March 21, 2010

“LA GO-GÓ”

Posted in Uncategorized at 8:35 pm by losrelatoscalientesdeelsa

Hola a todos! Aquí está Elsa de nuevo! Perdonad que haga tanto tiempo que no escribo y que no os haya contestado a los mails; no he tenido tiempo. Tuve que volver a Estados Unidos porque mi abuela no estaba bien. Mi hermano y mis padres se fueron a su casa con ella y yo estuve cuidando la casa de mis padres, visitando a mi abuela cuando podía y tratando de ganar dinero como podía… Pero eso no os interesa… O sí?… Os cuento…

Necesitábamos bastante pasta para médicos, operaciones y esas cosas tan odiosas… No podíamos dejar sola a mi abuela y al menos tenía que haber dos personas con ella así que mi hermano y yo decidimos que mis padres se quedarían con ella y nosotros nos las arreglaríamos para ganar algo de pasta. Mi hermano no es que ganara demasiado en el MacDonalds pero algo es algo, no? Y yo, bueno, lo primero que hice fue ir a unos grandes almacenes. Allí trabajaba mi vieja amiga Kelly y le pregunté si sabía si necesitaban gente… Eureka! Precisamente necesitaban una chica para que atendiera a los clientes en la parte de lencería, justo lo mío. Ella habló con sus jefes, les entregué mi curriculum, me hicieron una mini entrevista y me cogieron al momento porque lo cierto es que les corría prisa… Qué suerte! Pero lo cierto es que ahí tampoco es que ganara demasiado… La verdad es que me deprimí bastante porque no veía cómo podría ayudar un poquito más para que mejorase la situación familiar… Un día Kelly me convenció para ir a una nueva discoteca, como en los viejos tiempos, a divertirnos y olvidarnos de todo. Pensé que me vendría bien salir un poco, necesitaba desconectar aunque sólo fuera unas horas… Lo cierto es que la discoteca todavía no se había inaugurado pero Kelly conocía a uno de los futuros porteros e iban a montar una mini-fiesta con gente conocida para ver qué opinaban y si tenían alguna sugerencia. Bueno, el caso es que me convenció y fui… Me alegré del reencuentro con tanta gente con la que había perdido el contacto, las viejas compañeras de instituto reunidas de nuevo, contando cotilleos y demás. La sorpresa y alegría llegó cuando descubrí quién era el dueño de la discoteca… Nick, mi mejor amigo antes de que me viniera a España. Por una cosa o por otra habíamos perdido totalmente el contacto, pero eso no importa ahora. Empezamos a hablar un poco de todo y le conté lo de mi abuela y que necesitaba dinero. Él me dijo “Tengo el trabajo perfecto para ti” “Ah! Sí?” “Sí, aquí mismo!” “Aquí mismo? En la discoteca? No sé, ya sabes lo torpe que he sido siempre, no me veo sirviendo copas…” “Lo sé, descuida, nunca te contrataría de camarera…” Me reí y él prosiguió “Estaba pensando en otra cosa… Qué te parecería ser go-gó? ” “Go-gó?” “Sí, no me digas que no. Tienes un cuerpo de infarto, una cara preciosa y te mueves de maravilla. Siempre se te ha dado muy bien bailar…” “Sí pero… Go-gó?No sé si me veo, Nick.” “Oh! Venga, Hest! Sólo me falta una y tú serías perfecta… Seguro que tienes más idea que yo de eso y me puedes ayudar… Las otras dos son muy monas y se mueven bien, pero es su primer trabajo y no sé yo cómo lo harán… Si te tuviera a ti, todo iría genial, estoy seguro… Tú decidirías la ropa que llevaréis y lo que haréis cada día… Venga… Di que sí! Pagamos una pasta!” Me dijo lo que pagaban y miré sus ojos azules suplicantes y no lo dudé, acepté sin pensármelo. Al día siguiente hablé con una ex-compañera que sabía que había estado de go-gó en una discoteca de Nueva York, quedé con ella y con Nick y estuvimos comprando ropa y ella me estuvo dando ideas de cosas que podíamos hacer y demás. Nick le estuvo cien por cien agradecido, jeje. Bueno, que ya me estoy enrollando… Empecé a trabajar como go-gó y la verdad es que lo pasaba bien. Las otras chicas eran muy majas aunque un poco torpes al principio, no tenían tablas pero, en una discoteca eso da igual. Ensayamos bastante antes de la inauguración y fue de lo más divertido.

