April 9, 2010

DE COMO UN COCHE PUEDE AVERIARSE EN EL MOMENTO MÁS OPORTUNO…

Posted in Uncategorized at 8:44 pm by losrelatoscalientesdeelsa

Sigo con mis historias por mi país… Era viernes, salí del trabajo en los grandes almacenes y compré un par de cosas que necesitaba. Me acerqué al coche, metí las cosas en el maletero, entré al coche, metí la llave, me dispuse a arrancar y nada… Volví a intentarlo, nada, el coche no se movía… Salí del coche, levanté el capó y no vi nada anormal… La batería no podía ser porque la había cargado mi hermano precisamente el día anterior… Bajé el capó, volví a entrar en el coche e intentar arrancarlo pero, seguí sin conseguirlo. Salí del coche y cuando iba a sacar el móvil del bolso para llamar a mi hermano y ver si podía pasarse a recogerme cuando saliera del McDonalds unas horas más tarde, escuché “¿¡Hester!?”… Me giré, “¡David!”. Tenía delante a David, el padre de mi vieja amiga Kimberly con el que tantos polvos había echado… Seguía igual que siempre… Tan atractivo… ¿Seguiría siendo el soltero de oro al que tantas mujeres querían cazar?… “¡Vaya! ¡Qué sorpresa! No sabía que estuvieras por aquí…”, dijo él. “Sí, tuve que venir a ayudar a mis padres… Mi abuela está bastante enferma y… Bueno, aquí estoy… Llevó un par de semanas. Iba a avisar a Kim pero, entre unas cosas y otras no he tenido tiempo…” Hablamos cinco minutos más y se ofreció a llevarme puesto que le expliqué que mi coche no arrancaba. Cogí las cosas del maletero y fuimos a su coche. Mientras conducía hacia mi casa, hablamos un poquito más, poniéndonos al día… Sí, seguía siendo el soltero de oro… No sé por qué me alegré al saberlo… Paró en un semáforo y aprovechó para mirarme. Me puso la mano en la rodilla y dijo “No has cambiado nada, Hest. Sigues tan guapa como siempre…” “Tú también sigues igual de sexy…” Creo que se ruborizó un poco pero, no me dio tiempo a verlo porque giró la cara en cuanto el semáforo se puso en verde y prosiguió la marcha…

Llegamos a mi casa y le pregunté si quería entrar, le dije que por las molestias le invitaba a cenar, que mi hermano trabajaba hasta tarde y no quería cenar sola… Me dijo que no había sido ninguna molestia pero, que si insistía, aceptaba la invitación… Entramos a casa, calenté un poco de agua para preparar un poco de pasta y él mientras se sentó en el sofá, le dije que se pusiera cómodo y encendiera la tele, si quería. “Mientras espero a que hierva el agua, voy a ver si me pongo un poco más cómoda, estoy harta de este uniforme…” “A mí me parece que te queda muy bien pero… Como quieras…” Me encantó la apreciación… Me quité las medias y el uniforme. Cogí una camiseta de tirantes roja (ya sabéis que me pierde ese color) con cuello de pico (ya sabéis que me encantan los cuellos de pico…) y decidí ponérmela sin sujetador… Y luego me puse una falda negra un poco suelta, quiero decir que no era ajustada. No era demasiado minifaldera, algo más de dos palmos por encima de la rodilla. Volví a la cocina, David estaba de espaldas, echando la pasta al agua, me acerqué por detrás y rocé todo su cuerpo para mirar “¿Ya está?” “Sí”, dijo con un estremecimiento, “acabo de echarla…” “Bien”, dije yo alejándome de él y acercándome al frigorífico para sacar unas cosas. Me miró “He de reconocer que así estás mucho mejor, sí. El uniforme es un poco serio…”, dijo mientras me comía con la mirada. “Sí, es muy… aburrido” dije yo mientras le comía a él… Cenamos bastante rápido mientras no parábamos de hablar, reír y mirarnos, sobre todo mirarnos… No suelo ser de acostarme con cuarentones pero, he de admitir que David siempre había sido superior a mí… Desde la primera vez que le había visto, le había deseado… Y la verdad es que, teniéndole delante después de tanto tiempo, lo único que se me pasaba por la cabeza eran todas esas veces que nos lo habíamos montado y las ganas que tenía de volver a tirármelo… Por como me miraba, sabía que él también me deseaba y estaba pensando lo mismo… Terminamos la cena y sugerí que tomásemos el postre en el sofá, que era mucho más cómodo… Serví un poco de helado en dos cuencos, mientras él se acomodaba en el sofá, me senté a su lado y nos dispusimos a tomar el postre. Cuando casi habíamos acabado, en un segundo que él no miraba, hice que se me cayera un poco de helado un poco más abajo del cuello. Se dio cuenta de que se me había caído, me lo retiró con un dedo y cuando iba a llevárselo a la boca, le paré con la mano y lo llevé a la mía. Lo lamí lentamente, muy lentamente, mientras él no me quitaba el ojo de encima… Después, sacándome su dedo de la boca, me coloqué en cuclillas encima de él y le besé, mientras él me acariciaba y me subía la camiseta hasta quitármela… “Mmm, sin sujetador… Tú sí que sabes cómo gustar a un hombre…” dijo mientras yo me reía. Cogí mi camiseta, me levanté, le cogí de la mano para que me siguiera y le conduje hacia mi habitación… “¿Dónde has estado todo este tiempo, Hest? Cómo te he echado de menos…” “Sabré compénsartelo” repliqué justo entrando a mi habitación. Lancé mi camiseta a una silla y me giré para desabrocharle la camisa lo más rápido que pude… Fui a besarle otra vez, mientras me acercaba a los pies de la cama, pero él me empujó para tumbarme y se lanzó encima de mí mientras con una mano manoseaba mis tetas y la otra la metía por debajo de mi falda… “Como echaba de menos tus manos, nadie me acaricia como tú, David…”, dije entre gemidos. “Yo echaba de menos tu cuerpo… Tu cuerpo y a ti… Nadie folla como tú” Eso me encendió totalmente… Le empujé para quitarle de encima de mí, me arranqué la falda y el tanga, le quité el pantalón y los bóxer, y me puse a lamer y chupar su polla a toda velocidad, mientras él me observaba con ojos de asombro… En cuanto noté su polla dura en mi boca, me la saqué y me senté encima, balanceándome cada vez más rápidamente, entre jadeo y jadeo dije “Yo echaba de menos esto, tener tu polla dentro…” A él no le salían las palabras, simplemente me observaba con sorpresa y deseo… Cuando llegué al orgasmo, me bajé de él, coloqué mi coñito a la altura de sus labios y su polla a la altura de los míos. Comencé a lamer su polla muy lentamente, mientras él pasaba su lengua por mi coño… Yo no podía parar de lamer y chupar su deliciosa polla y tampoco quería que él dejara de recorrer mi coño con su lengua. Estaba a mil… Cuando vi que ya estaba a punto, me metí tan sólo la punta de su polla en la boca y comencé a mamarla hasta que salió un buen chorretón de leche disparado… Me lo tomé todito, mientras él también tragaba mis jugos… Al terminar ese maravilloso 69, me puse a cuatro patas y le ofrecí mi culo. De una embestida, me la metió hasta el fondo y empezó un mete-saca mientras acariciaba mis pechos como podía… “Eres una verdadera zorrita, Hester… No sé cómo me puedes encender tanto… Si sigo soltero desde que te conocí es porque no he encontrado a nadie como tú…” decía, entre embestida y embestida… Yo entre jadeos contesté algo así como “Me alegro… No podría soportar haberte encontrado de nuevo y no poder follar contigo… Echaba de menos tus polvos… Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaah” Cuando llegué al orgasmo, sacó su polla de mi culo, me giró e hizo que me tumbara en la cama… Se medio tumbó encima de mí y empezó a recorrer mi cuerpo con sus labios y su lengua… Yo no podía dejar de gemir, estaba totalmente excitada… Cuando llegó a la altura de mi pubis, subió otra vez y me dio un largo beso en la boca, nuestras lenguas se fundieron en una mientras él se incorporaba para metérmela una vez más. 1-2, 1-2, 1-2… Meter, sacar, meter, sacar, meter, sacar… A mí ya casi me temblaban las piernas… Nos corrimos a la vez… “Te lo mereces todo, Hest… Todo…” “Tú también…” “Debería irme… Tu hermano llegará…””Quédate, quiero saber qué se siente al despertar y tenerte al lado…” dije mientras le abrazaba y besaba el cuello… Apagó la luz y, abrazados, nos quedamos dormidos.

March 21, 2010

“LA GO-GÓ”

Posted in Uncategorized at 8:35 pm by losrelatoscalientesdeelsa

Hola a todos! Aquí está Elsa de nuevo! Perdonad que haga tanto tiempo que no escribo y que no os haya contestado a los mails; no he tenido tiempo. Tuve que volver a Estados Unidos porque mi abuela no estaba bien. Mi hermano y mis padres se fueron a su casa con ella y yo estuve cuidando la casa de mis padres, visitando a mi abuela cuando podía y tratando de ganar dinero como podía… Pero eso no os interesa… O sí?… Os cuento…

Necesitábamos bastante pasta para médicos, operaciones y esas cosas tan odiosas… No podíamos dejar sola a mi abuela y al menos tenía que haber dos personas con ella así que mi hermano y yo decidimos que mis padres se quedarían con ella y nosotros nos las arreglaríamos para ganar algo de pasta. Mi hermano no es que ganara demasiado en el MacDonalds pero algo es algo, no? Y yo, bueno, lo primero que hice fue ir a unos grandes almacenes. Allí trabajaba mi vieja amiga Kelly y le pregunté si sabía si necesitaban gente… Eureka! Precisamente necesitaban una chica para que atendiera a los clientes en la parte de lencería, justo lo mío. Ella habló con sus jefes, les entregué mi curriculum, me hicieron una mini entrevista y me cogieron al momento porque lo cierto es que les corría prisa… Qué suerte! Pero lo cierto es que ahí tampoco es que ganara demasiado… La verdad es que me deprimí bastante porque no veía cómo podría ayudar un poquito más para que mejorase la situación familiar… Un día Kelly me convenció para ir a una nueva discoteca, como en los viejos tiempos, a divertirnos y olvidarnos de todo. Pensé que me vendría bien salir un poco, necesitaba desconectar aunque sólo fuera unas horas… Lo cierto es que la discoteca todavía no se había inaugurado pero Kelly conocía a uno de los futuros porteros e iban a montar una mini-fiesta con gente conocida para ver qué opinaban y si tenían alguna sugerencia. Bueno, el caso es que me convenció y fui… Me alegré del reencuentro con tanta gente con la que había perdido el contacto, las viejas compañeras de instituto reunidas de nuevo, contando cotilleos y demás. La sorpresa y alegría llegó cuando descubrí quién era el dueño de la discoteca… Nick, mi mejor amigo antes de que me viniera a España. Por una cosa o por otra habíamos perdido totalmente el contacto, pero eso no importa ahora. Empezamos a hablar un poco de todo y le conté lo de mi abuela y que necesitaba dinero. Él me dijo “Tengo el trabajo perfecto para ti” “Ah! Sí?” “Sí, aquí mismo!” “Aquí mismo? En la discoteca? No sé, ya sabes lo torpe que he sido siempre, no me veo sirviendo copas…” “Lo sé, descuida, nunca te contrataría de camarera…” Me reí y él prosiguió “Estaba pensando en otra cosa… Qué te parecería ser go-gó? ” “Go-gó?” “Sí, no me digas que no. Tienes un cuerpo de infarto, una cara preciosa y te mueves de maravilla. Siempre se te ha dado muy bien bailar…” “Sí pero… Go-gó?No sé si me veo, Nick.” “Oh! Venga, Hest! Sólo me falta una y tú serías perfecta… Seguro que tienes más idea que yo de eso y me puedes ayudar… Las otras dos son muy monas y se mueven bien, pero es su primer trabajo y no sé yo cómo lo harán… Si te tuviera a ti, todo iría genial, estoy seguro… Tú decidirías la ropa que llevaréis y lo que haréis cada día… Venga… Di que sí! Pagamos una pasta!” Me dijo lo que pagaban y miré sus ojos azules suplicantes y no lo dudé, acepté sin pensármelo. Al día siguiente hablé con una ex-compañera que sabía que había estado de go-gó en una discoteca de Nueva York, quedé con ella y con Nick y estuvimos comprando ropa y ella me estuvo dando ideas de cosas que podíamos hacer y demás. Nick le estuvo cien por cien agradecido, jeje. Bueno, que ya me estoy enrollando… Empecé a trabajar como go-gó y la verdad es que lo pasaba bien. Las otras chicas eran muy majas aunque un poco torpes al principio, no tenían tablas pero, en una discoteca eso da igual. Ensayamos bastante antes de la inauguración y fue de lo más divertido.

