, minis muy minis, camisetas con buenos escotes, o enseñando el ombligo, tirantes, unos cuantos bikinis, ya os lo podéis imaginar. Llegué a California bastante de noche, cené con mis tíos y mi prima y nos fuimos a dormir. Bueno, no, a dormir no, yo dormía en la habitación de Ashley y la verdad es que pasamos bastante rato cotilleando y hablando por los codos, lo recuerdo como si fuera ayer. Mi prima Ashley tendría 19 ó 20 años; al contrario que yo, tenía el pelo muy moreno y ondulado, unos inmensos ojos azules, alta, delgada, con buenas curvas y un buen par de tetas, para qué negarlo, es lo que los chicos llamaríais un pibón (aunque yo no le tengo nada que envidiar, ¡eh! ;P). A la mañana siguiente, después de desayunar, mi prima y yo nos pusimos el bikini, una camisetita de tirantes y unos pareos cortitos y cogimos el coche para irnos a la playa. Me llevó a una pequeña cala realmente preciosa y no había ni un solo alma. Se ve que la gente no la conocía porque estaba bastante escondida pero, era increíble, impresionante, con su arena blanca y fina, su agua limpísima con ese juego de colores azules y verdes en el mar, algún que otro junco… Una verdadera pasada, de película. Llegamos y al momento nos quedamos con el bikini y nos fuimos a bañar. Estaba nadando tranquilamente y haciendo el tonto con mi prima en el agua cuando vi llegar a un chico que me dejó sin respiración. Tenía un cuerpo que quitaba el hipo, de lo más atlético, piel morena, cabello moreno y desde la lejanía no le podía ver bien los ojos pero, intuía que los tendría claros. Al momento, paré de hacer el loco con mi prima y le pregunté si le conocía, bueno, mis palabras debieron de ser algo así cómo “¡¿Quién es ese tío?!” –dicho con los ojos desorbitados, por supuesto- “Está bueno, ¡eh! Se llama Scott, tiene 23 años y ahí dónde le ves es uno de los mejores windsurferos de la zona.” “Buff, ¿y le conoces bien?” “Lo justo, vive solo a un par de casas más abajo de la nuestra; sus padres sólo suelen venir un mes; le dejaron aquí porque el windsurf es su pasión y se fían de él. Se las arregla bien. Tiene a toda la población de chicas detrás de él pero, nunca le he conocido novia; bueno, miento, creo que de los 16 a los 18 tuvo una pero, desde entonces no se le ha visto con ninguna novia formal, se centra en el surf y nadie soporta eso…” “¡Qué desperdicio!” “Y que lo digas…” Salimos del agua y él al vernos vino directo hacia nosotras “Hi! ¿Qué tal? ¿No me presentas a tu amiga?…” “Hola Scott, ésta es mi prima Hester” “Encantado” dijo haciéndome un repaso de arriba abajo y besándome en la mano. “Igualmente” dije yo. “Estáis solas, ¿no? A esta playa no viene nadie, es una gozada…” “Sí, se disfruta de la playa sin las aglomeraciones de otros lugares repletos de gente, ¡viva California!” dijo mi prima; todos nos reímos. Pasamos toda la mañana conversando y haciendo el tonto en el agua los tres juntos.

 