Llegó el día en que la discoteca se abría al público por primera vez y prometía ser un desmadre… Era un viernes. Para ese día habíamos decidido que simplemente bailaríamos, no era cuestión de hacer los mejores shows desde el primer momento, no fuera a ser que se decepcionaran los clientes, no?. Llevábamos unos shorts de lo más cortitos, de color negro, bien ajustados al cuerpo tipo culote y una blusa negra transparente de manga corta que dejaba ver el sujetador negro debajo, el pelo recogido en un moño y crema y brillantina para que nos brillara más el cuerpo. En principio, bailé sin mirar a nadie a mi bola, al son de la música pensando sólo en pasármelo bien y no pensar en toda la gente que me estaba mirando… Pero de pronto vi a un chico impresionante que me dejó KO. No sé de dónde había salido pero Nick estaba hablando con él y me pareció guapísimo… Saludé a Nick desde el podium, le guiñé un ojo, le mandé un beso y me puse a bailar de la forma más sexy que pude dedicándole el bailecito a mi nuevo fichaje… Pronto sería mi nueva víctima… Ya sabéis cómo soy, no?… El chico en cuestión no paraba de mirarme y yo me olvidé del resto del mundo haciéndole ver que bailaba sólo para él… Al rato, llegó el momento de mi descanso y me acerqué a la barra a beber algo y hablar un ratito con Nick. “Muy bien, guapa. Para ser tu primer día lo has hecho muy bien, tenías a toda la discoteca a tu al rededor sin quitarte la vista de encima…” “Ah! Sí” “Sí… Bueno, alguno más que otros…” “No sé, no me he fijado. Sólo me he dedicado a bailar… (Mentira cochina pero, cuela, no?) Ah! Quién es ese chico con el que estabas hablando antes, me suena de algo?” “Kevin? Kevin Morriss, venía a nuestro colegio, igual te suena de eso… O tal vez no te suena de nada pero querías saber quién es, no?” “Jaja, cómo me conoces…” “Ahí viene… Te dejo sola ante el peligro…” Me giré y era verdad, el tal Kevin se estaba acercando… “Hola!” “Hola!” “Después de los bailecitos que te has pegado, no sé si te quedarán fuerzas para hablar conmigo, pero tenía que intentarlo… Bailas muy bien” “Gracias” “Soy Kevin. Puedo preguntarte como te llamas?” “Hester, me llaman Hest” “Encantado Hest. Y eres de por aquí? No te había visto nunca…” “Sí, bueno. Llevo mucho tiempo en España pero este año estaré por aquí…” “Pues entonces tendré que venir más a menudo…” “Jaja.” “Puedo invitarte a tomar algo mañana por la noche” “Mañana por la noche estaré aquí, trabajando…” “Ah! Claro, qué estúpido!…” Bueno, Kevin, tengo que volver a lo mío… Ya nos veremos por aquí, no?” “Sí, me ocuparé de ello…” Me fui pensando “Muy bien, Elsita, así se hace… Tú sí que sabes…” Más tarde ya le perdí la pista, esperaba verle de nuevo pero, supongo que se fue antes, qué decepción… Al día siguiente llamé a Nick cuando me desperté; ese día libraba del otro trabajo así que quedamos para decidir qué harían las showgirls ese día. Yo quería hacer algo especial e ir provocativa… No había duda, lo había estado pensando y mi idea era ideal… Body-painting. Hay algo más sexy que un cuerpo medio desnudo pintado y dejándose ver? Caliente, caliente, caliente… Quería ir provocativa y a Nick le pareció buena idea, simplemente se lo sugerí y él aceptó, yo no tengo la culpa… Por la tarde, quedé con las otras dos chicas y fuimos para que nos pintaran el cuerpo… A cada una nos hicieron una cosa distinta; ellas eran un poco pudorosas y tenían vergüenza de que les pintaran el pecho así que ellas llevaban un culotte y un sujetador pequeñito y yo llevaba un tanguita de color negro; me hicieron unos dibujos geniales, tipo tribal con el pecho pintado en plata y las aureolas sin pintar, sólo con un poco de purpurina plata, el trasero en tonos blancos con purpurina y el resto de cuerpo