Llegó el día en que la discoteca se abría al público por primera vez y prometía ser un desmadre… Era un viernes. Para ese día habíamos decidido que simplemente bailaríamos, no era cuestión de hacer los mejores shows desde el primer momento, no fuera a ser que se decepcionaran los clientes, no?. Llevábamos unos shorts de lo más cortitos, de color negro, bien ajustados al cuerpo tipo culote y una blusa negra transparente de manga corta que dejaba ver el sujetador negro debajo, el pelo recogido en un moño y crema y brillantina para que nos brillara más el cuerpo. En principio, bailé sin mirar a nadie a mi bola, al son de la música pensando sólo en pasármelo bien y no pensar en toda la gente que me estaba mirando… Pero de pronto vi a un chico impresionante que me dejó KO. No sé de dónde había salido pero Nick estaba hablando con él y me pareció guapísimo… Saludé a Nick desde el podium, le guiñé un ojo, le mandé un beso y me puse a bailar de la forma más sexy que pude dedicándole el bailecito a mi nuevo fichaje… Pronto sería mi nueva víctima… Ya sabéis cómo soy, no?… El chico en cuestión no paraba de mirarme y yo me olvidé del resto del mundo haciéndole ver que bailaba sólo para él… Al rato, llegó el momento de mi descanso y me acerqué a la barra a beber algo y hablar un ratito con Nick. “Muy bien, guapa. Para ser tu primer día lo has hecho muy bien, tenías a toda la discoteca a tu al rededor sin quitarte la vista de encima…” “Ah! Sí” “Sí… Bueno, alguno más que otros…” “No sé, no me he fijado. Sólo me he dedicado a bailar… (Mentira cochina pero, cuela, no?) Ah! Quién es ese chico con el que estabas hablando antes, me suena de algo?” “Kevin? Kevin Morriss, venía a nuestro colegio, igual te suena de eso… O tal vez no te suena de nada pero querías saber quién es, no?” “Jaja, cómo me conoces…” “Ahí viene… Te dejo sola ante el peligro…” Me giré y era verdad, el tal Kevin se estaba acercando… “Hola!” “Hola!” “Después de los bailecitos que te has pegado, no sé si te quedarán fuerzas para hablar conmigo, pero tenía que intentarlo… Bailas muy bien” “Gracias” “Soy Kevin. Puedo preguntarte como te llamas?” “Hester, me llaman Hest” “Encantado Hest. Y eres de por aquí? No te había visto nunca…” “Sí, bueno. Llevo mucho tiempo en España pero este año estaré por aquí…” “Pues entonces tendré que venir más a menudo…” “Jaja.” “Puedo invitarte a tomar algo mañana por la noche” “Mañana por la noche estaré aquí, trabajando…” “Ah! Claro, qué estúpido!…” Bueno, Kevin, tengo que volver a lo mío… Ya nos veremos por aquí, no?” “Sí, me ocuparé de ello…” Me fui pensando “Muy bien, Elsita, así se hace… Tú sí que sabes…” Más tarde ya le perdí la pista, esperaba verle de nuevo pero, supongo que se fue antes, qué decepción… Al día siguiente llamé a Nick cuando me desperté; ese día libraba del otro trabajo así que quedamos para decidir qué harían las showgirls ese día. Yo quería hacer algo especial e ir provocativa… No había duda, lo había estado pensando y mi idea era ideal… Body-painting. Hay algo más sexy que un cuerpo medio desnudo pintado y dejándose ver? Caliente, caliente, caliente… Quería ir provocativa y a Nick le pareció buena idea, simplemente se lo sugerí y él aceptó, yo no tengo la culpa… Por la tarde, quedé con las otras dos chicas y fuimos para que nos pintaran el cuerpo… A cada una nos hicieron una cosa distinta; ellas eran un poco pudorosas y tenían vergüenza de que les pintaran el pecho así que ellas llevaban un culotte y un sujetador pequeñito y yo llevaba un tanguita de color negro; me hicieron unos dibujos geniales, tipo tribal con el pecho pintado en plata y las aureolas sin pintar, sólo con un poco de purpurina plata, el trasero en tonos blancos con purpurina y el resto de cuerpo con tonos blancos, negros y plata. El pelo recogido en una coleta bien tirante también con brillos, nos pusimos unos tacones de infarto también en plata y nos fuimos a la disco. Nick flipó cuando nos vio, me dijo “Vaya! Si hoy no te ligas a Kevin es que no le conozco… Si no fueras mi mejor amiga, yo mismo te tiraría los tejos…” Me reí y dije “Anda, calla, y tú a lo tuyo, que me vas a poner nerviosa y no se me puede correr la pintura…” Se fue, abrieron la disco y me puse en mi puesto. Ese día no podíamos bailar mucho, si sudábamos se nos correría la pintura… Tocaba baile sensual tipo stripper en la barra… Cada una en su sitio y a moverse lentamente para enseñar la pintura, simplemente como modelos para exhibir la ropa, o la no ropa… Pronto descubrí a Kevin en un lugar estratégico en la barra, perfecto para seguir todos mis movimientos. Hice como si no le hubiera visto, no le voy a estar dedicando todos mis bailes, no? Era go-gó, tenía que hacer mi trabajo. Me dediqué a sonreír y moverme para que no pensara que estaba loquita por sus huesos… Llegó el descanso y fui a la barra, al momento se me acercó y me dijo “Wow! Cómo lo haces? Cada día que te veo estás más sexy!…” “Ah! Sí?” “Sí, la tercera vez que te vea no sé qué va a pasar… No sé si el próximo día podré responder de mis actos…” “Anda calla! No digas tonterías…” “Es verdad, estás increíble… Bueno, qué? Entonces me vas conceder una cita mañana, o también tienes que trabajar?…” “No, mañana es domingo, mi único día libre.” “Eso es un sí?” “Está bien, acepto” “Genial. Me llamas por la mañana cuando estés lista y te paso a buscar?” dijo mientras me tendía una tarjetita con su número de móvil. “OK, hasta mañana” (Perfecto Elsa, así se hace, ya lo has conseguido… Veremos qué pasa mañana…) Al acabar mi trabajo le volví a ver pero me limité a decirle “Nos vemos mañana” y me puse a hablar con otras personas. Ya había conseguido lo que quería, no?

Al día siguiente estaba especialmente cansada así que me levanté ligeramente tarde. Me di una ducha para despejarme, me puse mi albornoz rojo y empecé a desayunar. Cuando estaba dando el primer bocado a mi tostada, sonó el teléfono. “Hest?” “Sí, soy yo. Quién es?” “Soy Kevin. Sé que habíamos quedado en que me llamarías pero, como no sabía nada de ti, le he pedido tu número a Nick… Sigue en pie lo de vernos?” “Sí, sí, claro.” “Genial! Cómo quedamos?” “Mmmm, tienes algún plan?” “Había pensado que podría llevarte a comer a mi rincón favorito y luego improvisar, según nos apetezca hacer una cosa u otra…” “Me parece bien. Entonces qué llevo?” “Contigo es suficiente…” “Jaja. Ya… Pero como no me has dicho cuál es tu lugar favorito, no sé qué tipo de ropa ponerme…” “Bueno, lleva un bañador, o bikini si quieres, y ropa cómoda.” “Me llevas a la playa?…” “Puede… Te llevo a mi sitio favorito…” “Vale, vale. Veo que no vas a soltar prenda así que tampoco preguntaré qué vamos a comer…” “Yo me encargo de todo… Tú tan sólo arréglate. Te paso a buscar en media hora?” “OK, media hora” Le di mi dirección, colgué y me terminé la tostada y el café a toda velocidad. Fui a mi cuarto, me puse un bikini en tonos rojos y negros, una camiseta roja ligeramente ajustada y unos shorts vaqueros bastante ceñidos, bueno, no muy ceñidos, tan sólo en el culo que es lo que importa, no? (bueno, tampoco eran muy largos como para ceñirse en algún lugar más…) En resumen, bikini, shorts marcando culo y camiseta roja medianamente discreta, bueno, y unas zapatillas pero eso no os interesa.. Se me antojó recogerme el pelo para que se me viera más la cara así que me hice una coleta bastante tirante, me di un poco de colorete y brillo de labios y ya estaba lista, tan sólo faltaban unas gotitas de mi colonia favorita… Metí una toalla, la cámara, unas chanclas, el móvil, la cartera y las llaves en una mochila y esperé a que llegara Kevin. Me dejó KO cuando vi que venía en moto, o debería decir motaza?… Se bajó de la moto quitándose el casco y dijo: “Hola chica guapa!”, mientras me daba dos besos y me tendía un casco. “Hola encanto!” “Buff, tenía razón, cada día que te veo estás más sexy…” “Sexy? Con ropa para ir a la playa y una coleta?… Estás loco…” “Será eso, pero aún así estás preciosa. Y lo que dije, no sé si podré responder de mis actos…” “Jaja. Bueno, de momento lo estás haciendo…” Me puse el casco y me monté en la moto. “De momento…” dijo él mientras se ponía el casco y se subía a la moto. (Bien, Elsa, bien, vas por buen camino!) “Lista?”, le agarré de la cintura y dije “Sí” pegándome lo más posible a su espalda. No sé cuánto duró el trayecto por carretera pero, de pronto, torció y se metió por un sendero bastante arbolado… Estaba realmente intrigada, no sabía a dónde podía llevar ese camino… De hecho creo que si hubiéramos ido en coche, no hubiéramos podido pasar…

Mi sorpresa fue mayúscula cuando el sendero se acabó y dio directamente a la entrada de una casita de madera con un precioso porche. Bajó de la moto y se quitó el casco, mientras decía: “Era de mi abuela… Me encanta venir aquí porque es un lugar tranquilo… Vamos, te enseñaré el otro lado…” Me tendió la mano, bajé de la moto sin poder articular palabra. Me quité el casco y le di la mano. Mi sorpresa fue aún mayor cuando vi el otro lado de la casa… Había un pequeño lago y un embarcadero con una pequeña barquita de madera. Y a la derecha del embarcadero, dos sillas y una mesa lista para comer con su mantel, sus platos, vasos, cubiertos… y en el centro un ramillete de flores silvestres. Me acababa de quedar KO. Cuándo había preparado eso?… Supongo que vio mi cara de asombro y dijo “He dormido aquí, lo había preparado todo antes de llamarte…” Hice un movimiento de cabeza como de “OK” y dije “Te has propuesto impresionarme, eh!” “Puede… Me gusta causar buena impresión.” Me acerqué a él y le di un pequeño piquito en los labios. Me cogió de la mano y me llevó a la izquierda del embarcadero, no me había fijado en lo que había porque la mesa estaba más cerca. Caminamos unos metros. En esa parte no había muchos árboles y había puesto una gran manta llena de cojines. Se sentó y me indicó con la mano para que me sentara a su lado. Le miré, me agaché y acerqué mi cabeza a la suya, cosa que por supuesto él aprovechó para lanzarse a besarme…Nos fundimos en un largo e intenso beso que no sé cuánto duró, se paró el tiempo mientras nos besábamos, abrazándonos y acariciándonos por todo el cuerpo. De pronto, paró para decir “llevaba queriendo hacer esto desde el primer momento en que te vi…” “sólo esto? yo soñaba con mucho más…” respondí mientras me quitaba la camiseta y le despojaba a él de la suya. Comenzó a besarme el cuello y darle pequeños lametones (buff, ya sabéis cómo me calienta eso…), siguió por el hombro derecho, volvió al cuello, bajó por el pecho (que aún seguía tapado por el bikini…) y de ahí a la tripa, llegando hasta debajo del ombligo… Comenzó a desabrochar mi short y a bajar la cremallera mientras no dejaba de besarme en la tripa. Yo me levanté un poco para que le fuera más fácil bajarme el pantalón (queda muy bien ceñidito pero, luego dificulta la tarea… No se puede tener todo!), me lo quitó y me miró a los ojos… Pensé que iba a seguir a lo suyo pero se incorporó para acercarse otra vez a mis labios y besarme. Mientras con una mano me desataba la parte de arriba del bikini. Volvió a besarme el cuello y acarició mis pechos con una mano, mientras con la otra bajó por mi tripa hasta llegar a la altura de la braguita del bikini y comenzó a acariciarme sin meter la mano por debajo… Bajó sus labios hasta mi pecho y empezó a besarlos y acariciarlos con la lengua, centrándose especialmente en el pezón derecho… Cuando pasó a lamer mi pezón izquierdo, metió la mano por debajo de mi braguita y empezó a acariciar mi pubis, bajó un poco más la mano para introducir un poco más un par de dedos… Al poco, imagino que notó lo “mojada” que estaba, volvió a besarme y con las dos manos, me quitó la braga del bikini… Comenzó a besarme oreja, cuello, pecho, tripa, hasta llegar al comienzo de donde hubiera estado la braguita… Me miró, me dio un beso en el ombligo y bajó la cabeza para comenzar a lamerme el coño con una maestría que hacía años que no veía… Cada segundo que pasaba le deseaba un poquito más, no quería que parara… Dijo “Buff, qué delicia! Está aún mejor de lo que había imaginado…” “Si te gusta, no pares…” dije yo, mientras él volvía a lo suyo… Sentía su lengua recorriendo mi coño y cada vez me enloquecía más, no quería que parara, estaba a mil. Él siguió concentrado en su tarea mientras yo no dejaba de gemir y sujetarle la cabeza con las manos para que no dejara de hacer lo que estaba haciendo… De pronto noté como se iba quitando el pantalón y los boxer (uuuuuuuum, boxers! No esperaba menos… Qué sexies!) Paró de lamerme y se incorporó para ponerse a mi altura y besarme en los labios… Yo le abracé e hice que se girara para quedar encima de él… Besé su cuello mientras acariciaba dulcemente su cuerpo, mientras bajaba la mano para tocar su polla… Empezaba a estar dura. Comencé a recorrer su cuerpo con la lengua. Primero detrás de sus orejas, después el cuello, bajando por el pecho, la tripa, el ombligo… Hasta que llegué a la parte más interesante… Di un par de lametones de abajo arriba a su maravillosa polla y luego me la metí en la boca para comenzar a chuparla cada vez con más rapidez. No quitaba mis ojos de su cara que me miraba deseosa de que no parara… No pensaba hacerlo… Seguí chupando, introduciendo su polla en mi boca unas veces más y otras menos, pero muy rápido… No podía parar, estaba demasiado excitada… Con una mano acariciaba su tripa al rededor del ombligo, con la otra amasaba delidacadamente sus huevos… “Hest, no puedo más, me voy a correr ya!” dijo. Entonces yo me centré en chupar sólo el capullo de su polla y gritó “me corro, me corro!” y yo tragué toooda su leche, que por cierto estaba deliciosa… Una vez se hubo corrido en mi boca, seguí lamiendo un poco su pito hasta que comprobé con mi lengua que estaba lo suficientemente duro. Entonces me incorporé y me senté encima de él, metiéndome su polla dentro, hasta el fondo… Comencé a balancearme, primero lentamente, luego cada vez más rápido… El silencio del bosque, sólo se rompía por nuestros gemidos de placer. “Aaaaaaaaaaaaaaah! Aaaaaaaaaah!” grité. Sentí mi primer orgasmo. Entonces él me empujó para que me tumbara y siguió follándome, metiéndomela una y otra vez, hasta que me oyó gritar de nuevo. “Síiiiiiiiiii, tenía el presentimiento de que eras multiorgásmica…”, dijo entre embestida y embestida.  “No sabes las ganas que te tenía, Hester. Me pones tantísimo…” Se bajó de mi cuerpo, mientras me acariciaba y besaba. “El día que te conocí, después de hablar contigo, tuve que escaparme al baño a hacerme… Bueno, ya sabes… Me pusiste tan caliente…” Yo me reí y dije “Bueno, yo hubiera hecho lo mismo, si no hubiera tenido que volver al trabajo…” “Me alegro mucho de haberte conocido… Hacía mucho que no echaba un polvo así…” “Bueno, espero que no sea el último…” “Y yo!” Nos quedamos abrazados, mirando al cielo. El resto… Bueno, el resto es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión…

