March 21, 2010

“AMO A LAURA PERO…”

Posted in Uncategorized at 8:30 pm by losrelatoscalientesdeelsa

¿Alguno de vosotr@s no ha visto el super famoso vídeo friky de la canción “Amo a Laura”? Sí, sí, ese de las dos parejitas horteras que cantan “Amo a Laura, pero esperaré hasta el matrimonio…” Seguro que lo conocéis. Bueno, pues este fin de semana he conocido a una parejita igual, en serio, ¡y lo que más gracia tenía era que la chica se llamaba Laura! Aunque creo que después de conocernos a mi chico y a mí, ya ninguno de los dos piensa igual… Os cuento:

 

Mi chico y yo hacíamos cinco meses el día 1 de febrero y como yo además estaba un poco harta después de las rebajas y tanto trabajo en la tienda, decidí cogerme unos días para irnos fuera. Buscamos una especie de casa rural en un pueblecito perdido, sólo tenía 3 habitaciones; la señora nos dijo que las otras dos habitaciones estaban ocupadas por una pareja joven, cosa que nos extrañó porque siendo una pareja y puesto que las habitaciones eran dobles, no tenía mucha lógica que durmieran en dos habitaciones diferentes pero, bueno, a nosotros lo que nos importaba era tener una habitación en un pueblecito tranquilo… En cuanto llegamos, la dueña de la casa nos indicó dónde estaba nuestra habitación y nos presentó a la famosa pareja, Laura y Juan, al momento entendimos por qué estaban en habitaciones separadas… ¡Eran una pareja de lo más recatada! Vestían super tapaditos y casi no se atrevían ni a tocarse, era de lo más fuerte, ¡en serio! Bueno, a pesar de que parecían demasiado raritos, eran amables así que, desde la primera noche estuvimos hablando y cenando con ellos. Eran la típica pareja que llevaba toda la vida junta, tendrían 27 años y eran novios de toda la vida, ninguno había tenido una pareja anterior. ¡Y era la primera vez que viajaban juntos! ¡Nunca pensé que iba a coincidir con una pareja así en el siglo 21!… Bueno, lo típico, nos contaron su vida y nosotros un poco de la nuestra; fue así cómo nos enteramos de que se iban a casar el año que viene. En un segundo en el que estábamos solos mi chico y yo recordamos la típica canción que os he citado antes… Y decidimos que tal vez tendrían que cambiar porque los dos parecían un poquito amargados… Nosotros nos mostrábamos cariñosos (sin ser empalagosos, por supuesto) y, claro que, no íbamos vestidos tan recataditos como ellos… Después de cenar, estuvimos bebiendo un poco y charlando junto al fuego. Luego, Juan y mi chico se fueron un segundo a hacer cosas de chicos, qué sé yo el qué. Juan le dio un beso de buenas noches a Laura y se fue, o sea que, ya no pensaba verla más esa noche… Me quedé sola con ella y seguimos hablando… La verdad es que, me podía la curiosidad… Quería saber cómo era posible que vistiera tan recatada y que teniendo un novio de toda la vida nunca se hubieran acostado (porque esa pinta tenía…) Pero, lógicamente, esas cosas son complicadas de preguntar… Hizo un comentario sobre mis pendientes así que yo fui a mi habitación y le dije que me esperase en la suya. Tenía otros pendientes parecidos a los míos de modo que los cogí y fui a su cuarto y se los tendí. Ella estaba sentada delante de un espejo, como en una mesa de tocador, se los puso y miró su reflejo. “Te quedan muy bien, pero espera…” dije yo y le solté el pelo que llevaba sujeto en una especie de moño, “así estás mejor. ¡Estás muy guapa! ¡¿Por qué vistes así con el partido que te podrías sacar?!” “Bueno… No tengo otra ropa…” me contestó medio avergonzada. Le dije que si quería, al día siguiente le podía prestar algo de mi ropa y a ella parece que le hizo ilusión cambiar de look. “¡Mañana Juan no se te podrá resistir! ¡Se te lanzará a la yugular!” “¿Resistírseme?