Quedamos en ir por la tarde a tomar algo por ahí después de cenar. Cuando íbamos a casa, mi prima me dijo “No puedo creerlo… ¡Le gustas!” “¿Qué?” “¡Scott está coladito por ti!” “¿Pero qué dices?” “Te lo digo en serio, Hest, le tienes en el bote. ¡Es la primera vez que se acerca a dirigirme la palabra! ¡Casi no sabe ni mi nombre! Es obvio que si ha venido a hablarme era porque quería conocerte…” “O simplemente porque quería ser amable, ¡éramos las únicas personas en esa playa!” “Hazme caso, tú le gustas…” Cenamos y nos arreglamos para salir. Mi prima me estuvo aconsejando qué ponerme, al final opté por no ir demasiado provocativa; ni si quiera me maquillé, tan sólo un poco de brillo de labios, melena al viento, una falda vaporosa a la altura de la rodilla y una camiseta sin mangas con cuello redondo; mi prima se había vestido más sexy, pelo suelto, ojos con mucha máscara de pestañas, labios rojos con un buen toque de gloss que los hacía más carnosos, mini muy mini y camiseta de tirantes con buen escote que dejaba al descubierto la mayoría de sus inmensas tetas; pondría caliente a cualquiera… Llegamos al bar donde habíamos quedado con Scott pero, al parecer, todavía no había llegado. Estaban la mayoría de los jóvenes de la zona. Un montón de chicas que miraron a mi prima con algo de odio o envidia, y bastantes chicos que nos saludaron con una sonrisa… Mi prima no se cortó un pelo y se acercó a las chicas para preguntarles si habían visto a Scott, diciéndoles que habíamos quedado con él; sí, ahora sus miradas sí que eran de odio… Casi la ignoraron pero ella ni se inmutó. Al poco llegó Scott, se acercó directo a nosotras, dio un par de besos a mi prima y a mí me rozó la comisura de los labios; mi prima lo vio y susurró “Te lo dije…”. Me cogió de la mano para dirigirnos los tres a una mesa. Nos sentamos y empezamos a hablar. Me di cuenta de que a pesar de estar sentados, él todavía agarraba mi mano. Un segundo que Ashley fue al baño, Scott me dijo que estaba muy guapa, que no le gustaban esas chicas que iban con kilos de maquillaje y vestidas como si fueran putas por mucho que llamaran la atención, que a él le gustaban más las chicas sencillas como yo… Traté de no caerme de la silla cuando me lo dijo, quise aparentar indiferencia hacia sus palabras, era algo que me había aconsejado mi prima… Al poco volvió Ashley y Scott fue a pedir algo a la barra. Conté a mi prima lo que me había dicho y me dijo que había actuado bien. Scott volvió con las bebidas y al poco apareció una tal Kate Lyn; una rubia despampanante de grandes ojos verdes, que llevaba el vestido más corto que he visto en mi vida con un pronunciado escote en el pecho y en la espalda y que se notaba que no llevaba sujetador; pensé que podría quitarle el puesto a Pamela Anderson… Se dirigió a Scott y le dijo que necesitaba hablar con él; él al principio se notaba reticente, diciendo que había quedado con nosotras y que no pensaba dejarnos solas pero, al final, la chica le convenció para desaparecer durante un rato. Él se disculpó y dijo que volvía en seguida. Mi prima me dijo que la chica era la que me había contado que había sido su única novia conocida y que desde entonces ella siempre había andado detrás de él intentando reconquistarle… A mí, me pareció que lo había conseguido, mi gozo en un pozo… Decidimos irnos del bar antes de que él volviera. Por el camino fui todo el rato pensando en él y totalmente triste, mi prima trataba de consolarme…

 