¿CIBERSEXO, SEXO TELEFÓNICO, O SEXO CARA A CARA?…

Posted in Uncategorized at 8:33 pm by losrelatoscalientesdeelsa

Lo confieso, la primera vez que vi a David en una foto, le pregunté a su primo “¿¡Quién ese ese tío que está a tu lado!?” “Mi primo David” “¡Joer! Qué escondidito que lo tenías…” “Jaja. Bueno, es que no es mi tipo… A mí me van más las tías…” No dije más pero, la verdad es que pensé que el primito en cuestión tenía un buen polvo… Buen cuerpo, ¡muy buen cuerpo!, pelo moreno, ojos castaños… Bueno, qué más da lo demás, ¡estaba buenísimo! El caso es que su primo me decepcionó al decirme que el chico vivía en Alicante, una lástima…

 

Al cabo del tiempo, no sé cuántos meses pasaron, recibí una llamada telefónica de mi amigo; me extrañó porque casi nunca suele llamar, solemos comunicarnos por el Messenger, así que la cogí intrigada… Después de hablar un poco de todo, me decidí a decir “Bueno, Jose, ¿y qué más me querías decir? No creo que me hayas llamado sólo por saber qué tal me va la vida o contarme cómo te va por Barcelona…” “¡Vaya! ¡Qué bien me conoces!… El caso es que… ¿te acuerdas de mi primo David?” Me dieron ganas de gritar un “Síiiiii, ¡como para no acordarse!…” pero me limité a decir “¿El que vivía en Alicante?” “Sí, ése. Bueno, pues el caso es que, le he dado tu e-mail porque se traslada a Valencia y como no conoce a nadie allí…” “Aaaaaam” “¿Te molesta?” “No, no. Me parece bien. Si necesita alguna cosa, que cuente conmigo…” (En el fondo ya os podéis imaginar que estaba pensando “Y si quiere que le haga un favorcito, yo encantada…” pero no lo dije… Mi amigo Jose no conoce mi faceta sexual, creo que en el fondo pensará que soy una mojigata o que me debo demasiado a mi novio…) “Si quieres, te doy también su e-mail para que lo sepas por si te escribe…” “OK” “Vale, es (…) Te advierto que está un poco loco pero, bueno, es buena persona…” “Vale, lo tendré en cuenta” (“¿Y en la cama qué tal es?…”) Buff, no podía dejar de tener pensamientos libidinosos pensando en que por fin David iba a venir a mi ciudad… Corté la conversación en cuanto pude para que Jose no me notara nada extraño…

 

Esa misma noche coincidí con el tal David en el MSN. Tenía puesta una fotito suya en la que tenía muy buena pinta aunque fuera vestido de lo más normalito con una camiseta blanca un poco ajustada y unos simples vaqueros, hasta sin arreglar estaba guapo… Me habló él, me preguntó si su primo ya le había dicho que iba a venir a Valencia y estuvimos hablando un poquito de la vida de cada uno… Lo acababa de dejar hace poco con la novia (“¡bingo!”) y me dijo que menos mal que le había dicho que tenía novio para controlarse y no tirarme los tejos (“¡No! Si eso da igual… Tú tranquilo…”) Bueno, fue una conversación normalita de toma de contacto… Cuando ya llevábamos varios días comunicándonos por el Messenger y él ya había venido a Valencia, una noche comenzaron las “confesiones”… Todo comenzó a lo tonto, comenzamos a desvariar un poco y le dije “Esto empieza a parecer cibersexo…” “Si yo te contara…” “¡¿Qué?!” “No, nada, me da palo decírtelo…” “¡Joer, tío! Que hay confianza… Ahora no me dejes con la intriga… Si me lo cuentas, yo te confieso otra cosa que no sabe nadie que me conozca…” “Jolín… Mmmm, bueno, pero primero di algo de tu tema, que seguro que te lo has inventado para tirarme de la lengua…” “Vale, pues, escribo relatos” “¿Relatos?” “Sí” “¿Qué tipo de relatos?” “Como si no lo supieras…” “¡Joer! ¡Qué morbo! Con lo modosita que parecías…” “Vale, pues yo hoy he tenido sexo telefónico con una tía…” “¡Wow!” Y ya empezamos a desvariar; él me contó un poco de la zorrita que se tiraba de vez en cuando y de cómo ella le llamaba por teléfono para que él le dijera guarradas, y yo le dije dónde podía encontrar mis relatos… Al momento me dijo “No te ofendas pero… La tengo empalmada…” Me reí. “Joer, es que me da muchísimo morbo saber eso de ti… Tú que parecías tan modosita y luego resulta que llevas una doble vida…” “Jaja” La conversación se acabó al poco… Me fui a la cama de lo más cachonda, no sin antes dedicarle una buena paja. Si hubiera estado mi novio en casa, me lo hubiera tirado y hubiera follado pensando en David.

 

Al día siguiente me levanté totalmente revolucionada, no eran ni las diez de la mañana y ya me había metido los dedos un par de veces. No podía quitármelo de la cabeza. Por la noche, coincidimos tarde en el MSN. Entré y él justo desapareció pero, al rato entró de nuevo. Dijo que llevaba todo el día super cachondo y que se había acordado de mí. Volvimos a hablar de mis relatos y de su zorrita y me dijo que si tuviera sexo telefónico con él, me entrarían ganas de tirármelo… Yo pensé que sin necesidad de sexo telefónico ya me parecía una buena montura y le tenía muchas ganas pero, lo único que hice fue reírme… “¡Es verdad! ¿Me das tu teléfono?” Volví a reírme y se lo di pero en realidad estaba pensando que mejor que no me llamara en ese momento o me correría inmediatamente ahí mismo… Por desgracia, en ese momento le llamó su putita y me dijo que me tenía que dejar, que luego me llamaba, que igual y todo le leía uno de mis relatos… ¡Mis relatos! ¡No es justo!… Me iba a llamar… No lo hizo… Me fui a la cama con mi chico, toda envidiosa; sí, la verdad, estaba celosa de la niñata esa que podía disfrutar del sexo con él… Yo disfruto mucho del sexo con mi chico pero, bueno, ya sabéis como soy, no puedo controlar mis instintos…

 

Por fin era viernes, mi chico había tenido que irse el fin de semana fuera, por motivos familiares y como yo tenía mucho trabajo en la tienda, no le pude acompañar… ¡Qué suerte!… La verdad es que tengo mucha suerte… El caso es que esa tarde, al llegar a casa, me metí en el Messenger y al poquito entró David “¡Hola guapa!” “Hola encanto, ¿qué tal? ¿Disfrutaste mucho anoche?” “Bueno… En lo que va de día ya he provocado orgasmos a dos tías…” “¿Además de a mí?…” “¡Qué tonta! ¡Además de ella dice!… Calla, calla… Que me pones muy cachondo…” “Vale, vale… Mejor me callo…” Al rato estábamos hablando y de pronto me preguntó “¿Tú quieres a tu novio?” “Muchísimo” “¿Y a mí?” “¡Esa pregunta va con trampa!… A ti te quiero de otra forma diferente a mi novio…” “¿Sexualmente?” “¡A mi novio también le quiero sexualmente!” “¿También?” “¡Joer, qué tío! Me refiero a que a mi novio le quiero de muchas formas, y entre ellas también sexualmente…” “Que ya lo sé, tonta… Joer, me entran unas ganas de pillarte por banda…” “Jaja” “Pues es verdad… Se me está poniendo dura… ¿A ti no te gustaría?” “Estás como una cabra…” “Jolín, es que me da un montón de morbo pensar en que tienes dos caras… Y antes ya me gustabas por ser encantadora y estar buenísima, pero ahora que sé tu faceta sexual…” “Que conste que no he dicho ni que me gustaría ni que me dejaría de gustar…” La conversación me estaba poniendo malísima, estaba de lo más mojada… Ya me entendéis… Hasta que de pronto él dijo “¡Vaya! Teléfono… Disculpa… Luego hablamos” Esperé un rato a ver si volvía pero, encima, se desconectó así que me morí de rabia porque pensé que estaría poniendo cachonda a su amiguita, más cachonda de lo que estaba yo… Apagué el ordenador y me di una ducha para bajar el calentón… Salí del baño, me puse mi albornoz rojo y mientras me secaba el pelo, sonó el teléfono… No conocía el número, no lo cogí; nunca suelo coger las llamadas de números desconocidos porque siempre pienso que se han equivocado… Me puse un tanguita negro y el albornoz encima; me gusta la sensación de estar medio mojada con el albornoz y a la vez sentirme limpia y ponerme un tanga limpio… Me hace sentir bien. Al poco, la persona en cuestión me volvió a llamar, esta vez más insistentemente… Paré el secador y contesté “¿Diga?” “¡Hola guapa! Qué voz más sexy… (¿Sexy? ¡Esa voz si que era sexy! Tan masculina, enérgica y varonil…) ¿Sabes quién soy?” Quería pensar que era él pero, no conocía su voz… “No, ¿quién eres? No tengo tu número…” “Soy David… Disculpa, me han llamado mis padres (¡Eureka! ¡Sus padres! ¡Aún no ha hablado con la zorrita!…) y justo se me ha debido de quedar el portátil sin batería… Así que te llamaba porque como me he vuelto a conectar y no estabas, por si te habías enfadado…” “Ah, no, claro que no, ¿por qué me iba a enfadar? (¿Por pensar que te había llamado tu putita y por eso habías desaparecido del msn?…) “No sé… Bueno, ¿y qué hacías?” “Acabo de salir de la ducha, me estaba secando el pelo…” Mientras decía esto, decidí ir al salón y tumbarme en el sofá… “¡Buff! ¿Y qué llevas puesto?” Ya me estaba excitando, nada más escuchar su voz, ya estaba muerta… Comencé a acariciarme… “Un albornoz rojo” “¿Y debajo?” “Un tanga negro” “Mmmm, tanga, qué morbo… ¿No usas braguitas?” “No, me resulta más cómodo llevar tanga…” “¡Ah! ¿Y qué más?” “Nada más” “¿No llevas sujetador?” “No, nunca llevo sujetador cuando estoy en casa, si puedo evitarlo… Estoy más a gusto sin él…” “¡Buah! Me estás matando…” “Jaja” “¿Y qué pensabas hacer ahora, con tu tanguita y tu albornoz puestos?…” “No lo sé, supongo que sentarme en el sillón a ver la tele…” “¿Has cenado ya?” “No, no tengo hambre…” “¿Ni ganas de postre?…” “De postre siempre tengo ganas… Oye, ¿qué haces?” “Nada, hablar contigo… ¿Por?” “Por nada, creí haber escuchado un ruido… (¿Se estaba masturbando? Buff, me estaba poniendo de lo más caliente…)” “Estoy muy cachondo…” “Y yo…” “¿Te estás tocando?” “Sí, ¿y tú?” “Sí, ya llevo un rato…” “Lo sé…” “Jaja. Es que no puedo quitarte de mi cabeza… Mi primo me dijo que no se me ocurriera tirarte los tejos porque tenías novio pero, es que, me pones tantísimo…” “Jaja. Qué trolero… A ti la que te pone es la niñata que te tiras y con la que tienes sexo telefónico…” “No, tú me pones mucho… Entre lo buena que estás, que eso ya lo sabía por haberte visto en fotos, y el saber que aunque pareces una cosa, escondes otra…” “Jaja” “¿Sabes? La verdad es que si le pedí tu mail a mi primo no fue porque quisiera conocer a alguien de Valencia… Era porque quería conocerte a ti… Vi tu foto y me quedé KO… Joer, me estoy poniendo malo… La tengo super dura…” “Eres más mentiroso…” “¡Pero si es verdad! Me pones como una moto…” “Eso habría que comprobarlo…” “¿Puedo ir a verte ahora?” “Sí” Le di mi dirección y seguimos hablando por teléfono… La conversación cada vez subía más de tono y me moría de ganas de tenerle en mi cama. Por lo que oí, se debió de calzar y venir tal y como estuviera vestido porque al segundo me dijo que iba a poner el manos libres en el coche… “Qué ganas tengo de follarte, Elsa…” “Y yo de que me folles…” “¿Me deseas?” “Sabes que sí…” Dios, qué cachonda estaba y qué cachonda me pongo al recordarlo… Al poco me dijo que abriera la verja para meter el coche, salí a la puerta y abrí con el mando. Le esperé en el marco de la puerta con mi albornoz, me había quitado ya el tanga, estaba totalmente húmedo y me impedía acariciarme mientras hablaba con él… Salió del coche… En persona aún estaba mejor que en las fotos… Me excité un montón al verle porque sólo llevaba unos boxers y una camiseta de manga corta ajustada al cuerpo. “¡Vaya! Qué guapo te has puesto…” “Tenía tantas ganas de llegar que he bajado tal y como estaba vestido y me he metido corriendo al coche rezando por no encontrarme a nadie en el garaje ni por el camino… Pero bueno, tú sí que estás sexy… Aunque seguro que estarías mejor sin ropa…” Me desató el albornoz y al verme desnuda, lo primero que hizo fue arrodillarse y lamerme el coño… “Vaya… Sí que está húmedo…” “Tú también veo que te alegras de verme (era verdad, parecía que le iban a explotar los boxers…) Ven, vamos a un lugar más cómodo…” Le conduje a mi habitación, había encendido solamente la luz de la mesita de noche para que fuera más íntimo. Me tumbé en la cama, él se quitó la camiseta y se abalanzó sobre mí… “¡Cómo me pones, Elsa!” dijo mientras me besaba lentamente en el cuello y luego iba bajando sus labios hacia mi pecho, yo solté un gemido porque de pronto comenzó a acariciar mi coño… Estaba a mil… “No sabes el tiempo que llevo soñando con esto… Y más desde que leí tus relatos… No podía parar de masturbarme, con cada relato tuyo he tenido más de una corrida…” “Pues más que te vas a correr ahora que serás el protagonista de tu propio relato…” Bajó sus labios por mi cuerpo hasta llegar a mi coño. Dejó de acariciarlo y le dio un lametón… “Tócate. Quiero ver cómo te acaricias al mismo tiempo que yo te como el coño…” Coloqué una mano en mi pecho derecho y empecé a masajearlo… La otra mano la llevé muy lentamente desde mi pecho izquierdo, pasando por mi tripa hasta la altura de mi pubis, lo acaricié un poco con la palma de la mano y luego traté de tocar mi clítoris con el dedo corazón, mientras sentía como su lengua se movía por mi coño… Me excitaba un montón que me comiera el coño, mientras yo me acariciaba, y por cómo él miraba hacia arriba y movía su lengua con insistencia sabía que a él también le gustaba… Gemí de placer… Llevábamos un buen rato así cuando le dije “No aguanto más, David… Quiero tenerte dentro ya… Estoy demasiado cachonda… Fóllame…” Él me lamió un par de veces más el coño y luego se quitó los boxer que estaban a punto de explotarle por el tamaño de su dura polla y se tumbó en la cama… No pude evitar mirarle llena de deseo… Acarició su polla que se puso totalmente tiesa y dijo “Fóllame tú a mí”… “Es lo justo…” contesté yo mientras me colocaba encima de él… Estaba tan cachonda y húmeda después de que me hubiera comido el coño, que su polla entró sin problemas… Comencé a balancerme sobre él, cada vez más deprisa, sintiendo cómo su polla entraba y salía de mi coño, mientras yo no podía parar de jadear… Eso era placer… “Aaaaaaaaaaah, aaaaaaaaaaaaaaah, aaaaaaaaaaaaaaah”, gemí. Sentí cómo se corría dentro de mí y seguí montándolo sin parar, creo que aunque hubiese querido, no hubiera podido parar… Quería sentir otro orgasmo… Cuando me oyó gritar por segunda vez, dijo “Así que era verdad que eres multiórgasmica… ¡Qué morbo me das,Elsa!… Ha sido el mejor polvo que he echado nunca…” Mientras me quitaba de encima de él, respondí “¡Ah! ¿Pero ya se ha acabado?…” Y me agaché para acariciar su polla a lo largo para, acto seguido, metérmela en la boca… “No, no se ha acabado todavía… Y me alegro por ello…” Saqué su polla de mi boca para decir “Ahora te toca gozar a ti… Y te aseguro que vas a disfrutar como nunca… Te la voy a comer enterita… Estoy deseando probar tu semen y sentir como cae por mis labios…” Su polla respondió por él, al empalmarse… “Toda tuya…” dijo. Le di un par de lametones de abajo a arriba y de arriba a abajo, en ningún momento toqué la punta… Me la metí completamente en la boca… Con la mano izquierda le toqué las pelotas, arañándolas levemente y procurando no hacerle daño… También deslicé mis dedos para encontrar la zona justo antes de la entrada de su culo, pasando mis dedos por esa zona y sobre su agujero muy levemente; no quería hacerlo mucho porque no quería que se corriera, sólo quería ponerle más cachondo… Seguí lamiendo su polla un montón de veces sintiéndola muy húmeda y dura al contacto con mi lengua… Le miré y decidí pasar al siguiente paso… En uno de mis viajes con la lengua hacia el extremo de su polla, no me detuve, continué la lamida sobre la punta. Toqué con mi lengua el agujero del centro, manteniendo mi lengua en él y sin chupar su cabeza aún. Recorrí con mi lengua el borde de su capullo, por todo el contorno… Estrujé su polla y comprobé que brotaba líquido preseminal así que lo esparcí con mi lengua alrededor; él miraba atentamente todo lo que hacía y por la cara que puso, supuse que le estaba excitando mucho… Me acerqué a la cabeza de su polla y metí el capullo en mi boca. Lo mantuve ahí, él gimió. Bajé rápidamente y metí tanta polla como pude dentro de mi boca, doblando mi cuello para que pudiera entrar toda. Permanecí así, con la polla dentro de mi boca durante un momento. Después, me moví tan rápido como pude, deslizándome arriba y abajo por su polla como si le estuviera follando. Cuando vi que estaba muy cerca de correrse, paré. Decidí mamar su polla, tomando sólo el capullo en mi boca, chupándolo como si fuera un pezón. Le hice mamadas más profundas, tomando su polla completa, chupándola toda hacia arriba y después hacia abajo, repitiendo el proceso una y otra vez. Cambié de vez en cuando la forma de mamar para que no se acostumbrara… La mantuve siempre dura, dejándola a punto de orgasmo pero, sin llegar. Tocaba la corrida, la gran corrida… “¿Qué tal? ¿Te gusta, guapo?” “No puedo más, Elsa. Me voy a correr ya…” Con la mano izquierda le sobé los huevos y deslicé mi dedo hacia su culo. Con la boca llena sólo con su capullo, comencé a pajearle fuertemente con la mano derecha. Al poco noté como de su polla salían disparos de leche, una explosión de semen llenó mi boca tratando de escapar por la comisura de mis labios. Cuando terminó de correrse, le besé. Luego me separé de él y tan salida como estaba, me masturbé salvajemente frente a él para tener un orgasmo cuanto antes. Las vistas hicieron que se pusiera de lo más caliente y su polla estaba muy tiesa… Me dijo “¿Puedo acabar el trabajo por ti?” Me metió la polla hasta el fondo de una embestida y comenzó a meterla y sacarla una y otra vez con la mayor rapidez del mundo. Nos corrimos en seguida. Después empezamos a besarnos y meternos mano y me apretó poniéndome cara a la cama, mientras me sobaba las tetas y el coño, me pidió que me pusiera a cuatro patas… Yo estaba tan caliente que no podía parar de gemir simplemente por sentir sus manos recorriendo mi cuerpo… Me arrodillé sobre la cama y le ofrecí mi culo. Me metió la polla por detrás y casi me corrí al momento. Durante todas sus folladas no pude parar de gemir y jadear, me puso a mil. “Ahora sí que es el mejor polvo que he echado en mi vida… Eres la mejor montura que puede haber…” dijo mientras acariciaba un poco mi pubis. “Lo sé” dije yo mientras acariciaba un poco su polla. Acabamos la jornada con un 69 que creo que no hace falta que describa… Después nos quedamos dormidos hasta la mañana siguiente… Pero ésa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión…

