March 21, 2010

NUEVOS VECINOS

Posted in Uncategorized at 8:17 pm by losrelatoscalientesdeelsa

¡Hola a todos! Sé que tenéis ganas de saber qué más pasó con mi hermano y
prometo que en mi próximo relato os contaré mi tercer día a solas con él pero,
hoy estoy aquí para contaros otra cosa… Y es que, ¡me he echado novio!… Y esta
historia, me parece que os puede resultar muy jugosa… Os cuento:

Hace un par de semanas o así, vi que alguien se mudaba a la casa de en frente;
en un barrio de unifamiliares como el mío, lo de tener nuevos vecinos es todo un
gran acontecimiento y crea mucha expectación, yo estaba muy intrigada porque la
verdad es que estoy rodeada de gente muy mayor y me apetecía que viniera alguien
joven de una bendita vez… Cuál fue mi sorpresa cuando el primer día vi a un
chico que parecía más o menos de mi edad, 26 años. La verdad es que por poco me
da un infarto al verle porque me pareció un chico muy atractivo, alto, buen
cuerpo, moreno, ojos azules… Me encantó. Justo le vi cuando yo iba a entrar en
mi casa así que él podía estar cien por cien seguro de dónde vivía pero, yo
estaba a la espera porque no sabía si era mi nuevo vecino o no… Bueno, al verme,
me saludó con una sonrisa y yo hice lo mismo y me metí a casa rogando a Dios
porque fuera mi vecino.

Desde ese día, me lo cruzaba siempre y aunque nunca hablábamos, siempre nos
mirábamos mucho y nos sonreíamos así que empezó entre nosotros el típico juego
de las miraditas… Y sí, como os podéis imaginar, ¡era mi vecino! Yo no sabía lo
que iba a pasar, la cosa pintaba bien pero, nunca se sabe… Aunque, qué queréis
que os diga, yo me conformaba con verle… Además, cada vez le veía más a menudo,
bueno, es normal, vivíamos uno enfrente del otro y coincidíamos en todos los
sitios posibles (supermercado, bar de la esquina, carnicería… Bueno, lo típico…
Llegué a la conclusión de que, como yo, él también vivía solo… Lo que me quedaba
por averiguar era si tenía pareja o no… Como Dios me vino tan bien en el caso de
que fuera mi vecinito, también me puse en Sus manos para que no tuviera novia…)
Lo que empezó a resultarme más extraño fue que también empezamos a coincidir en
sitios menos habituales lejanos al barrio pero, bueno, yo encantada de verle… Y
como siempre, un saludo, una sonrisa, miraditas… Empecé a preguntarme cuándo se
presentaría, también podía hacerlo yo pero, bueno, quería ver cuánto podíamos
aguantar con el jueguecito de las miradas y sin saber nada el uno del otro…

Todavía no os he contado una cosa, más o menos cuando empezó la mudanza de mi
chico desconocido, empecé a trabajar en una tienda de ropa interior de mujer; un
buen sitio para que trabaje una chica como yo, con lo que me gustan los
conjuntitos sugerentes… ¡Podía aconsejar a quién fuera! Bueno, lo malo o bueno
era que, nos teníamos que vestir todas las dependientas de la misma forma,
pantalones negros bastante ceñiditos (todo hay que decirlo) y una camiseta de
manga corta y buen escote de pico que nos cambiábamos todos los días (lunes
blanca, martes azulito, miércoles rosa…) Un día, por la mañana, ya quedaba poco
tiempo para cerrar y además, mis compañeras (¡qué coincidencia!) me habían
preguntado si me importaba que salieran un poquito antes porque tenían prisa, de
modo que me tocaba cerrar a mí… Bueno, mi sorpresa fue brutal cuando vi a mi
querido vecinito entrar por la puerta, por poco me da un yuh-yuh… Mi guapo
vecinito entrando en una tienda de ropa íntima de mujer de la que yo era
dependienta… ¿Estaría tan roja como mi camiseta o sólo era la emoción del
momento?… ¡Estaba realmente guapo!…