…” Se le notaba un poco nerviosa, como incómoda, casi no le salían las palabras… Pero a mí me salieron, puede que con poco tacto pero, me salieron… “¡Dios! ¿¡Eres virgen!?” “Sí…” “Nada, ¿nada de sexo?” “Nada…” Empezamos a hablar de sexo, ella me dijo que él y Juan esperaban hasta el matrimonio para que llegara “el gran momento”… Yo le dije que respetaba sus ideas pero que a mí el sexo me parecía algo limpio y totalmente natural y que si dos personas se querían no tenían por qué esperar a ese momento, que me parecía que esas cosas no deberían planificarse… Estuvimos hablando tanto que ella parecía intrigada con el sexo y empezó a dar la razón a mis ideas… Me comentó que ni si quiera nunca se habían visto desnudos ella y él, vamos, que no pasaban de los besos y los abrazos, ¡ni si quiera caricias por encima de la ropa!… Toda la conversación seguía acompañada de la botella de vino, se notaba que ella había bebido un poquito más de la cuenta o que normalmente no bebía tanto y por eso estaba tan suelta… Y bueno, yo estaba igual que siempre, lo reconozco, soy una salida y si encima bebo un poco de vino… “Elsa, ¿qué se siente?” “¿Qué se siente cuándo?” “Con el sexo… ¿Qué se siente?” “Bueno, es difícil de explicar… Hay que probarlo para saberlo… ¿Nunca te has masturbado?…” “No… Ni si quiera sé cómo se hace…” Así que no sé si fue el alcohol, lo salida que estaba, el hecho de tener a una tía virgen preguntándome sobre los placeres del sexo, o qué, que le dije que si quería le enseñaría a masturbarse… Lo cierto es que una vez que dije las palabras me quedé cortada porque pensé que tal y como era ella, iba a poner toda clase de reparos y le iba a dar mucha cosa pero, la verdad es que, no; estaba tan intrigada por saber lo que era gozar, que ni se lo pensó y dijo “Vale!” Le di un pequeño piquito en los labios y ella se quitó el jersey; supongo que la conversación y el vino le habían calentado mucho… Le dije que se desnudara, se tumbara en la cama y cerrara los ojos… “Ahora cierra los ojos y piensa en Juan…” Comencé a darle pequeños besitos jugando con mi lengua y sus labios y empecé a acariciar sus pechos, tenía un pecho increíblemente firme, creo que una 95 de sujetador (es lo que hace trabajar en una tienda de lencería femenina, ¡también me fijo en esas cosas!…) “Piensa que es Juan el que te acaricia…” “Mmm, sí…” Luego, mi mano fue bajando un poco, acariciando su tripa, su ombligo, hasta llegar a juguetear con los pelitos de su pubis… Los acaricié un poco y me bajé un poco para lamer sus tetas, mientras empezaba a acariciar su pubis con más fuerza y luego le hacía un dedo… Ella empezó a jadear ligeramente… Mis labios comenzaron a bajar de sus pechos, pasando por su canalillo, su tripa, parándose un poco en su ombligo hasta llegar a saborear su coño… Gimió, cuando supe que había llegado al orgasmo paré y me coloqué a su altura, abrió los ojos y gritó “¡Dios! ¡Quiero hacer esto con Juan!…” “Bueno, para eso sólo tienes que calentarle y verás cómo quiere hacer eso y todo lo demás…” Me pidió que le ayudara y dijo que ella no sabía cómo calentarle así que le dije que lo dejara en mis manos, que el día siguiente sería un buen día para ella…

 