 

DESPERTAR EN BUENA POSTURA…

Posted in Uncategorized at 8:32 pm by losrelatoscalientesdeelsa

Esa mañana me desperté algo aturdida, tan desorientada como cuando una noche se bebe mucho y al día siguiente estás de resaca y no recuerdas nada de lo que ha pasado la noche anterior… Desperté y estuve unos segundos sin reaccionar, sin recordar si quiera dónde estaba, tan sólo que me sentía cansada… Entonces me di cuenta… Había algo en mi boca, tenía algo metido en la boca. Me erguí un poco y fui entonces cuando reaccioné y me acordé de todo… Tenía la polla de mi hermano metida en mi boca… Yo había querido dormir así, en la postura del 69… Miré a ver si mi hermano estaba despierto pero, no había ningún signo que me demostrara que así era… Así que, con semejante manjar entre mis labios, no pude hacer otra cosa más que comer…

 

Comencé a chuparle la polla y al mismo tiempo, él, instintivamente, comenzó a lamerme el coño. Eso me hizo pensar que estaba despierto… Paré y él también paró… Supuse que estaba dormido y que lo de lamerme el coño lo había hecho inconscientemente, respondiendo a mi estímulo… Comencé a chuparle la polla otra vez y él volvió a comerme el coño, aunque dormido… Después, me levanté y me puse a su altura. Estaba dormido, le acaricié el pelo; seguía durmiendo mientras le observaba, se le veía feliz. Decidí sacar la cámara de vídeo y grabarle, así, dormido, está guapísimo cuando duerme. Enfoqué a la cama y la dejé en una estantería; sé que desde esa estantería se graba de vicio mi cama… Me tumbé a su lado, la cámara seguía grabando…Yo estaba muy caliente, viendo a mi hermano desnudo dormido en mi cama. Al poco, se despertó…

 

“Buenos días hermanita” “Buenos días, cariño. ¿Has dormido bien?” “Sí, de maravilla… ¿Y tú? ¿Te has despertado hace mucho?” “No, me he despertado hace nada…” Se desperezó… “No sé lo que he soñado pero debía de ser algo bueno porque he tenido un buen despertar…” “Jaja”, me reí. “¿Sabes lo que estabas haciendo hace un segundo, hermanito? ¿Lo que estabas haciendo, aún dormido?…” “Ni idea… ¿Qué? ¡¿Roncar?! ¡No ronco!, ¡¿no!?” “Jaja, no, no roncas… Le estabas comiendo el coño a tu hermanita…” “¿En serio?” “Sí” “Joer, ya decía yo que he tenido un buen despertar… Ya ves, hasta dormido quiero comer el coño a mi hermanita… Pussy…” Se levantó y se puso a lamerme el coño como si fuera un gato… “¿Qué haces, hermanito?” “Quiero comerte el coño otra vez más pero, esta vez conscientemente…Quiero sentir cómo tu coñito se va humedeciendo para mí y tragarme todos esos deliciosos juguitos que suelta…” “Todo tuyo, todo tuyo… Ya veo que te has levantado caliente y yo también así que, no me puedo negar… Sigue…” Y así siguió, lamiendo, chupando y dando mordisquitos a mi coño, poniéndome a mil porque me excita mogollón… Cuando terminó de chuparme todos los jugos, me puse a cuatro patas, ofreciéndole mi culito y diciendo “Rómpemelo, Dick, rómpemelo… Estoy deseando que me la metas por detrás… En lo que llevas de visita aún no me la has metido por el culo y ya lo echo de menos…” Dicho y hecho… Al momento, sentí como la polla de mi hermano se iba metiendo poco a poco por el agujero por el que yo ansiaba que entrara. Me dio unas cuantas embestidas y empezó a follarme sin parar, se notaba que se había levantado con ganas… “¡Qué ganas te tengo, hermanita! ¡Cómo me pones! ¡Es pensar en ti y ponerme malo! Y si encima te tengo delante no puedo pensar más que en follarte…” “Pues hazlo, fóllame, fóllame todas las veces que quieras, no pares… Quiero pasarme todo el día follando contigo… Para algo me he cogido el día libre…, para que me folles hasta que ya no podamos más…” Dejó de follarme por detrás y de un empujón me dio la vuelta para colocarse encima de mí y empezar a follarme por delante… “Vas a lamentar haber dicho esas palabras porque no pienso hacer otra cosa más que follarte y aunque te canses y me pidas que pare, no lo haré, te seguiré follando hasta que caigas rendida y no puedas más…” “Veremos quién aguanta más…” dije mientras le ponía las manos en el trasero para acercarle más a mí y sentir bien su polla en mi coño. Se lo tomó en serio, me folló una y otra vez sin parar, yo no podía más “Sí, sí, así, me matas, me matas, aaaaaaaah, aaaaaaaaah” “¿Quieres que pare?” “Sí, sí, para por favor… No puedo más… No tengo fuerzas… Creo que me voy a desmayar….” Me folló una vez más y cuando vio que llegué al orgasmo, se levantó. “Te prepararé el desayuno… Tú descansa…” Al poco vino a la habitación con una bandeja, café con leche, zumo de naranja, un par de tostadas con mantequilla y mermelada… Me puse a desayunar, él fue a la cocina y se preparó un tazón de cereales con leche, se los comió bajo el marco de la puerta mientras me observaba tomando el desayuno. Yo también le miraba a él, no podía dejar de mirar su cuerpo desnudo… “Qué buena estás hermanita… Incluso recién levantada estás para comerte…” “Yo también te comería enterito, Dick…”

 

Terminamos de desayunar y decidimos darnos un baño juntos. Mientras él echaba sales y hacía un poco de espuma, yo apagué la cámara de vídeo. Nos lavamos el uno al otro, era de lo más excitante recorrer su cuerpo cubierto de agua y espuma, y que él recorriera el mío de la misma manera… Al salir, me puse mi albornoz rojo y él se puso uno azul. Dijo que me tumbara en la cama, que quería hacerme un masaje. Me quité el albornoz y me tumbé en la cama boca abajo a la espera de ver qué hacía mi hermanito… No sabía que supiera hacer masajes… Salió un momento del cuarto y al poco volvió. Se sentó en mi culo, me echó un poco de aceite por la espalda y empezó su masaje. Recorría toda mi espalda con manos firmes y seguras. Cuando acabó, siguió por mis glúteos, eso me excitó mucho y creo que solté un suspiro… Después siguió por mis muslos y pantorrillas hasta llegar a los pies… “Date la vuelta” dijo… Me giré y empezó a masajear mis pies, mis pantorrillas y mis muslos, esta vez, por delante… Yo estaba cada vez más excitada, viendo a mi hermano desnudo recorriendo todo mi cuerpo con sus manos… Empezó a masajear la parte interna de mis muslos y yo ya estaba a mil… Después, fue subiendo hacia mi tripita, acariciándola dulcemente con sus manos, y por último llegó a mis pechos los cuales masajeó con mucho esmero… “¿Te gusta?” “Sí… Mucho… No sabía que supieras dar masajes… ¿Y a ti, te gusta?…” “Me encanta… Tienes un cuerpo precioso, hermanita, me encanta disfrutar de él recorriéndolo con mis manos y observando cada detalle…” “Me estás poniendo muy cachonda, Dick…” “Tranquila… Cierra los ojos…” Dijo mientras seguía masajeando mis pechos… Todo mi cuerpo estaba cubierto de aceite… Cerré los ojos. De mis pechos, fue bajando otra vez, acariciando mi vientre, y al poco otra vez mis caderas y mis muslos… Después, comenzó a acariciar la parte interna de mis muslos, masajeándolos con mucha maestría… Y por fin, después de bastante rato, de la parte interna de mis muslos, comenzó a acariciar mi pubis… Primero pasaba una mano y luego la otra, de arriba abajo, siempre de arriba abajo, muy deprisa. Acto seguido, comenzó a amasar mi coño, metió dos dedos hasta el fondo y los dejó ahí quietos unos segundos, luego empezó a moverlos con mucha rapidez hasta que quedaron llenos de jugos y yo llegué al orgasmo. Bajó su cabeza una vez más hasta la altura de mi coño y empezó a comérmelo… Le dije “Después de este fin de semana, espero que no pruebes otro cuerpo más que el mío” “El tuyo no quiero probarlo… ¡Quiero devorarlo!” Y empezó a comerme el coño mucho más deprisa que antes, no sabía que su lengua y su boca pudieran moverse a esa velocidad… Yo no paraba de gemir y él no paraba de comer; le daba igual que yo ya estuviera servida…, él no… Después de no sé cuántos gritos de “¡No puedo más! ¡Me matas, me matas! Aaaaaaaaah, aaaaaaaaaaaaaah”, al fin, paró. Yo cogí su polla, la acaricié un poco y la puse entre mis tetas para hacerle una cubana, le encanta inundarme las tetas con su leche… Cuando se corrió, le dejé y comenzó a lamerme las tetas para quitar su semen; me las lamía y me besaba para que mis labios y mi boca se llenaran de su néctar, lamer, besar, lamer, besar… Nada más terminar, le dije “Mmmm, no está mal pero me he quedado con ganas de más… Sigo sedienta…” Y comencé a chuparle la polla una vez más dejando que se corriera en mi boca y la invadiera con sus jugos… Después le ofrecí mi culito otra vez para que me la metiera por detrás… Sé que goza mucho metiéndomela por detrás y a mí me encanta que lo haga y llenarle de placer… “Qué culito más bueno tienes, hermanita” dijo mientras me embestía. Cuando se cansó de follarme, se tumbó en la cama y volvimos a hacer un 69. Luego, le meneé un poco la polla y cuando la tuvo tiesa, me senté encima para balancearme mientras él movía su pelvis para hacerme sentir su polla bien adentro… Cuando estuve satisfecha, paré y miré el reloj de la mesilla… “Ya es la hora de comer, será mejor que tomemos algo…” “Postre está visto que no nos va a faltar…” me reí. Iba a ponerme algo de ropa pero, mi hermano dijo “No te vistas… Me da mucho morbo verte comer desnuda…” “De acuerdo, aunque más morbo te va a dar después de comer…”