con tonos blancos, negros y plata. El pelo recogido en una coleta bien tirante también con brillos, nos pusimos unos tacones de infarto también en plata y nos fuimos a la disco. Nick flipó cuando nos vio, me dijo “Vaya! Si hoy no te ligas a Kevin es que no le conozco… Si no fueras mi mejor amiga, yo mismo te tiraría los tejos…” Me reí y dije “Anda, calla, y tú a lo tuyo, que me vas a poner nerviosa y no se me puede correr la pintura…” Se fue, abrieron la disco y me puse en mi puesto. Ese día no podíamos bailar mucho, si sudábamos se nos correría la pintura… Tocaba baile sensual tipo stripper en la barra… Cada una en su sitio y a moverse lentamente para enseñar la pintura, simplemente como modelos para exhibir la ropa, o la no ropa… Pronto descubrí a Kevin en un lugar estratégico en la barra, perfecto para seguir todos mis movimientos. Hice como si no le hubiera visto, no le voy a estar dedicando todos mis bailes, no? Era go-gó, tenía que hacer mi trabajo. Me dediqué a sonreír y moverme para que no pensara que estaba loquita por sus huesos… Llegó el descanso y fui a la barra, al momento se me acercó y me dijo “Wow! Cómo lo haces? Cada día que te veo estás más sexy!…” “Ah! Sí?” “Sí, la tercera vez que te vea no sé qué va a pasar… No sé si el próximo día podré responder de mis actos…” “Anda calla! No digas tonterías…” “Es verdad, estás increíble… Bueno, qué? Entonces me vas conceder una cita mañana, o también tienes que trabajar?…” “No, mañana es domingo, mi único día libre.” “Eso es un sí?” “Está bien, acepto” “Genial. Me llamas por la mañana cuando estés lista y te paso a buscar?” dijo mientras me tendía una tarjetita con su número de móvil. “OK, hasta mañana” (Perfecto Elsa, así se hace, ya lo has conseguido… Veremos qué pasa mañana…) Al acabar mi trabajo le volví a ver pero me limité a decirle “Nos vemos mañana” y me puse a hablar con otras personas. Ya había conseguido lo que quería, no?

Al día siguiente estaba especialmente cansada así que me levanté ligeramente tarde. Me di una ducha para despejarme, me puse mi albornoz rojo y empecé a desayunar. Cuando estaba dando el primer bocado a mi tostada, sonó el teléfono. “Hest?” “Sí, soy yo. Quién es?” “Soy Kevin. Sé que habíamos quedado en que me llamarías pero, como no sabía nada de ti, le he pedido tu número a Nick… Sigue en pie lo de vernos?” “Sí, sí, claro.” “Genial! Cómo quedamos?” “Mmmm, tienes algún plan?” “Había pensado que podría llevarte a comer a mi rincón favorito y luego improvisar, según nos apetezca hacer una cosa u otra…” “Me parece bien. Entonces qué llevo?” “Contigo es suficiente…” “Jaja. Ya… Pero como no me has dicho cuál es tu lugar favorito, no sé qué tipo de ropa ponerme…” “Bueno, lleva un bañador, o bikini si quieres, y ropa cómoda.” “Me llevas a la playa?…” “Puede… Te llevo a mi sitio favorito…” “Vale, vale. Veo que no vas a soltar prenda así que tampoco preguntaré qué vamos a comer…” “Yo me encargo de todo… Tú tan sólo arréglate. Te paso a buscar en media hora?” “OK, media hora” Le di mi dirección, colgué y me terminé la tostada y el café a toda velocidad. Fui a mi cuarto, me puse un bikini en tonos rojos y negros, una camiseta roja ligeramente ajustada y unos shorts vaqueros bastante ceñidos, bueno, no muy ceñidos, tan sólo en el culo que es lo que importa, no? (bueno, tampoco eran muy largos como para ceñirse en algún lugar más…) En resumen, bikini, shorts marcando culo y camiseta roja medianamente discreta, bueno, y unas zapatillas pero eso no os interesa.. Se me antojó recogerme el pelo para que se me viera más la cara así que me hice una coleta bastante tirante, me di un poco de colorete y brillo de labios y ya estaba lista, tan sólo faltaban unas gotitas de mi colonia favorita… Metí una toalla, la cámara, unas chanclas, el móvil, la cartera y las llaves en una mochila y esperé a que llegara Kevin. Me dejó KO cuando vi que venía en moto, o debería decir motaza?