Al día siguiente, al despertarme, vi que mi chico no estaba así que me levanté y abrí la puerta; oí su voz en el piso de abajo, estaba hablando con Juan, supongo que estarían preparando el desayuno… Aproveché para ir al cuarto de Laura. Di unos golpecitos a la puerta “Laura, soy Elsa, preparada para un cambio de look?” “Sí, puedes pasar” Ella acababa de salir de la ducha así que simplemente estaba tapada por una toalla. “Toma, ponte esto, creo que te quedará bien” y le tendí algo de mi ropa; una camiseta y un jersey rojo con cuello de pico y buen escote y una falda vaquera a la altura de la rodilla con una raja lateral que subía bastante en el lado izquierdo. Le ayudé a secarse el pelo para que le quedara con mucho volumen, acentué sus pómulos con un poco de polvos sueltos, le hice una raya en el ojo, le puse una buena capa de máscara de pestañas y un poco de brillo de labios y le puse unos pendientes rojos bastante grandes; tenía el pelo muy moreno y la piel bastante blanca así que creo que así le saqué todo el partido que pude. ¡Estaba impresionante! “Si hoy Juan no cae a tus pies, ¡ya no sé qué hacer! ¡Estás preciosa! ¡Mírate!” Se miró en el espejo y dijo “Wow! ¿¡Esa soy yo?!” “Jaja, sí, creo que sí… Verás la cara que se le queda a Juan cuando te vea…”. Bajamos las escaleras hacia el primer piso, los chicos estaban poniendo el desayuno en el salón. “Chicos, ¡os presento a la nueva Laura!” Los dos miraron hacia nosotras y mi chico silbó y dijo “Perdón, Juan, ¡pero es que tienes una novia que está tremenda! ¡Las cosas como son!” Laura y yo nos reímos y Juan sólo acertó a decir “Sí… Está muy guapa…” Pero casi no se atrevía ni a mirarla… Me di cuenta de que nuestro propósito iba a costar más de lo que había pensando en un principio… Me empecé a mostrar todavía más cariñosa con mi chico y a Laura también le hice alguna carantoña para hacer ver que había mucha confianza entre nosotras… Supongo que Juan debía de estar en estado de shock… “Elsa, por favor, por lo que más quieras, te doy carta blanca. Puedes hacer lo que sea con Juan con tal de que consigas que se lance conmigo… Por favor, ¡¡¡haz lo que sea!!! ¡¡¡Estoy en tus manos!!!” Me dijo Laura en un momento en el que estábamos las dos solas en la cocina. “Tranquila, todo irá bien… Mmm, mi chico tiene que ir a comprar unas cosas, ¿por qué no le acompañas y nos dejáis a mí y a Juan solos?…” “¿Y no le parecerá extraño a tu chico, o a Juan?” “Descuida, ya hablé anoche con mi chico contándole las cosas que me habías dicho y pedido… Fue a él al que se le ocurrió la idea de dejarnos solos a tu chico y a mí. Y por Juan no te preocupes, parece cansado así que, no habrá ningún problema en que se quede en casa…” Salí de la cocina y dije “Cariño, ¿por qué no te llevas a Laura a la compra para que te ayude con las bolsas? Seguro que tiene mejor cabeza que tú y así no se te olvidará nada… Juan parece cansado así que mejor que se eche un rato, si es que ha dormido mal… Yo voy a darme una ducha y luego empezaré a preparar la comida. ¡Hoy cocino yo!” Juan no dijo nada, estaba medio adormilado en el sofá, y mi chico y Laura se fueron.

 