 

Comimos un poco, sin que mi hermano me quitara ni un segundo la vista de encima… La verdad es que yo tampoco podía dejar de mirar su cuerpo desnudo… Me ponía muy cachonda… Luego nos sentamos en el sofá a darnos el lote, besándonos y acariciándonos por todo el cuerpo… Paré y le dije “Espera, quiero que veas algo…” y me levanté para poner el vídeo que había grabado esa mañana… Mi hermano se sorprendió al verse grabado durmiendo desnudo pero, entró en calor al ver el resto. Vimos el vídeo entero mientras nos masturbábamos el uno al otro y después fuimos a la habitación a repetir la operación… Ese día no cenamos, sólo tomamos el postre…

 

MENSAJITOS CALIENTES

Posted in Uncategorized at 8:31 pm by losrelatoscalientesdeelsa

Ese fin de semana mi novio no iba a estar en casa por motivos de trabajo así que, avisé a mi hermano para que se viniera a hacerme compañía… Hacía tiempo que no le veía así que, lo estaba deseando… El viernes por la tarde y el sábado había cambiado el turno a una compañera de trabajo para tenerlo libre. Salí de la ducha y me puse mi albornoz rojo antes de secarme el pelo… Lo estaba haciendo cuando sonó un mensaje en mi móvil, era mi hermano y ponía “TE DESEO”. Sentí un escalofrío pero, no contesté. Mi hermano me había dicho que seguramente me escribiría cuando viniera de camino pero que no le respondiera… Me agaché para sacar el secador del armarito y sonó otro mensaje “Estoy deseando FOLLARTE…” Cogí el secador y lo encendí, llegó otro mensaje “Después de ésta, no tendrás SUEÑOS ERÓTICOS más que conmigo” Traté de pasar de contestar porque, si no, no me iba a dar tiempo a prepararme y además era lo que me había pedido mi hermano…. Me peiné un poco y otro mensaje más “Desde que te vi desnuda por primera vez, no puedo pensar más que en SEXO…” Nada más dejar el móvil, llegó un nuevo mensaje “Anoche soñé que DORMÍA CONTIGO y la verdad es que no estábamos nada formales…” Y al momento otro “Tengo la POLLA DURA sólo de pensar en tu cuerpo…” Conseguí peinarme antes de que llegara el siguiente mensaje “Cuando te vea, TE VOY A COMER ENTERITA con ropa y todo y no me valdrá que me digas que pare… Se me hace la boca agua. ¡Me vuelves loco!” Y al poco “TE VOY A FOLLAR hasta que nos tiemblen las piernas…” Buff, me estaba poniendo muy mala… Siguiente mensaje: “Te voy a comer enterito ese CULITO tan bueno que tienes…” Me estaba asando de calor por lo excitada que estaba, dejé de secarme el pelo. Llegó un nuevo mensaje: “¡CÓMO ME PONES!…” y otro “Tú sí que sabes EXCITARME…” y al poco “¿Quieres TIRARTE a tu hermanito?” y uno más: “Voy a satisfacer todos tus DESEOS SEXUALES y no podrás volver a MONTAR en mucho tiempo…”. Pasaron unos minutos hasta que llegó el siguiente mensaje “Espérame DESNUDA” Ya estaba demasiado excitada, fui a mi cuarto, me quité el albornoz y me tumbé en mi cama. “Tócate las TETAS” Eso estaba haciendo… “Amasa bien tu CULO” “Acaricia tu COÑO y hazte un dedo” Yo no podía parar de acariciar mi cuerpo… “Pienso romperte el CULO con mi POLLA” No podía más… “¿Estás tan CACHONDA como yo?” y al poco “¿Lista para volver a SENTIR MI POLLA DENTRO de ti?” Y el último “ESPERO QUE ESTÉS CALIENTE Y QUE TU CHOCHITO ESTÉ HÚMEDO Y SEDIENTO DE SEXO COMO LO ESTÁ MI POLLA” Esta vez sí le contesté: “ESTOY DESNUDA Y CALIENTE DESEANDO QUE ME LA METAS… NO TARDES….”

 

Sus mensajes me habían provocado totalmente y no podía parar de amasar mis tetas y meterme los dedos en el coño, estaba deseando que Dick llegara… Al poco, oí un coche, me pareció que estaba cruzando la verja y aparcando así que fui corriendo a la puerta y la abrí. Estaba desnuda. Mi hermano salió del coche y al verme se quitó el jersey y la camiseta y vino directo hacia mí. Me abrazó y me besó en los labios, acercándome bien a su cuerpo para hacerme sentir su polla bajo el pantalón. Estaba tan excitado como yo. Cerramos la puerta y fuimos directos a mi cuarto. Dick se fue quitando los zapatos y los pantalones por el camino… Me abrazó otra vez y volvió a pegarse a mi cuerpo para que yo notara su dura polla chocando contra mi coño, esta vez, todavía la sentía más dura, cada vez más dura, bajo su bóxer… Mientras me besaba y me acercaba a su cuerpo, amasaba cada una de mis nalgas con sus manos… “Echaba de menos ese culito que tienes, hermanita… No sé cómo puedes estar tan buena…” Entonces dejó una mano por detrás y la otra me la metió por delante, para juntarlas bajo mi cuerpo, una la sentía por la raja del culo y la otra por el coño, pero no me acariciaba, sólo me las hacía sentir mientras no paraba de besarme en los labios, cuello, pechos… Me lanzó a la cama y se quitó los bóxer… Se tumbó encima de mí y comenzó a besarme mientras no dejaba de acariciar todo mi cuerpo, yo metía mano a su delicioso culito y trataba de menear su polla pero, era un poco complicado por la postura en la que se había colocado… Estuvimos un poco así y, de pronto, paró en seco y se levantó de encima de mí, sentándose a mi lado… “¡¿Qué pasa?!” pregunté… “¿No tienes ganas de tirarte a tu hermana?…” “Sí, claro que sí… No pasa nada… Pero antes de montarla quiero ver cómo se masturba… Mastúrbate para mí, Pussy” “Está bien… Si es lo que quieres… Pero al mismo tiempo, quiero ver a mi hermanito meneársela… Me pone muy cachonda ver cómo manejas tu polla…” Con una mano lentamente empecé a acariciar mis pechos mientras con la otra acariciaba muy despacio mi pubis y observaba cómo mi hermanito acariciaba su inmensa polla… Me estaba poniendo mala, estaba deseando dejarme de tonterías y meterme su super polla en la boca… Me vuelve loca ese pedazo de polla que tiene… Él parecía aguantar… Comencé a amasar mis tetas con más ímpetu y con la otra mano acaricié mi clítoris con rapidez, al poco, me metí dos dedos en el coño y empecé a pellizcarme los pezones al mismo ritmo que mi hermano meneaba su polla… Moví mis dedos una y otra vez, dentro, fuera, dentro, fuera, rápidamente, y me corrí a la vez que veía cómo se corría mi hermano que tampoco me quitaba el ojo de encima… Me cogió la mano y empezó a lamerla para quitarme los jugos, mientras yo le miraba lascivamente… Me di la vuelta y comencé a acariciar su polla y a lamerla muy lentamente de arriba abajo, de abajo arriba… Luego la chupé un poquito, tan sólo la puntita, muy, muy despacio… Mientras mi hermano estaba acariciando mi coño y me había metido un dedo hasta el fondo, sin moverlo, sólo para hacérmelo sentir en ese lugar. Me excita mucho que me metan el dedo y no me masturben, para tener que suplicar que pase algo más… Me giré y le pregunté “¿Estás caliente, hermanito?”, “Síii” contestó él… “¿Estás caliente, Dick?” dije, esta vez observando su polla. Él movió la pelvis hacia arriba para acercarme más su polla, como si fuera una respuesta a mi pregunta… Volví a lamerla como antes y a chuparla, y acto seguido me la metí completamente en la boca y empecé a saborearla muy tranquilamente, al mismo tiempo que mi hermanito lamía mi coño… De pronto me lo empezó a comer con más ímpetu, con tanta rapidez que había momentos en los que me hacía hasta daño. Al sentir su acelerón, me revolucionó a mí también y empecé a comerme su polla con muchísima energía y muy deprisa; nos corrimos casi al instante y yo no podía dejar de deleitarme con su deliciosa polla y el sabor de su caliente leche en mi boca, y él parecía que tampoco podía parar de gozar comiéndome el coño y tragando todos mis jugos. Estábamos muy calientes. A la siguiente corrida ya paré de comer y él también. Nos pusimos a la misma altura y comenzamos a besarnos mezclando nuestros jugos en nuestras bocas, jugando con nuestras lenguas, como quién echa un pulso… Nos besábamos mientras él acariciaba mis muslos y mis pechos y yo sus muslos, su espalda, su culo… “Me pones a mil, hermanita…” “¡Fóllame ya! Estoy muy cachonda…”. Me senté, poniendo los pies en la cama, como haciendo un ángulo con mis piernas, le miré pícaramente y abrí bien mis piernas para enseñarle bien mi coño… “Ahí tienes el chochito de tu hermana… ¿No lo quieres? ¡Tómalo que es tuyo!” “Ojalá no tuviera que compartirlo con nadie” dijo mientras me embestía… Yo puse mis piernas por encima de sus hombros para hacer más fácil la penetración y él comenzó su mete-saca; primero dio unas cuantas embestidas sin metérmela del todo, sólo haciéndomela sentir… Y después ya me la metió hasta el fondo una y otra vez, lo más rápidamente que pudo… “¿Te gusta hermanita? ¿Era esto lo que querías? ¿Sentir la polla de tu hermano dentro de ti?” “¡Sí!, ¡sí!, ¡sí! ¡Métemela! ¡Sí! ¡Así, así, no pares! Síiiiiiiiiiiiiiiiiiiii” Ese último sí fue el preámbulo de mi primer orgasmo. Yo no podía dejar de gemir y jadear, él siguió follándome una y otra vez, sin parar, oyendo como chillaba y enloquecía de placer su ardiente y multiorgásmica hermana… Al rato cayó fulminado sobre la cama. “Eres demasiado hermanita, me vuelves loco…” “Te gusta tirarte a tu hermana, ¿verdad?… Te pone muy cachondo…” “Sí, ardo en deseos de montar a mi hermana porque es puro fuego, es un veneno que crea adicción y no puedo más que desear follarla, no puedo pensar en otra cosa…” “Eres un salido hermanito… Y yo también… Yo soy una verdadera salidorra… Soy una zorra… Soy tu zorra…” A la vez que decía esto, yo le daba besitos en el pecho y acariciaba su polla con una mano, de un lado a otro, simplemente acariciar, nada de coger o menear. A su vez, él se dejaba hacer y acariciaba mi pelo… Fui sintiendo su polla ponerse tiesa bajo mi mano y me senté encima y empecé a moverme, mientras él trataba de mover su pelvis hacia arriba, yo saltaba encima de su polla sintiéndola cada vez más adentro… Al poco, sentí como se corría dentro de mí. Luego, me puse a cuatro patas delante de su cara, mostrándole mi culo, él le dio un par de mordisquitos y metió su cabeza entre mis piernas para chuparme el coño, al mismo tiempo que yo le comía la polla una vez más… “No puede haber nada mejor que esto, hermanito, tienes la polla más deliciosa de todas…” Como respuesta a mi piropo él comenzó a comerme el coño con más ímpetu y muy rápidamente. Cambié de posición, me tumbé totalmente encima de él con mi coño en su boca y su polla en la mía. Me la saqué para decir “Quiero quedarme dormida así, Dicky; así mañana nos despertaremos en buena posición…” Metió un lametón a mi coño y nos quedamos dormidos…

 

“AMO A LAURA PERO…”

Posted in Uncategorized at 8:30 pm by losrelatoscalientesdeelsa

¿Alguno de vosotr@s no ha visto el super famoso vídeo friky de la canción “Amo a Laura”? Sí, sí, ese de las dos parejitas horteras que cantan “Amo a Laura, pero esperaré hasta el matrimonio…” Seguro que lo conocéis. Bueno, pues este fin de semana he conocido a una parejita igual, en serio, ¡y lo que más gracia tenía era que la chica se llamaba Laura! Aunque creo que después de conocernos a mi chico y a mí, ya ninguno de los dos piensa igual… Os cuento:

 

Mi chico y yo hacíamos cinco meses el día 1 de febrero y como yo además estaba un poco harta después de las rebajas y tanto trabajo en la tienda, decidí cogerme unos días para irnos fuera. Buscamos una especie de casa rural en un pueblecito perdido, sólo tenía 3 habitaciones; la señora nos dijo que las otras dos habitaciones estaban ocupadas por una pareja joven, cosa que nos extrañó porque siendo una pareja y puesto que las habitaciones eran dobles, no tenía mucha lógica que durmieran en dos habitaciones diferentes pero, bueno, a nosotros lo que nos importaba era tener una habitación en un pueblecito tranquilo… En cuanto llegamos, la dueña de la casa nos indicó dónde estaba nuestra habitación y nos presentó a la famosa pareja, Laura y Juan, al momento entendimos por qué estaban en habitaciones separadas… ¡Eran una pareja de lo más recatada! Vestían super tapaditos y casi no se atrevían ni a tocarse, era de lo más fuerte, ¡en serio! Bueno, a pesar de que parecían demasiado raritos, eran amables así que, desde la primera noche estuvimos hablando y cenando con ellos. Eran la típica pareja que llevaba toda la vida junta, tendrían 27 años y eran novios de toda la vida, ninguno había tenido una pareja anterior. ¡Y era la primera vez que viajaban juntos! ¡Nunca pensé que iba a coincidir con una pareja así en el siglo 21!… Bueno, lo típico, nos contaron su vida y nosotros un poco de la nuestra; fue así cómo nos enteramos de que se iban a casar el año que viene. En un segundo en el que estábamos solos mi chico y yo recordamos la típica canción que os he citado antes… Y decidimos que tal vez tendrían que cambiar porque los dos parecían un poquito amargados… Nosotros nos mostrábamos cariñosos (sin ser empalagosos, por supuesto) y, claro que, no íbamos vestidos tan recataditos como ellos… Después de cenar, estuvimos bebiendo un poco y charlando junto al fuego. Luego, Juan y mi chico se fueron un segundo a hacer cosas de chicos, qué sé yo el qué. Juan le dio un beso de buenas noches a Laura y se fue, o sea que, ya no pensaba verla más esa noche… Me quedé sola con ella y seguimos hablando… La verdad es que, me podía la curiosidad… Quería saber cómo era posible que vistiera tan recatada y que teniendo un novio de toda la vida nunca se hubieran acostado (porque esa pinta tenía…) Pero, lógicamente, esas cosas son complicadas de preguntar… Hizo un comentario sobre mis pendientes así que yo fui a mi habitación y le dije que me esperase en la suya. Tenía otros pendientes parecidos a los míos de modo que los cogí y fui a su cuarto y se los tendí. Ella estaba sentada delante de un espejo, como en una mesa de tocador, se los puso y miró su reflejo. “Te quedan muy bien, pero espera…” dije yo y le solté el pelo que llevaba sujeto en una especie de moño, “así estás mejor. ¡Estás muy guapa! ¡¿Por qué vistes así con el partido que te podrías sacar?!” “Bueno… No tengo otra ropa…” me contestó medio avergonzada. Le dije que si quería, al día siguiente le podía prestar algo de mi ropa y a ella parece que le hizo ilusión cambiar de look. “¡Mañana Juan no se te podrá resistir! ¡Se te lanzará a la yugular!” “¿Resistírseme?…” Se le notaba un poco nerviosa, como incómoda, casi no le salían las palabras… Pero a mí me salieron, puede que con poco tacto pero, me salieron… “¡Dios! ¿¡Eres virgen!?” “Sí…” “Nada, ¿nada de sexo?” “Nada…” Empezamos a hablar de sexo, ella me dijo que él y Juan esperaban hasta el matrimonio para que llegara “el gran momento”… Yo le dije que respetaba sus ideas pero que a mí el sexo me parecía algo limpio y totalmente natural y que si dos personas se querían no tenían por qué esperar a ese momento, que me parecía que esas cosas no deberían planificarse… Estuvimos hablando tanto que ella parecía intrigada con el sexo y empezó a dar la razón a mis ideas… Me comentó que ni si quiera nunca se habían visto desnudos ella y él, vamos, que no pasaban de los besos y los abrazos, ¡ni si quiera caricias por encima de la ropa!… Toda la conversación seguía acompañada de la botella de vino, se notaba que ella había bebido un poquito más de la cuenta o que normalmente no bebía tanto y por eso estaba tan suelta… Y bueno, yo estaba igual que siempre, lo reconozco, soy una salida y si encima bebo un poco de vino… “Elsa, ¿qué se siente?” “¿Qué se siente cuándo?” “Con el sexo… ¿Qué se siente?” “Bueno, es difícil de explicar… Hay que probarlo para saberlo… ¿Nunca te has masturbado?…” “No… Ni si quiera sé cómo se hace…” Así que no sé si fue el alcohol, lo salida que estaba, el hecho de tener a una tía virgen preguntándome sobre los placeres del sexo, o qué, que le dije que si quería le enseñaría a masturbarse… Lo cierto es que una vez que dije las palabras me quedé cortada porque pensé que tal y como era ella, iba a poner toda clase de reparos y le iba a dar mucha cosa pero, la verdad es que, no; estaba tan intrigada por saber lo que era gozar, que ni se lo pensó y dijo “Vale!” Le di un pequeño piquito en los labios y ella se quitó el jersey; supongo que la conversación y el vino le habían calentado mucho… Le dije que se desnudara, se tumbara en la cama y cerrara los ojos… “Ahora cierra los ojos y piensa en Juan…” Comencé a darle pequeños besitos jugando con mi lengua y sus labios y empecé a acariciar sus pechos, tenía un pecho increíblemente firme, creo que una 95 de sujetador (es lo que hace trabajar en una tienda de lencería femenina, ¡también me fijo en esas cosas!…) “Piensa que es Juan el que te acaricia…” “Mmm, sí…” Luego, mi mano fue bajando un poco, acariciando su tripa, su ombligo, hasta llegar a juguetear con los pelitos de su pubis… Los acaricié un poco y me bajé un poco para lamer sus tetas, mientras empezaba a acariciar su pubis con más fuerza y luego le hacía un dedo… Ella empezó a jadear ligeramente… Mis labios comenzaron a bajar de sus pechos, pasando por su canalillo, su tripa, parándose un poco en su ombligo hasta llegar a saborear su coño… Gimió, cuando supe que había llegado al orgasmo paré y me coloqué a su altura, abrió los ojos y gritó “¡Dios! ¡Quiero hacer esto con Juan!…” “Bueno, para eso sólo tienes que calentarle y verás cómo quiere hacer eso y todo lo demás…” Me pidió que le ayudara y dijo que ella no sabía cómo calentarle así que le dije que lo dejara en mis manos, que el día siguiente sería un buen día para ella…

 

Al día siguiente, al despertarme, vi que mi chico no estaba así que me levanté y abrí la puerta; oí su voz en el piso de abajo, estaba hablando con Juan, supongo que estarían preparando el desayuno… Aproveché para ir al cuarto de Laura. Di unos golpecitos a la puerta “Laura, soy Elsa, preparada para un cambio de look?” “Sí, puedes pasar” Ella acababa de salir de la ducha así que simplemente estaba tapada por una toalla. “Toma, ponte esto, creo que te quedará bien” y le tendí algo de mi ropa; una camiseta y un jersey rojo con cuello de pico y buen escote y una falda vaquera a la altura de la rodilla con una raja lateral que subía bastante en el lado izquierdo. Le ayudé a secarse el pelo para que le quedara con mucho volumen, acentué sus pómulos con un poco de polvos sueltos, le hice una raya en el ojo, le puse una buena capa de máscara de pestañas y un poco de brillo de labios y le puse unos pendientes rojos bastante grandes; tenía el pelo muy moreno y la piel bastante blanca así que creo que así le saqué todo el partido que pude. ¡Estaba impresionante! “Si hoy Juan no cae a tus pies, ¡ya no sé qué hacer! ¡Estás preciosa! ¡Mírate!” Se miró en el espejo y dijo “Wow! ¿¡Esa soy yo?!” “Jaja, sí, creo que sí… Verás la cara que se le queda a Juan cuando te vea…”. Bajamos las escaleras hacia el primer piso, los chicos estaban poniendo el desayuno en el salón. “Chicos, ¡os presento a la nueva Laura!” Los dos miraron hacia nosotras y mi chico silbó y dijo “Perdón, Juan, ¡pero es que tienes una novia que está tremenda! ¡Las cosas como son!” Laura y yo nos reímos y Juan sólo acertó a decir “Sí… Está muy guapa…” Pero casi no se atrevía ni a mirarla… Me di cuenta de que nuestro propósito iba a costar más de lo que había pensando en un principio… Me empecé a mostrar todavía más cariñosa con mi chico y a Laura también le hice alguna carantoña para hacer ver que había mucha confianza entre nosotras… Supongo que Juan debía de estar en estado de shock… “Elsa, por favor, por lo que más quieras, te doy carta blanca. Puedes hacer lo que sea con Juan con tal de que consigas que se lance conmigo… Por favor, ¡¡¡haz lo que sea!!! ¡¡¡Estoy en tus manos!!!” Me dijo Laura en un momento en el que estábamos las dos solas en la cocina. “Tranquila, todo irá bien… Mmm, mi chico tiene que ir a comprar unas cosas, ¿por qué no le acompañas y nos dejáis a mí y a Juan solos?…” “¿Y no le parecerá extraño a tu chico, o a Juan?” “Descuida, ya hablé anoche con mi chico contándole las cosas que me habías dicho y pedido… Fue a él al que se le ocurrió la idea de dejarnos solos a tu chico y a mí. Y por Juan no te preocupes, parece cansado así que, no habrá ningún problema en que se quede en casa…” Salí de la cocina y dije “Cariño, ¿por qué no te llevas a Laura a la compra para que te ayude con las bolsas? Seguro que tiene mejor cabeza que tú y así no se te olvidará nada… Juan parece cansado así que mejor que se eche un rato, si es que ha dormido mal… Yo voy a darme una ducha y luego empezaré a preparar la comida. ¡Hoy cocino yo!” Juan no dijo nada, estaba medio adormilado en el sofá, y mi chico y Laura se fueron.

 

“Bueno, voy a darme una ducha. Si necesitas algo, ya sabes dónde encontrarme” Juan casi ni se inmutó. Dejé la puerta de mi habitación entre abierta, preparé la ropa interior que me iba a poner (un conjunto sencillo de tanga y sujetador de color negro, para el que le interese saberlo…) y lo dejé en la mesilla-tocador, cogí mi albornoz rojo y me metí en el baño. Me di una ducha de agua bien caliente con la mayor tranquilidad del mundo, me sequé un poco el pelo con una toalla y salí del baño dando un pequeño golpe a la puerta. La puerta de mi cuarto seguía entreabierta. Me acerqué al tocador, me senté en la silla y restregué un poco el albornoz contra mi cuerpo para secarme. Entonces vi algo que me sorprendió… Reflejado en el espejo pude ver que Juan estaba escondido tras la puerta, mirándome… La cosa iba mejor de lo que pensaba. Me levanté de la silla, siempre dando la espalda a Juan, y me puse el tanga, con mucha calma y muy lentamente, mirándome en el espejo y de la forma más sensual que pude… Después hice lo mismo con el sujetador, con la ropa interior puesta me miré en espejo y acaricié mi cuerpo de arriba abajo, Juan seguía ahí. Sin inmutarme y como si no le hubiera visto, fui al armario, saqué unas medias, una falda bastante corta y un jersey de manga larga que dejaba al descubierto mis hombros. Me senté en la cama y me dispuse a ponerme las medias con total tranquilidad y lentitud. Es muy sensual ver a una chica desnudarse, pero aún puede ser igual de sensual o más ver a una chica vestirse, creyendo que ella no sabe que la estás mirando… Juan demostró ser todo un voyeur… Después me puse la falda y el jersey y me peiné un poco el pelo frente al espejo (momento que Juan aprovechó para irse). Me sequé un poco el pelo y decidí quitarme el sujetador. Salí del cuarto y volví al salón, Juan estaba sentado en el sillón, haciendo como que seguía dormido. Me senté a su lado y él “se despertó”. “¡Vaya! Sí que debías de estar cansado… Llevas un buen rato durmiendo…” “Sí… -disimuló él- Casi ni me he enterado de cuándo se han ido estos…” “Ya… ¡Qué extraño!… Me había parecido verte en la puerta de mi cuarto hace un segundo… ¿Querías algo?…” “No, no, te equivocas… Yo estaba durmiendo…” dijo él, con las mejillas rojas de la vergüenza… “Tranquilo… No me importa… ¿Qué pasa? ¿No habías visto nunca a una mujer desnuda?… ¿Nunca has visto a Laura desnuda?…” Supongo que mi voz dulce, firme y segura le dio confianza y dijo que no, así que tenía curiosidad, que perdonara por lo que había hecho… “Juan, ¿no hay nada de sexo entre Laura y tú?…” “No…” “¿Nada, nada de sexo?” “No…” “Pero tú te masturbarás, ¿no? Te masturbas pensando en ella…” “No… Nunca lo he hecho… No sabría cómo hacerlo…” “¡Dios! ¡¿Nunca te has excitado pensando en ella?!” “No…” “O sea que no sabes el placer que se siente con la masturbación y el sexo en la pareja…” “No… Aunque me da tanta curiosidad como me daba ver el cuerpo desnudo de una mujer…” “Yo te ayudaré” “¡¿Cómo?!” “Ven, vamos al cuarto…”

 