Llegamos a casa de mi prima y yo empecé a llorar, me había hecho demasiadas ilusiones… Mi prima dijo que no me preocupara, que seguro que Scott no volvía con Kate Lyn porque era una zorra y se había tirado a todo el pueblo y que ella le había dicho a Scott que probablemente no iría a la playa por la mañana porque tenía cosas que hacer y que yo no sabía lo que haría y él le dijo que por favor me dijera que fuera, que él sí que iba a ir. A pesar de sus palabras no lograba consolarme, me acarició un poco el pelo para retirarlo de mi cara y rozó mis labios con los dedos; pensé que había sido simple coincidencia pero luego bajó la mano por mi cuello, acarició mi pecho y bajó por mi cintura. “Puesto que hoy Scott no te lo ha querido dar, te voy a enseñar lo que es bueno…” me dijo. Me besó en los labios y yo cerré los ojos. Me quitó la camiseta, desabrochó mi sujetador y ella se quitó lo suyo de un golpe, aún no sé cómo pudo hacerlo, supongo que antes se había soltado el sujetador sin que yo me diera cuenta… Me tumbó en la cama y se tumbó encima de mí con sus enormes tetas rozando las mías, tratando de acariciar mis pezones con los suyos, mientras acariciaba mis muslos y me metía mano por debajo de la falda. Comenzó a acariciarme el pubis y a meter los dedos por mi clítoris mientras bajaba por mi cuerpo para lamer mis tetas… “Cierra los ojos y déjate llevar. Si quieres, piensa que soy Scott, te voy a dar lo que él aún no ha querido darte…” Me estaba excitando demasiado. Al poco, fue bajando por mis tetas, lamiendo mi tripa y mi ombligo. Me quitó la falda y las bragas y lamió mi pubis, hasta que llegó a mi clítoris y comenzó a lamer y chupar, poniéndome a mil y rogándole que siguiera. Consiguió hacer que me corriera en su boca y acabé de lo más cachonda. Le susurré que me había quedado con ganas de más y ella me contestó que ahora me tocaba a mí hacerla gozar, o que aún mejor, que ahora disfrutaríamos las dos. Se arrancó la falda y el tanga y se puso en la posición de tijera para que yo sintiera su húmedo coño contra el mío, totalmente empapado por el placer que me habían causado sus lamidas. Comenzó a moverse chocando mi coño con el suyo una y otra vez sin parar de gemir, menos mal que mis tíos dormían en el piso de abajo porque si nos hubieran oído se hubiera montado una buena, y montándomelo con mi prima era difícil que no se oyera nada… Entre gemidos me contó que a ella le iban los tíos pero que una vez probó a enrollarse con una amiga por ver qué se sentía y no le disgustó, me vio tan deprimida que pensó que lo mejor era un buen polvo y como no había chicos delante… Nos quedamos dormidas las dos desnudas encima de su cama hasta la mañana siguiente.

 

Fue ella la que me despertó y me dijo que bajara rápido a desayunar, que me acercaría a la playa y luego ella se iría a hacer unas compras para ver si esa mañana yo tenía más suerte con Scott. Lo cierto es que yo ya estaba demasiado decepcionada y no pensaba que fuera a pasar nada con él… Una amiga llamó a mi prima y le dijo que Kate Lyn se iba a ir, que había decidido irse de vacaciones porque estaba muy deprimida; que la había visto a primera hora comprando algo en una tienda y llevaba unas tremendas gafas de sol pero, a pesar de ello, se notaba que tenía los ojos llorosos e hinchados; luego escuchó a la madre de Kate Lyn diciendo que pasara de Scott, que ese chico no la merecía, compraron un par de cosas y salieron de la tienda… Es lo bueno de tener una amiga trabajando en la tienda del centro, se entera de todos los cotilleos y lo de Kate Lyn era demasiado… Mi prima vino corriendo a contármelo, mientras yo desayunaba. Estaba segura de que Kate Lyn se iba porque Scott había pasado definitivamente de ella, yo no las tenía todas conmigo, no quería hacerme ilusiones… Me puse un bikini y un pareo largo para vestirme rápido, unas chanclas, cogí mi bolso con crema, toalla, móvil y gafas de sol y me metí en el coche para que mi prima me acercara a la playa.

 