… Se bajó de la moto quitándose el casco y dijo: “Hola chica guapa!”, mientras me daba dos besos y me tendía un casco. “Hola encanto!” “Buff, tenía razón, cada día que te veo estás más sexy…” “Sexy? Con ropa para ir a la playa y una coleta?… Estás loco…” “Será eso, pero aún así estás preciosa. Y lo que dije, no sé si podré responder de mis actos…” “Jaja. Bueno, de momento lo estás haciendo…” Me puse el casco y me monté en la moto. “De momento…” dijo él mientras se ponía el casco y se subía a la moto. (Bien, Elsa, bien, vas por buen camino!) “Lista?”, le agarré de la cintura y dije “Sí” pegándome lo más posible a su espalda. No sé cuánto duró el trayecto por carretera pero, de pronto, torció y se metió por un sendero bastante arbolado… Estaba realmente intrigada, no sabía a dónde podía llevar ese camino… De hecho creo que si hubiéramos ido en coche, no hubiéramos podido pasar…

Mi sorpresa fue mayúscula cuando el sendero se acabó y dio directamente a la entrada de una casita de madera con un precioso porche. Bajó de la moto y se quitó el casco, mientras decía: “Era de mi abuela… Me encanta venir aquí porque es un lugar tranquilo… Vamos, te enseñaré el otro lado…” Me tendió la mano, bajé de la moto sin poder articular palabra. Me quité el casco y le di la mano. Mi sorpresa fue aún mayor cuando vi el otro lado de la casa… Había un pequeño lago y un embarcadero con una pequeña barquita de madera. Y a la derecha del embarcadero, dos sillas y una mesa lista para comer con su mantel, sus platos, vasos, cubiertos… y en el centro un ramillete de flores silvestres. Me acababa de quedar KO. Cuándo había preparado eso?… Supongo que vio mi cara de asombro y dijo “He dormido aquí, lo había preparado todo antes de llamarte…” Hice un movimiento de cabeza como de “OK” y dije “Te has propuesto impresionarme, eh!” “Puede… Me gusta causar buena impresión.” Me acerqué a él y le di un pequeño piquito en los labios. Me cogió de la mano y me llevó a la izquierda del embarcadero, no me había fijado en lo que había porque la mesa estaba más cerca. Caminamos unos metros. En esa parte no había muchos árboles y había puesto una gran manta llena de cojines. Se sentó y me indicó con la mano para que me sentara a su lado. Le miré, me agaché y acerqué mi cabeza a la suya, cosa que por supuesto él aprovechó para lanzarse a besarme…Nos fundimos en un largo e intenso beso que no sé cuánto duró, se paró el tiempo mientras nos besábamos, abrazándonos y acariciándonos por todo el cuerpo. De pronto, paró para decir “llevaba queriendo hacer esto desde el primer momento en que te vi…” “sólo esto? yo soñaba con mucho más…” respondí mientras me quitaba la camiseta y le despojaba a él de la suya. Comenzó a besarme el cuello y darle pequeños lametones (buff, ya sabéis cómo me calienta eso…), siguió por el hombro derecho, volvió al cuello, bajó por el pecho (que aún seguía tapado por el bikini…) y de ahí a la tripa, llegando hasta debajo del ombligo… Comenzó a desabrochar mi short y a bajar la cremallera mientras no dejaba de besarme en la tripa. Yo me levanté un poco para que le fuera más fácil bajarme el pantalón (queda muy bien ceñidito pero, luego dificulta la tarea… No se puede tener todo!), me lo quitó y me miró a los ojos… Pensé que iba a seguir a lo suyo pero se incorporó para acercarse otra vez a mis labios y besarme. Mientras con una mano me desataba la parte de arriba del bikini. Volvió a besarme el cuello y acarició mis pechos con una mano, mientras con la otra bajó por mi tripa hasta llegar a la altura de la braguita del bikini y