“Bueno, voy a darme una ducha. Si necesitas algo, ya sabes dónde encontrarme” Juan casi ni se inmutó. Dejé la puerta de mi habitación entre abierta, preparé la ropa interior que me iba a poner (un conjunto sencillo de tanga y sujetador de color negro, para el que le interese saberlo…) y lo dejé en la mesilla-tocador, cogí mi albornoz rojo y me metí en el baño. Me di una ducha de agua bien caliente con la mayor tranquilidad del mundo, me sequé un poco el pelo con una toalla y salí del baño dando un pequeño golpe a la puerta. La puerta de mi cuarto seguía entreabierta. Me acerqué al tocador, me senté en la silla y restregué un poco el albornoz contra mi cuerpo para secarme. Entonces vi algo que me sorprendió… Reflejado en el espejo pude ver que Juan estaba escondido tras la puerta, mirándome… La cosa iba mejor de lo que pensaba. Me levanté de la silla, siempre dando la espalda a Juan, y me puse el tanga, con mucha calma y muy lentamente, mirándome en el espejo y de la forma más sensual que pude… Después hice lo mismo con el sujetador, con la ropa interior puesta me miré en espejo y acaricié mi cuerpo de arriba abajo, Juan seguía ahí. Sin inmutarme y como si no le hubiera visto, fui al armario, saqué unas medias, una falda bastante corta y un jersey de manga larga que dejaba al descubierto mis hombros. Me senté en la cama y me dispuse a ponerme las medias con total tranquilidad y lentitud. Es muy sensual ver a una chica desnudarse, pero aún puede ser igual de sensual o más ver a una chica vestirse, creyendo que ella no sabe que la estás mirando… Juan demostró ser todo un voyeur… Después me puse la falda y el jersey y me peiné un poco el pelo frente al espejo (momento que Juan aprovechó para irse). Me sequé un poco el pelo y decidí quitarme el sujetador. Salí del cuarto y volví al salón, Juan estaba sentado en el sillón, haciendo como que seguía dormido. Me senté a su lado y él “se despertó”. “¡Vaya! Sí que debías de estar cansado… Llevas un buen rato durmiendo…” “Sí… -disimuló él- Casi ni me he enterado de cuándo se han ido estos…” “Ya… ¡Qué extraño!… Me había parecido verte en la puerta de mi cuarto hace un segundo… ¿Querías algo?…” “No, no, te equivocas… Yo estaba durmiendo…” dijo él, con las mejillas rojas de la vergüenza… “Tranquilo… No me importa… ¿Qué pasa? ¿No habías visto nunca a una mujer desnuda?… ¿Nunca has visto a Laura desnuda?…” Supongo que mi voz dulce, firme y segura le dio confianza y dijo que no, así que tenía curiosidad, que perdonara por lo que había hecho… “Juan, ¿no hay nada de sexo entre Laura y tú?…” “No…” “¿Nada, nada de sexo?” “No…” “Pero tú te masturbarás, ¿no? Te masturbas pensando en ella…” “No… Nunca lo he hecho… No sabría cómo hacerlo…” “¡Dios! ¡¿Nunca te has excitado pensando en ella?!” “No…” “O sea que no sabes el placer que se siente con la masturbación y el sexo en la pareja…” “No… Aunque me da tanta curiosidad como me daba ver el cuerpo desnudo de una mujer…” “Yo te ayudaré” “¡¿Cómo?!” “Ven, vamos al cuarto…”

 