Al llegar vimos que estaba el coche de Scott, a mí me entró un escalofrío, no sé por qué. Bajé del coche, mi prima me gritó “¡Suerte!” y me dejó ahí. Me fui acercando a la playa y a lo lejos vi que Scott estaba tumbado, estaba solo y me sorprendió intuir que estaba desnudo. Me fui aproximando y comprobé que era verdad, estaba completamente desnudo, tumbado bocabajo encima de la toalla y dejando ver un culito aún mejor de lo que había imaginado. Al verme dijo “¡Vaya! ¡Perdón! Pensé que no ibas a venir después de lo de ayer y por eso estaba así… Lo siento…” “Tú mismo” dije yo. Trató de darme una explicación por lo del día anterior pero, yo le corté diciendo que no me debía nada y que no tenía que darme ninguna explicación, que él era libre de hacer lo que quisiera; se quedó cortado. Me quité el pareo, extendí mi toalla y me dispuse a echarme crema. Me recogí el pelo en un moño y me puse de espaldas “Te importa darme crema, me la extendería yo pero, siempre se me quema la espalda porque no me la extiendo bien.” “Sin problemas…” Le tendí el bote y él me soltó la parte de arriba del bikini y echó un chorro de crema en donde estaría mi columna vertebral. Comenzó a extender la crema del centro a los extremos de mi espalda; cuando bajaba por mi espalda rozaba mis pechos y me estaba poniendo mala. Al acabar, salió disparado diciendo que iba a darse un baño; me giré para mirarle y pude ver como su cuerpo desnudo se alejaba y entraba en el mar; de pronto paró en seco, yo pensé que para echarse a nadar pero, me equivoqué… ¡Se paró para hacerse una paja! Lo juro, yo llevaba las gafas de sol puestas pero, le vi perfectamente cómo se la meneaba, estaba clarísimo… Cuando paró, estuvo un rato más en el agua y nadó un poco. Al verle acercarse a la orilla, comencé a darme crema por la parte delantera del cuerpo; y justo cuando llegó a la toalla, yo me estaba extendiendo crema por el pecho. Él llegó y se quedó sorprendido de verme así de modo que le dije “Disculpa, espero que no te importe que haga top-less, aunque visto lo visto…” y miré su cuerpo desnudo que me ponía a mil. “Claro que no me importa… Lo que no entiendo es por qué no haces nudismo con ese cuerpo que tienes… Aunque, bueno, mejor porque si no llevaras la parte de abajo del bikini, no sé si me podría controlar…” Sus palabras me aceleraron el corazón, por no decir que me pusieron de lo más cachonda, y acto seguido deshice los dos nudos de los extremos de la braguita de mi bikini para dejar todo mi cuerpo al descubierto; él no se pudo contener y al momento se lanzó en picado a lamer y chupar mi coño; cuando le dio el primer lametón, dijo “¡Vaya! Sí que te he puesto caliente…” porque ya estaba de lo más húmedo… “Veo que yo a ti también” dije observando su polla que ya comenzaba a empalmarse… “Ven aquí, amiguita…” añadí mientras él cambiaba de postura para que yo se la pudiera comer mientras él comía mi coño. “He descubierto que además de estar buenísima, cosa que ya sabía, tienes precisamente el coño que estaba buscando…” “Pues no busques más y disfruta de lo que tienes delante…” Aunque tenía su polla en la boca, yo no podía parar de jadear, me estaba poniendo como una moto y eso que sólo me estaba comiendo el coño… “Qué mojadita estás, ¡eh! ¿Estás cachonda? ¿Quieres que te la meta?” “Sí, ¡métemela hasta el fondo! ¡Métemela!” Él siguió chupándome el coño y yo sin dejar de jadear y de lo más caliente… Paró un segundo y dijo “Como no cesen esos gemidos me parece que voy a cambiar de postura… Me estás poniendo muy cachondo…” “¡Fóllame!” contesté yo y él se colocó encima de mí y comenzó a metérmela poco a poco, “¡Métemela sin miedo, hasta el fondo! ¡Rómpeme el coño, si hace falta!” palabras por las que él me embistió y me la metió hasta adentro comenzando a follarme cada vez con más fuerza… “¡Ahora sí que vas a gemir, zorra!” “Sí, sí, no pares, sí, sí, así, así, sigue, sí, no pares…” decía yo entre jadeos… “Cuando te vi no pensé que fueras tan puta pero la verdad es que me alegro porque necesitas un buen polvo y eso es exactamente lo que te voy a dar… ¿Te gusta que te follen, zorra, te gusta?” “Síiiiii, fóllame, fóllame… Aaaaaaah, aaaaaaaaaah” Nos corrimos en un segundo y luego me sugirió irnos al agua, donde en lugar de meterme la polla por el coño, me la metió por el culo de un golpe y me puso a cien mientras me acariciaba las tetas y el coño. Terminamos de follar y salimos del agua. A lo tonto ya se había hecho la hora de comer y nos fuimos a casa. Ni que decir tiene que pasamos todo el verano disfrutando de la “compañía” del otro (por no decir otra cosa) y que repetí muchos veranos más…

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