La curiosidad me podía, ¿qué hacía mi vecino en una tienda como ésa?… Nada más
verme, vino directo a mí y me preguntó si le podía ayudar… No os podéis imaginar
el morbazo que me dio que el chico en cuestión me tratara de usted… Sí, tenía
morbo eso de hablar por primera vez con él en plan cliente-dependienta,
mirándonos directamente a los ojos, con una sonrisa en la boca… Pero, había un
poblemilla… Si el chico estaba en esa clase de tienda era porque quería comprar
esa clase de ropa a una mujer… Así que supuse que a no ser que le quisiera
comprar un conjunto de sujetador y braguita a su madre o hermana (poco probable
aunque no imposible), ¡debía de tener novia!… Traté de ocultar mi decepción.
“Claro, para eso estoy. ¿En qué puedo ayudarle?”, contesté con mi mejor sonrisa.
Me dijo que quería comprar un conjuntito para una chica especial… Maldición! Sí,
tenía novia!…

Esas palabras cayeron sobre mí como un jarro de agua fría pero, tenía que seguir
disimulando… Le pregunté si tenía alguna idea de cómo lo quería… Sonrió, “Lo
cierto es que no… ¿Qué me aconseja?…” La verdad, no me importa nada aconsejar
a la gente que no tiene ni idea de qué lo que busca pero, tener que aconsejar a
un chico que hacía que mi corazón se acelerara como nunca sobre un conjunto de
ropa interior para su pareja… “Bueno, ¿cómo es la chica? Necesito tener una idea
de cómo es para poder tener una idea de qué le podría gustar…” “Bueno, es una
chica muy, muy sexy…” Sexy? Esas palabras me mataron! (Chicos, no os podéis
imaginar lo odioso que es para nosotras que habléis de otra chica que no sea
nosotras describiéndola como sexy…) “Sexy… Bueno, entonces supongo que le
gustaran los conjuntitos atrevidos…”

Estaba deseando que viniera alguna de mis compañeras a remplazarme pero, no, se
estaban acercando a la puerta y “me facilitaron la labor” poniendo el cartelito
de cerrado y cerrando la puerta… Sólo quedaban un par de chicas que echaron un
vistazo por la tienda y salieron por la puerta poco después de que se fueran mis
compañeras… Estaba sola ante el peligro… Sola ante mi vecino. Sola, teniendo que
ayudar a mi vecino a escoger un conjunto de ropa interior para una chica
especial, MUY, MUY SEXY, tierra trágame!… Le empecé a enseñar algunos
conjuntos no demasiado caros pero bastante sugerentes. Él los miraba y me miraba
a mí… Me dijo que no sabía qué hacer, que quería algo sugerente (algo sugerente
para una chica especial, muy, muy sexy…) y me preguntó que qué era lo que más me
gustaba a mí, que no me importara ir a por el conjunto más caro, si ese era mi
favorito… Ahora quería comprarle mi conjunto íntimo favorito a una chica
especial, muy, muy sexy… Era el colmo!

Con mi mejor sonrisa traté de pensar que sólo era un cliente más y no le
importaba gastar dinero en su chica especial y sexy…”Bueno, la verdad es que a
mí me encanta un conjunto de encaje semitransparente de Christian Dior que me
parece de lo más sexy…” “Ése, enséñeme ése!” “Aquí lo tiene, qué le parece?”
“Perfecto, es perfecto para ella! Éste es el que quiero!”. Toma ya! Compra el
conjunto más caro, más sexy, más atrevido y más sugerente de toda la tienda para
tu chica especial y muy muy sexy, quería morirme… “Perfecto, qué talla le doy?”
“Mmm, la verdad es que no sé… La suya cuál es?” Eso ya era lo máximo, quería
comprar mi conjunto favorito a una chica especial y muy muy sexy que usaba mi
talla de sujetador… “De acuerdo, talla 90, aquí lo tiene… ¿Desea braguita o
prefiere tanga?” “Uff, no sé qué decirle… Usted qué prefiere?” Yo? Pero qué
narices importo yo si él quiere comprar un conjunto para su novia, una chica
especial y muy muy sexy! …