Le tumbé en la cama y me quité el jersey… Ahora podía observar mis tetas bien de cerca… “Tranquilo. Cierra los ojos y déjate llevar… Piensa que estás con Laura… Ellos todavía tardarán un tiempo en llegar…” Me senté encima de él, justo encima de su polla para que sintiera mi cuerpo contra ella y le besé, un beso largo, muy largo, mientras cogía sus manos para que acariciaran mis pechos. Luego bajé una de mis manos y me puse a acariciar su polla, primero por encima de la bragueta, ya se empezaba a poner bastante dura, luego la toqué por debajo del pantalón y de los bóxer, la acaricié de arriba abajo para sentir su largura… Lo cierto es que tenía una polla bastante grande… Me moví para quitarle el pantalón y bajarle los bóxer y poder verla “en todo su esplendor”… “¡Vaya! ¡¿Y con lo que tienes aquí, nunca te has atrevido?!” Comencé a acariciar su polla y a moverla, masturbándole poco a poco, y notando como se iba poniendo cada vez más dura bajo mi mano… Luego me agaché y me metí su polla en la boca, lamiéndola y chupándola de arriba abajo, metiéndola y sacándola de mi boca tan aprisa como podía… Permití que se corriera en mi boca, después de todo, era un favor que le estaba haciendo a Laura y a él, y Laura me había dado carta blanca… Y mi chico también… Al acabar, me erguí para ponerme a su altura y Juan dijo “¡Joder! ¡Qué pasada!… ¡Ha sido increíble!” “Me alegro de que te haya gustado…” “¡Y tanto!… Pero, ahora tengo una pregunta… Si Laura me hiciera eso, ¿qué tendría que hacer yo?…” Me reí y contesté “Bueno, supongo que lo lógico sería que hicierais un 69…” “¿Un 69?” “Sí… Mientras ella hace eso con tu polla, tú haces lo propio con su coño…” “No sé si yo sabría…” Empecé a quitarme las medias y la falda, sólo me quedaba el tanga y dije “Inténtalo… Piensa que soy Laura… Y hazlo…” Me miró con cara de sorpresa pero, la verdad, la idea le pareció perfecta… Me tumbó en la cama, manoseando mis senos, besándome en los labios y en el cuello. Luego, bajó una de sus manos y mientras seguía tocando mis tetas, acarició mi pubis por encima del tanga, luego por debajo… Para no haberlo hecho nunca, no lo estaba haciendo nada mal… Bajó con su boca a lamer mis tetas, las chupaba y jugaba con su lengua y mis pezones… Como pudo, y siempre concentrado en mis tetas, bajó mi tanga y empezó a acariciar mi pubis y a meterme los dedos en el clítoris… Yo me estaba poniendo muy cachonda y empecé a gemir… Entonces, él bajó con su lengua, recorriendo todo mi cuerpo de mis tetas hasta mi coño y empezó a lamerlo con mucha energía, poniendo su lengua todo lo dura que podía para hacérmela sentir y saborear todos mis jugos… Traté de pensar en que sólo estaba aprendiendo cómo tenía que hacerlo con su novia y que no necesita hacerlo porque estaba claro que sabía cómo manejarse así que, me conciencié y dije “Te aseguro que si lo haces así, Laura te pedirá que no pares nunca… Muy bien…” Pero eso no le hizo parar… Estaba tan caliente como yo y siguió comiéndome el coño… Yo no podía más… Entonces, él se puso encima de mí y empezó a penetrarme lentamente, fui sintiendo su polla cada vez más adentro de mí y comenzó un mete-saca con el que no pude dejar de jadear… Cuando se corrió, se dio cuenta de lo que había hecho y me pidió perdón… “Lo siento, me he dejado llevar demasiado… Llevaba demasiado tiempo queriendo hacerlo y se me ha olvidado que estaba contigo y no con Laura….” Traté de no darle importancia y dije “Bueno, era como si estuvieras con ella…” “¿Cómo puedo hacer para estar con ella así?” Me preguntó mientras nos vestíamos… “Tú tranquilo… Lánzate sin más… Ella está deseándolo tanto como tú… ¿No has visto lo guapa que se ha puesto hoy? Se ha vestido así por ti… Date una ducha rápida y ponte tan guapo como ella. Todo irá sobre ruedas, verás como esta noche será tuya…” “Gracias, Elsa, de verdad… Y… Lo siento…” “De nada… Tranqui…” Se fue a su cuarto, yo me lavé un poco y me vestí. Bajé al comedor y me puse a preparar la comida. Al poco llegaron Laura y mi chico. Laura y yo terminamos de hacer la comida y mi chico y Juan pusieron la mesa. Comimos sin grandes novedades y luego estuvimos los cuatro dando una vuelta por el pueblo. Laura y Juan empezaban a mostrarse un poco más cariñosos.

 

Cuando terminamos de cenar, Laura me preguntó qué podía hacer para que Juan se lanzara definitivamente “Insinúate…” “¿Cómo?” “Aprende de una experta… Observa”. Juan y mi chico estaban sentados en el sofá, yo me acerqué a mi chico, me senté encima de él, le di un besito en los labios y restregué un poco mi trasero contra su polla… Mi chico con una sonrisa pícara dijo un “Creo que nos vamos…”, guiñé un ojo a Laura y a Juan y mi chico y yo fuimos a nuestra habitación… Al poco, escuchamos unos pasos camino de la habitación de Laura, y al rato escuchamos unos jadeos y bastantes gritos… No molestaban… Nosotros estábamos haciendo lo mismo…

CELEBRANDO DOS MESES CON MI NOVIO

Posted in Uncategorized at 8:29 pm by losrelatoscalientesdeelsa

 

El día 1 de noviembre hice dos meses con mi chico (¡dos meses! Parece tan poco tiempo y sin embargo me siento como si nos conociéramos de toda la vida… Será por lo iguales que somos…) Habíamos decidido que ese día no nos veríamos hasta la noche para así poder “cogernos con más ganas”… Yo prepararía la cena en casa y él prepararía “el postre” en la suya, decía que tenía una sorpresa muy especial y yo estaba realmente intrigada… También dijo que esta vez él se encargaría de los regalos de aniversario, que se le había ocurrido una idea… He de reconocer que es un chico muy misterioso, la verdad, será por eso que me da tanto morbo… ¿No os parece que el misterio es igual a morbo? Yo creo que sí… No sabía qué ropa ponerme así que, el día anterior salí a ver si encontraba algo interesante… Lo único que tenía claro es que quería que fuera negro, un color tan sofisticado… Pero a la vez también quería que fuera un poco atrevido… Eso sí, sabía de sobra lo que iba a llevar por debajo, un tanga negro de tiras que era como no llevar nada y un sujetador sin tirantes todo de encaje negro bastante transparente debido a las puntillas. Bueno, no estoy aquí para hacer propaganda de ninguna tienda así que, digamos que entré en mi tienda de ropa favorita. Encontré una falda negra, ajustada, por encima de la rodilla pero, no mini faldera y sin ninguna raja en los laterales, algo que seguramente sorprendería a mi chico… Y decidí combinarla con una camisa negra totalmente transparente… Como íbamos a estar en casa, no necesitaba nada más… Además, si tenía frío, seguro que pronto mi novio me haría entrar en calor… Compré ambas cosas y me fui a casa feliz con mis adquisiciones.

El día 1, desayuné y me preparé un buen baño de agua caliente con sales con olor a rosa y una buena cantidad de canela, me encanta bañarme en canela, para mí no hay afrodisíaco mejor… Salí, me puse mi albornoz rojo, me sequé el pelo, me puse ropa cómoda para estar en casa y cogí las bolas chinas que me había regalado mi chico por mi cumpleaños… Quería estar caliente para cuando viera a mi chico… La mañana la pasé sin más, ordenando un poco la casa, limpiando el polvo y esas cosas. Comí algo ligerito, me eché una mini siesta y luego me puse a ver la peli porno que había visto con mi hermano para estar todavía más excitada… Después, puse la mesa, lo típico para una cena romántica, supongo, buena vajilla, copas de vino y champán, cubiertos de plata, velas… Luego, preparé la cena, merluza al horno con gulas y gambas. Hice un sorbete de limón (¡me encanta!) y lo metí un poco al congelador junto con el champán. Todavía era pronto así que, después, ya tendría tiempo de sacarlo para que no estuviera completamente congelado… Me lavé, me embadurné un poco de canela como si fueran polvos, me puse la ropa que había comprado, me maquillé, me eché unas gotas de mi perfume favorito y lista. Me senté un segundo a esperar a mi chico.

Llamó a la puerta, los dos a la vez susurramos “Te he echado de menos”, me miró de arriba abajo y dijo “¡Puff! Estás realmente sexy…”, nos dimos un beso y nos pusimos a cenar entre risas, tonteos y misterio. La verdad es que yo no podía dejar de pensar en lo qué él había preparado para después… Estaba intrigada… ¿Cuál sería la sorpresa?… ¿Qué regalos había comprado?… La curiosidad podía conmigo… Terminamos de cenar, tomamos el sorbete y brindamos con el champán. Hablamos un poquito y nos fuimos a su casa.

En la mesa del salón había unos cuantos paquetes envueltos en papel de regalo y también estaba la cámara de vídeo que me regaló por mi cumpleaños (supongo que la había cogido de mi casa y yo ni me había enterado, como estamos todo el tiempo de una casa a otra…) Cogió la cámara, la encendió y se grabó a sí mismo diciendo “Ahora Elsita va a abrir los regalos por estos dos meses que llevamos juntos” yo me reí y él giró la cámara para filmar mi sonrisa, “Venga, ábrelos” Él seguía grabando. Yo me levanté y me acerqué a la mesa para coger un primer paquete, parecía un libro y era bastante grandecito, pesaba lo suyo… “¿Qué crees que es?” “¿Un libro?” “¿Qué libro?” Yo estaba totalmente perdida hasta que vi la sonrisa tan pícara que puso, qué cabronazo es… Al darme cuenta, supongo que se me cambió la cara, mi novio se grabó diciendo “Ahora Elsita ha descubierto qué libro es… ¡Venga, ábrelo!” y volvió a grabarme mientras yo abría el libro… ¿Sabéis ya qué libro era?… ¿Tenéis una mente tan calenturienta como mi chico y yo?… Delante de mí tenía el Kama Sutra, era gigantesco, al parecer con dibujos y fotografías y mi chico me dijo que venía con un DVD que explicaba todas las posturas… “Eres lo peor, mi amor” “Venga, abre lo siguiente…” Lo siguiente aparentemente era una caja de madera pero, no me podía creer que fuera simplemente eso… La abrí y había toda clase de juguetes eróticos, dados, un vibrador, un consolador, unas cuantas esposas… “Mi amor, eres perverso”. Sonrió.

“Ahora… Sigue el rastro…” me dijo, “¿¡Qué rastro!?” pregunté, él se encogió de hombros. Me levanté. Supuse que quería que fuera a la habitación de arriba así que me dirigí a la escalera y cuál fue mi sorpresa cuando la vi llena de pétalos de rosa… Mi chico había llenado la escalera de pétalos rojos y yo tenía que seguir el camino… Como era de esperar, llevaban hacia la habitación principal… Mi chico iba detrás de mí, siempre grabando con la cámara… Yo esperaba que los pétalos llevaran hacia la cama y encontrarla llena de rosas pero…, no fue así. ¡Los pétalos iban hacia el armario! Miré a mi chico con cara de desconcierto, su única explicación fue “Te he dicho que sigas el rastro…”. ¡Abrí el armario y mi asombro fue mayúsculo! ¡Había una puerta abierta hacia adentro y daba a una habitación escondida! No podía creérmelo. ¡Había metido cientos de cosas en ese armario y nunca me había dado cuenta de que hubiera una puerta! No tenía pomo así que sólo se podía abrir empujando… “Sigue los pétalos…” Entré en la habitación llena de turbación y sorpresa. Había una cama enorme, de esas antiguas, con cabeceras de hierro de color dorado y negro y todas las paredes, el techo y el suelo eran de espejo. La cama estaba llena de pétalos rojos. “Pero bueno, ¿¡y esto!? ¡¿Cómo lo has descubierto?! ¡¿Qué clase de persona tiene una habitación como ésta escondida?! ¡¿Quién vivía aquí antes?!” “No tengo ni idea, la descubrí por casualidad, iba a sacar una cosa del armario, tropecé con los zapatos y al apoyarme en el fondo del armario, se abrió la puerta…” Estaba realmente maravillada, pero mi fascinación pasó pronto y se convirtió en picardía. Pensé en el morbo que tenía que ser el hacer el amor en una habitación así, viéndote reflejada en todos los espejos cabalgando o siendo montada, ¿os lo podéis imaginar?…

“Bueno, Elsita, hoy te has vestido muy sugerente y atrevida… ¿En verdad, te atreverías?…” “¿A qué?” “A hacer realidad una de tus fantasías sexuales…” Me mordí el labio y contesté “Eso no se pregunta…” Me tumbé en cama quitándome los zapatos y mientras mi chico, retrocedió al armario y cogió un trípode para poner la cámara…