Le tumbé en la cama y me quité el jersey… Ahora podía observar mis tetas bien de cerca… “Tranquilo. Cierra los ojos y déjate llevar… Piensa que estás con Laura… Ellos todavía tardarán un tiempo en llegar…” Me senté encima de él, justo encima de su polla para que sintiera mi cuerpo contra ella y le besé, un beso largo, muy largo, mientras cogía sus manos para que acariciaran mis pechos. Luego bajé una de mis manos y me puse a acariciar su polla, primero por encima de la bragueta, ya se empezaba a poner bastante dura, luego la toqué por debajo del pantalón y de los bóxer, la acaricié de arriba abajo para sentir su largura… Lo cierto es que tenía una polla bastante grande… Me moví para quitarle el pantalón y bajarle los bóxer y poder verla “en todo su esplendor”… “¡Vaya! ¡¿Y con lo que tienes aquí, nunca te has atrevido?!” Comencé a acariciar su polla y a moverla, masturbándole poco a poco, y notando como se iba poniendo cada vez más dura bajo mi mano… Luego me agaché y me metí su polla en la boca, lamiéndola y chupándola de arriba abajo, metiéndola y sacándola de mi boca tan aprisa como podía… Permití que se corriera en mi boca, después de todo, era un favor que le estaba haciendo a Laura y a él, y Laura me había dado carta blanca… Y mi chico también… Al acabar, me erguí para ponerme a su altura y Juan dijo “¡Joder! ¡Qué pasada!… ¡Ha sido increíble!” “Me alegro de que te haya gustado…” “¡Y tanto!… Pero, ahora tengo una pregunta… Si Laura me hiciera eso, ¿qué tendría que hacer yo?…” Me reí y contesté “Bueno, supongo que lo lógico sería que hicierais un 69…” “¿Un 69?” “Sí… Mientras ella hace eso con tu polla, tú haces lo propio con su coño…” “No sé si yo sabría…” Empecé a quitarme las medias y la falda, sólo me quedaba el tanga y dije “Inténtalo… Piensa que soy Laura… Y hazlo…” Me miró con cara de sorpresa pero, la verdad, la idea le pareció perfecta… Me tumbó en la cama, manoseando mis senos, besándome en los labios y en el cuello. Luego, bajó una de sus manos y mientras seguía tocando mis tetas, acarició mi pubis por encima del tanga, luego por debajo… Para no haberlo hecho nunca, no lo estaba haciendo nada mal… Bajó con su boca a lamer mis tetas, las chupaba y jugaba con su lengua y mis pezones… Como pudo, y siempre concentrado en mis tetas, bajó mi tanga y empezó a acariciar mi pubis y a meterme los dedos en el clítoris… Yo me estaba poniendo muy cachonda y empecé a gemir… Entonces, él bajó con su lengua, recorriendo todo mi cuerpo de mis tetas hasta mi coño y empezó a lamerlo con mucha energía, poniendo su lengua todo lo dura que podía para hacérmela sentir y saborear todos mis jugos… Traté de pensar en que sólo estaba aprendiendo cómo tenía que hacerlo con su novia y que no necesita hacerlo porque estaba claro que sabía cómo manejarse así que, me conciencié y dije “Te aseguro que si lo haces así, Laura te pedirá que no pares nunca… Muy bien…” Pero eso no le hizo parar… Estaba tan caliente como yo y siguió comiéndome el coño… Yo no podía más… Entonces, él se puso encima de mí y empezó a penetrarme lentamente, fui sintiendo su polla cada vez más adentro de mí y comenzó un mete-saca con el que no pude dejar de jadear… Cuando se corrió, se dio cuenta de lo que había hecho y me pidió perdón… “Lo siento, me he dejado llevar demasiado… Llevaba demasiado tiempo queriendo hacerlo y se me ha olvidado que estaba contigo y no con Laura….” Traté de no darle importancia y dije “Bueno, era como si estuvieras con ella…” “¿Cómo puedo hacer para estar con ella así?” Me preguntó mientras nos vestíamos… “Tú tranquilo… Lánzate sin más… Ella está deseándolo tanto como tú… ¿No has visto lo guapa que se ha puesto hoy? Se ha vestido así por ti… Date una ducha rápida y ponte tan guapo como ella. Todo irá sobre ruedas, verás como esta noche será tuya…” “Gracias, Elsa, de verdad… Y… Lo siento…” “De nada… Tranqui…” Se fue a su cuarto, yo me lavé un poco y me vestí. Bajé al comedor y me puse a preparar la comida. Al poco llegaron Laura y mi chico. Laura y yo terminamos de hacer la comida y mi chico y Juan pusieron la mesa. Comimos sin grandes novedades y luego estuvimos los cuatro dando una vuelta por el pueblo. Laura y Juan empezaban a mostrarse un poco más cariñosos.

 

Cuando terminamos de cenar, Laura me preguntó qué podía hacer para que Juan se lanzara definitivamente “Insinúate…” “¿Cómo?” “Aprende de una experta… Observa”. Juan y mi chico estaban sentados en el sofá, yo me acerqué a mi chico, me senté encima de él, le di un besito en los labios y restregué un poco mi trasero contra su polla… Mi chico con una sonrisa pícara dijo un “Creo que nos vamos…”, guiñé un ojo a Laura y a Juan y mi chico y yo fuimos a nuestra habitación… Al poco, escuchamos unos pasos camino de la habitación de Laura, y al rato escuchamos unos jadeos y bastantes gritos… No molestaban… Nosotros estábamos haciendo lo mismo…

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