Con mi mejor sonrisa aunque ya un poco harta de la situación, respondí “Bueno,
la verdad es que yo prefiero los tangas… Una vez que te acostumbras a ellos son
mucho más cómodos y no se marcan con la ropa ajustada… Si dice que la chica en
cuestión es muy sexy, seguro que ella también prefiere los tangas… Aunque,
bueno, si hubiera algún problema, siempre podría venir con el ticket y cambiarlo
por una braguita…” “De acuerdo, me llevo el tanga…” “Muy bien, le daré la talla
M que es la más común… ¿Y en qué color lo quiere? ¿Negro, rojo o morado?” “Mmm,
no sé… Cuál le parece más sugerente a usted?” La historia ya estaba pasando de
castaño oscuro pero, yo seguía aguantándome las ganas de darle un mamporro al
puñetero vecinito de la preciosa sonrisa y las miraditas que quería comprar un
conjunto muy atrevido para su chica… Sabría su chica que a él le encantaba
tontear con otra?…

Lo reconozco, estaba celosa… Me había creado falsas esperanzas con la historia
de las miraditas y ahora… “Bueno, cualquiera de los tres es muy sexy. El negro
es el más común, el rojo es muy atrevido aunque si su chica es tan sexy como
dice, seguramente estará llena de conjuntos rojos y negros… Yo me decantaría por
el morado… Es muy sugerente y el color le da un toque, cómo decirlo, ¿de
misterio?… El morado es el color que yo elegiría para una chica especial…”
“Tiene razón, me llevo el morado” “Muy bien, se lo envuelvo para regalo?” “Aaah,
podría pedirle un favor antes de que lo envuelva?” “Sí, claro, si está en mis
manos…” Me tendió el sujetador y con una sonrisa de lo más pícara me preguntó
“¿Puede probárselo? Quiero estar seguro de que le valdrá…”

Tragué saliva, le miré sin decir palabra, cogí el sujetador y me metí en el
probador. Total, estaba sola con él, nadie se iba a enterar… Además, ya que me
estaba tocando tanto las narices, quería que viera lo bien que me quedaba ese
sujetador, a ver si le quedaba tan bien a su chica especial y muy, muy sexy
(bueno, yo no es que sea creída pero, estaba tan picada que me entraban unas
ganas tremendas de ver a la chica en cuestión…) … Dejé la cortina del probador
un poco entreabierta y por el espejo pude ver que no me quitaba el ojo de
encima, me hice la loca como si no me hubiera dado cuenta… ¿Sabría su querida
chica sexy que él era un voyeur?… Me quité la camiseta roja, me quité mi
sujetador, me observé en el espejo acariciándome el pecho y asegurándome de que
él seguía con sus ojos puestos en mí, me puse el dichoso sujetador, abrí el
probador de golpe y le pregunté “¿Qué le parece?” Él tragó saliva, aguantó un
“wow” que estuvo a punto de dejar escapar y dijo “Sí, es perfecto, le quedará
perfecto” “Muy bien, esta talla entonces…” “Sí”

Entré en el probador, me quité el sujetador, me puse la camiseta sin ponerme el
sujetador porque quería que el tío se fuera cuanto antes. Metí el maldito
conjunto en la caja, quité el precio, lo envolví para regalo y lo metí en una
bolsa. “Aquí tiene, le meto un probador de una de nuestras colonias, es muy…
sexy” “Gracias, muy amable” Pagó con tarjeta y se fue. Cogí mi sujetador del
probador, recogí un poco, cerré y huí a casa, deseando no encontrarme a mi
vecino… Pero se ve que Dios no quiso echarme una mano esta vez y le vi, otra vez
me saludó con su mejor sonrisa, yo le miré, le saludé secamente y entré en mi
casa.