comenzó a acariciarme sin meter la mano por debajo… Bajó sus labios hasta mi pecho y empezó a besarlos y acariciarlos con la lengua, centrándose especialmente en el pezón derecho… Cuando pasó a lamer mi pezón izquierdo, metió la mano por debajo de mi braguita y empezó a acariciar mi pubis, bajó un poco más la mano para introducir un poco más un par de dedos… Al poco, imagino que notó lo “mojada” que estaba, volvió a besarme y con las dos manos, me quitó la braga del bikini… Comenzó a besarme oreja, cuello, pecho, tripa, hasta llegar al comienzo de donde hubiera estado la braguita… Me miró, me dio un beso en el ombligo y bajó la cabeza para comenzar a lamerme el coño con una maestría que hacía años que no veía… Cada segundo que pasaba le deseaba un poquito más, no quería que parara… Dijo “Buff, qué delicia! Está aún mejor de lo que había imaginado…” “Si te gusta, no pares…” dije yo, mientras él volvía a lo suyo… Sentía su lengua recorriendo mi coño y cada vez me enloquecía más, no quería que parara, estaba a mil. Él siguió concentrado en su tarea mientras yo no dejaba de gemir y sujetarle la cabeza con las manos para que no dejara de hacer lo que estaba haciendo… De pronto noté como se iba quitando el pantalón y los boxer (uuuuuuuum, boxers! No esperaba menos… Qué sexies!) Paró de lamerme y se incorporó para ponerse a mi altura y besarme en los labios… Yo le abracé e hice que se girara para quedar encima de él… Besé su cuello mientras acariciaba dulcemente su cuerpo, mientras bajaba la mano para tocar su polla… Empezaba a estar dura. Comencé a recorrer su cuerpo con la lengua. Primero detrás de sus orejas, después el cuello, bajando por el pecho, la tripa, el ombligo… Hasta que llegué a la parte más interesante… Di un par de lametones de abajo arriba a su maravillosa polla y luego me la metí en la boca para comenzar a chuparla cada vez con más rapidez. No quitaba mis ojos de su cara que me miraba deseosa de que no parara… No pensaba hacerlo… Seguí chupando, introduciendo su polla en mi boca unas veces más y otras menos, pero muy rápido… No podía parar, estaba demasiado excitada… Con una mano acariciaba su tripa al rededor del ombligo, con la otra amasaba delidacadamente sus huevos… “Hest, no puedo más, me voy a correr ya!” dijo. Entonces yo me centré en chupar sólo el capullo de su polla y gritó “me corro, me corro!” y yo tragué toooda su leche, que por cierto estaba deliciosa… Una vez se hubo corrido en mi boca, seguí lamiendo un poco su pito hasta que comprobé con mi lengua que estaba lo suficientemente duro. Entonces me incorporé y me senté encima de él, metiéndome su polla dentro, hasta el fondo… Comencé a balancearme, primero lentamente, luego cada vez más rápido… El silencio del bosque, sólo se rompía por nuestros gemidos de placer. “Aaaaaaaaaaaaaaah! Aaaaaaaaaah!” grité. Sentí mi primer orgasmo. Entonces él me empujó para que me tumbara y siguió follándome, metiéndomela una y otra vez, hasta que me oyó gritar de nuevo. “Síiiiiiiiiii, tenía el presentimiento de que eras multiorgásmica…”, dijo entre embestida y embestida.  “No sabes las ganas que te tenía, Hester. Me pones tantísimo…” Se bajó de mi cuerpo, mientras me acariciaba y besaba. “El día que te conocí, después de hablar contigo, tuve que escaparme al baño a hacerme… Bueno, ya sabes… Me pusiste tan caliente…” Yo me reí y dije “Bueno, yo hubiera hecho lo mismo, si no hubiera tenido que volver al trabajo…” “Me alegro mucho de haberte conocido… Hacía mucho que no echaba un polvo así…” “Bueno, espero que no sea el último…” “Y yo!” Nos quedamos abrazados, mirando al cielo. El resto… Bueno, el resto es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión…

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