Me cambié de ropa, comí y me eché una siesta tratando de no pensar en lo que
había pasado… Era viernes. Mis amigas me llamaron para salir a tomar algo pero
les dije que no me apetecía, que ya saldría el sábado… Preparé un baño con sales
y mucha espuma, lo necesitaba… Salí, me sequé el pelo, me puse una pinza para
estar más cómoda y me puse un camisón, cortito, buen escote en pico, raso
blanco, y un tanguita semitransparente de color rojo, encendí el televisor y me
senté en el sofá. Me quedé medio adormecida, sonó el timbre de la puerta, me
desperté…

¿Había sonado de verdad o era la tele? Volvió a sonar, no había duda, alguien
estaba llamando a mi puerta. Apagué el televisor, me levanté y fui a la puerta.
Miré por la mirilla… Era mi vecino! Qué c. hacía mi vecino llamando a mi
puerta?! Qué se fuera con su chica especial y sexy!… Me solté el pelo y me lo
acicalé un poco, abrí de golpe, ya que estábamos que me viera con mi
camisoncito, a ver si yo era sexy o no… Sonrió muy pícaramente y sacó la mano
de detrás de su espalda, la movió unas cuantas veces, tenía un paquete que yo
conocía perfectamente, un paquete que había envuelto yo misma… Un precioso
conjunto morado de tanga y sujetador de encaje de Christian Dior…

Había comprado el conjunto para mí! No me lo podía creer… Me quedé parada un
segundo sin saber cómo reaccionar (lo reconozco, me había dejado KO!) y
preguntó, moviendo el dichoso regalo para que no hubiera duda de que era para
mí, “puedo entrar?”. Dije que sí con la cabeza, entró, cerró la puerta y se
abalanzó sobre mí, cogiéndome de la cintura y dándome un besazo en los labios
que yo no quise que se acabara… Al terminar, le miré a los ojos, le cogí de la
mano y le llevé directo a mi habitación, por el camino, él tiró el conjunto de
Dior al sofá.

Llegamos a mi habitación, me cogió de la cintura y me lanzó a la cama, qué
morbazo, nunca en mi vida había estado con un tío tan sumamente ardiente… Pura
pasión, fogoso, apasionado, efusivo… Exactamente lo que yo busco… Me puso a mil
sólo con eso… Se puso encima de mí y empezó a besarme por todas partes como si
se le fuera la vida en ello, yo no podía estar más cachonda y él se restregaba
contra mi cuerpo para hacerme sentir su polla, aunque fuera por encima de la
ropa. Bajó sus manos y sin dejar de besarme empezó a recorrer mis piernas desde
las rodillas hasta los muslos subiéndome el camisón para arriba, me lo quitó en
un segundo, le ayudé a quitarse la camisa, el pantalón, los zapatos… Se levantó
un segundo para observarme, en sus ojos sólo había deseo… (Supongo que lo mismo
que en los míos…) Empezó a lamerme las tetas, mientras con una mano comenzó a
acariciar mi pubis por debajo de mi tanga, y yo como podía acariciaba su polla
por debajo de su bóxer.

Volvió a besarme en los labios, mientras con las dos manos me quitaba el tanga
con ímpetu y yo le quitaba los bóxer. Nos masturbamos un poco y en seguida
comenzó a comerme el coño; casi no podía creérmelo, por lo general, todos los
tíos con los que he estado (quitando mi hermanito, jejeje) iban a lo suyo y éste
era el primero que iba directo a darme placer a mí… Así se hace!… Le dije
que cambiara de postura y al momento supo a lo que me refería e hicimos juntos
un 69, me encanta ese número!… Después de una buena corrida, volvió a recorrer
todo mi cuerpo a besos mientras nos masturbábamos con la mano, yo cerré los ojos
y, al poco, él empezó a metérmela poco a poco, muy poco a poco; cada vez daba un
empujoncito más pero, me encantaba que fuera tan despacio, me encantaba y a la
vez me desesperaba porque estaba deseando sentirle totalmente dentro de mí…
Por fin, después de unos momentos de deseo y “desesperación”, me la metió hasta
el fondo una y otra vez, y tuve el mejor multiorgasmo de mi vida.

Después, nos besamos y acariciamos hasta que nos quedamos dormidos…

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