“Desnúdate” me dijo. Yo, metí la mano por debajo de la falda y me quité el tanga, logrando que no se viera nada, se lo lancé, él lo olió. Luego, me subí un poco la camisa para sacarla de la falda, metí una mano por detrás y desabroché el sujetador, me lo quité y también se lo tiré a mi chico. Después, me arrodillé en la cama, desabroché el botón de la falda y bajé la cremallera para que la falda bajara un poco por mis piernas, me tumbé totalmente y doblé las piernas para sacarme la falda por completo, de cintura para abajo estaba desnuda… Volví a arrodillarme en la cama para que me viera bien y me desabroché la camisa muy lentamente hasta que me la quité. “Ya estoy lista…” “Túmbate” Me eché en el centro de la cama y él se acercó con las manos detrás de la espalda, “Haz una estrella con tus brazos y tus piernas…” Lo hice y él se colocó encima de mí, acercándose a mi brazo derecho, exposó mi muñeca a la cama. Fue entonces cuando me di cuenta de a cuál de mis fantasías eróticas se refería… Siempre había deseado que me ataran a la cama, me taparan los ojos e hicieran lo que quisieran con mi cuerpo… Exposó mi otra muñeca y luego los pies. Casi no podía moverme pero, estaba muerta de la excitación. Me podía el morbo… Me dio un beso, sacó una especie de antifaz negro del bolsillo y me tapó los ojos. “¿Ves algo?” me preguntó mientras me acariciaba el coño, “No” contesté yo al borde del orgasmo, y eso que aún no había pasado nada… “Ahora vuelvo…” me dijo. Yo esperé escuchando todos los sonidos de mi alrededor, atenta a cada ruido para tratar de descubrir cuándo volvería… Oí unos pasos cerca de la cama, parecía que estaba poniendo una mesa o una banqueta. Yo estaba expectante, intentando averiguar qué era lo siguiente que iba a ocurrir simplemente a través de los sonidos… Sentí un roce en mis labios y moví un poco la cabeza hacia arriba, creo que era una pluma. Acto seguido me dio un pequeño piquito muy rápido, casi ni noté sus labios sobre los míos, después se alejó, supongo que se acercó a la mesa. Volvió a estar cerca de la cama, acarició mis pechos con un hielo, me estremecí, luego llevó el hielo a mis labios, yo lo chupé, él lo retiró y me besó más apasionadamente que antes. Estaba encima de mí, noté que estaba desnudo, acarició mis pechos y mis muslos. Estaba totalmente húmeda y mis pezones y tetas más duros que nunca. Se levantó. Puso algo en mis labios, saqué un poco la lengua para lamerlo, era algo dulce, supongo que un caramelo o una piruleta, lo retiró pronto. Luego acercó otra cosa, uno de sus dedos, rozó mis labios. Acarició mis mejillas y mi boca. Se alejó otra vez, supongo que cogió algo de la mesa, por unos momentos no podía oír nada pero, me dio la impresión de que la cama se había hundido un poco, sabía que estaba ahí, pero no sabía dónde… No oía nada, no veía nada… Estaba nerviosa. Estaba muy caliente pero, a la vez tenía algo de miedo por no saber qué iba a pasar… Me gusta ser activa y dominarlo todo y en ese momento era más bien pasiva y estaba totalmente dominada. Noté algo en mis labios, era líquido, entreabrí la boca para probarlo, chocolate, sabía a chocolate… Saqué la lengua para saborearlo y retirarlo de mis labios, acercó algo a mi lengua, estaba untado de chocolate, empecé a lamerlo, era alargado, grueso, parecía un plátano cubierto de chocolate… Me lo metí en la boca para engullirlo y comencé a chuparlo con ansia, no era un plátano, era su polla, cuando me di cuenta empecé a comerla aún con más ganas… Noté algo frío en mi pubis, al mismo tiempo oía una especie de spray, llegué a la conclusión de que estaba llenando mi coño de nata. Al poco sentí su lengua acariciando mi pubis y retirando esa nata, de mi pubis pasó a los labios y luego a mi coño… Es excitante estar haciendo un 69 cubierta de nata y chocolate, sin ver siquiera lo que tienes en la boca… Me encanta el 69 pero, eso ya era el simún del placer, verdaderamente abrasador… Nos corrimos en la boca del otro entre gemidos. Luego, se colocó encima de mí y empezó a saborear mis tetas todavía con una mezcla de mis jugos en su lengua y nata en sus labios. Mientras me daba mordisquitos en las tetas, me puso algo en la boca que yo lamí con muchas ganas, sabía que no era su polla porque no estaba tan caliente pero, tenía la misma forma…, “claro, un consolador”, pensé. Entonces empezó a absorber mis pezones como si quisiera sacar leche de ellos, estuvo un buen rato así y, de pronto, sin previo aviso, me metió algo en el coño; era un vibrador, en el momento en el que comenzó a vibrar me puse como loca jadeando, gimiendo, gritando… “Aaaaaaaaaaaah”, una, dos, y hasta tres veces… Me quitó el consolador de la boca y saco el vibrador de mi coño para ponérmelo en los labios y ver lo lleno de jugos que estaba, lo lamí mientras él me metía los dedos por mi coño, jugando con los labios y los jugos, me metió un dedo por detrás. Yo ya no podía más. Sacó el vibrador de mi boca y me dio un buen beso con lengua mientras no paraba de acariciarme. “Te has portado bien, voy a desatarte…” Me quitó el antifaz de los ojos y se dirigió hacia mis pies para quitarme las exposas. Esperaba que me liberara también de las de las manos pero, no lo hizo… Acarició un poco su polla con mis tetas hasta que se puso bien tiesa y deseosa de soltar toda su leche… “Levanta bien las piernas hacia arriba, todo lo que puedas, como si quisieras tocar el techo con los pies…” Yo lo hice y él se colocó inmediatamente debajo de mí, bajó mis piernas y empezó a introducir su polla en mi culo muy lentamente; yo iba sintiendo como poco a poco se iba metiendo dentro de mí, lancé un gemido; él siguió metiéndomela todavía más despacio que antes hasta que me la introdujo hasta el fondo y empezó a balancear su cuerpo de arriba abajo, mientras yo hacía lo mismo con mi cuerpo. Entraba y salía, una y otra vez hasta que mi chico se corrió ahí mismo, en mi culo. Luego, se deshizo de mis piernas, me quitó las esposas de las muñecas y se tumbó encima de mí, acariciando mi pelo. Yo pasé mis brazos y mis piernas por su espalda para abrazarle y acaricié su pelo, mientras sentía latir fuertemente mi corazón. Y así, cuerpo contra cuerpo, nos quedamos dormidos…

¿NOVIO O HERMANITO?…

Posted in Uncategorized at 8:28 pm by losrelatoscalientesdeelsa

¡Por fin, chic@s! En agosto recibí otra visita de mi hermanito querido. No sé qué tiene pero está cada vez más bueno; venía de vacaciones y tenía la piel muy morenita, además se notaba que había hecho mucho ejercicio porque su cuerpo estaba mejor que nunca. Lo siento por los que piensen que está mal hacerlo pero, en cuanto le vi llegar, le deseé, deseé con todas mis fuerzas poseerlo una vez más, me moría por sentir su polla dentro de mí…

 

Llegó por la noche así que ese día no pasó mucho porque estaba muy cansadito y se metió en la cama pronto; yo estuve un rato viendo la tele con mi chico. A la mañana siguiente, no hicimos nada interesante; mi chico y yo teníamos que comprar provisiones y mi hermano se quedó durmiendo y dándose un baño en la piscina. Comimos los tres juntos y luego nos fuimos al cine; buff, me puse malísima, mi chico me estaba metiendo mano por delante y no sé cómo mi hermanito empezó a metérmela por detrás sin que mi novio se diera cuenta; acabé empapadita y con cada mano acaricié cada una de sus pollas, después de cómo me habían puesto entre los dos, ¡se lo merecían!… Luego fuimos a casa; preparé la cena y bebimos bastante, cada vez más. Bebidos como estábamos, decidimos meternos en la piscina así que corrí a ponerme mi bikini y los tres nos dimos un baño, mientras seguía corriendo por ahí el alcohol; entramos en casa y decidimos jugar al juego de la verdad; en principio comenzó con tonterías pero luego empezaron las preguntas de carácter sexual y ya el asunto se me fue yendo de las manos… Yo me enrollaba con mi chico de vez en cuando, al hilo de las preguntas que me estaban poniendo muchísimo… Mi chico había bebido demasiado y empezó a hacerle preguntas comprometidas a mi hermanito sobre mí, yo alucinaba, sobre todo cuando me preguntó a mí si me ponía cachonda mi hermano y si tenía ganas de tirármelo, decía que seguro que sí, que yo siempre tenía ganas de follar y que mi hermano estaba muy bien… Entonces, le preguntó a mi hermano “¿Y tú qué? ¿Hace cuánto que no montas a un bombón como tu hermana? No me digas que no está para comérsela… ¿No la deseas?” Mi hermano y yo nos miramos sin saber que hacer, estábamos cortados aunque hubiéramos bebido, yo era consciente de lo que estaba pasando y creo que mi hermano también… Entonces, mi novio dijo “Venga, ¡follad! ¡Follad para mí! Quiero ver cómo mi novia y su hermanito se lo montan… ¡Venga! ¡No os cortéis!…” Y mi novio me desató la parte de arriba del bikini “Mira que tetas tiene tu hermanita… Están para comérselas…” Después desató los dos nudos de los lados de la braguita y me dejó completamente desnuda… “Ahí la tienes… ¡Mírala!…Uuuuuuuh, ¡hay que ver cómo te estás poniendo sólo de verla!… (era verdad, mi hermanito no se pudo controlar y bajo su bañador se empezaba a notar un gran bulto…) Venga, cómele un poco el coño, seguro que no has probado ningún coño tan delicioso como ése… ¡Venga! Tu hermana lo está deseando…” Y eso hizo, se puso de rodillas y empezó a lamerme y chuparme el coño mientras yo envolvía su cabeza con mis piernas… Estaba a mil… Al momento empecé a gemir, la conversación me había calentado mucho y el hecho de que mi hermanito me estuviera lamiendo el coño delante de mi novio me excitaba un montón… “Así, así, ¡mira cómo gime!” Yo no podía parar de gemir y mi hermanito aprovechaba bien la situación, me puso las dos manos en el culo para acercarme bien a su cara, mientras me chupaba, podía sentir su respiración y cómo él estaba oliendo mi coño… “Bueno, Elsita, creo que el nene se merece un premio, ¿no? No paras de gemir… Por lo menos, chúpasela tú a él…” Así que cambiamos de postura y mi hermano siguió comiéndome el coño mientras yo le chupaba la polla que ya estaba bastante durita, por cierto. No veía lo que estaba haciendo mi novio mientras tanto, los huevos de mi hermano me quitaban toda la visión, pero por el ruido intuía que se la estaba meneando mientras nos observaba… Buff, estaba poniéndome cada vez más cachonda, escuchando los gemidos de mi hermanito mientras le comía la polla y los de mi novio mientras lo veía… Eso era demasiado para mí… De pronto, mi hermano paró y avisó de que se iba a correr… Yo empecé a lamer la punta cada vez más rápido y mi novio dijo “No seas cabrona, Elsa, deja que se corra en tu boca, ¿no? Estás deseando probar la lechita de tu hermano…” Yo seguí y la leche de mi hermano llenó mi boca y empapó mis labios… Paré y besé a mi novio, y después a mi hermano… “¿Eso es todo? ¡Pues vaya! Esperaba algo más…” dijo mi chico… “Venga, ofrécele tu precioso culito a tu hermanito, Hest… Verás qué culo más bueno que tiene tu hermana…” Tras escuchar esas palabras de mi novio deseando que mi hermano me la metiera por detrás, me puse a cuatro patas delante de mi hermano, dejándole ver mi culo… Él no lo dudó dos veces, se meneó un poquito la polla que estaba de lo más tiesa con tanta excitación y me la metió hasta el fondo de una sacudida… Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, “¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah! Sí, sí, así, no pares, aaaaaaaaaaaaaaah” dije yo. “Muy bien, tío, acaba de tener uno de sus mejores orgasmos… Sigue, sigue, verás cómo te gusta descubrir que la zorra de tu hermanita es multiorgásmica…” “Aaaaaaaaaaaah, aaaaaaaaaaaaaaaah” seguía yo, mientras mi hermano no paraba de follarme… Al rato paró. “Muy bien, tío, ¡qué aguante! Hacía tiempo que no escuchaba a Elsita disfrutar tanto… Y ahora por qué no le hacemos disfrutar los dos… Tú por delante y yo por detrás…” Y eso hicieron, me embistieron casi a la vez, fui sintiendo cómo sus pollas se iban metiendo poco a poco dentro de mí… “¡Una!”, primer asalto, “¡Dos!” segunda embestida, y “¡Tres!” hasta el fondo… Comenzaron a meterlas y sacarlas muy rápidamente; la verdad es que pensándolo ahora, parecía que hubieran estado practicando porque lo hacía bastante acompasados… Mi novio mientras aprovechaba también para sobarme las tetas. “Aaaaaah”, gemía yo, “Aaaaaaah, aaaaaaaaaah”, no podía parar de jadear… Mis gemidos llenaron la habitación y era el único ruido que se escuchaba en la noche…”Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaah” se oyó mi primer orgasmo, y casi inmediatamente un segundo “Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, aaaaaaaaaaaaaaaaah, me muero, me mueroooooooo” Menos mal que no me moría de verdad porque a ellos no les importaron mis palabras y siguieron arremetiendo contra mí hasta que cayeron agotados en el suelo, y yo detrás… “No puedo más… Me tiemblan las piernas…” dije yo, “Puff, ¡qué polvazo!” dijo mi hermano, “¿A que nunca habías follado con un bombón como tu hermana ni habías tenido corridas tan buenas?…” Mi hermano prefirió no contestar… Nos quedamos un rato tumbados por falta de fuerzas y luego nos fuimos a la cama. Lástima que mi hermano tuviera que irse al día siguiente…

EN EL DESPACHO DEL PROFESOR…

Posted in Uncategorized at 8:27 pm by losrelatoscalientesdeelsa

 

Lo siento para aquellos morbosos que piensan que me tiré a mi profesor en su despacho porque no es así… Él no era mi profesor, aunque podría haberlo sido, si yo hubiera estudiado otra carrera… El caso es que era profesor, profesor de la universidad, por aquel entonces aún no era catedrático pero sí que daba clases en la uni, y no era guapo pero a mi me daba un morbo impresionante; sigo sin saber lo que tiene pero, me pone como una moto, como una moto…

El caso es que yo le había conocido, bueno, da igual cómo le había conocido… El hecho es que él sabía que (lógicamente) a mí se me daba bien el inglés y él iba a ir a dar una conferencia en Estados Unidos y me pidió ayuda para preparar unas diapositivas que iba a poner. Yo acepté encantada, ¡por supuesto! ¡Era mi oportunidad!, ¿no? Por lo menos había quedado a solas con él y ése era un buen comienzo; a solas en la universidad para ir a su despacho y poder utilizar el ordenador… Él había bromeado sobre que podríamos haber quedado en su casa pero, que igual a mí me sonaba más raro… Casa o despacho, me da igual, yo no tengo problemas por follar en ambos sitios…

Cachonda como estaba sólo de pensar en una tarde con él, decidí prepararme para la ocasión. Primero me di un baño con espuma y sales para relajarme, luego me puse mi albornoz rojo y fui a mi habitación. Me arreglé y pinté las uñas, me atusé el pelo y me lo dejé secar al aire, me unté el cuerpo con una “crema casera de canela” y me eché una fragancia de chocolate y vainilla… ¡Lista para vestirme!… Decidí ponerme una camiseta roja atada al cuello (con un nudo fácil de deshacer…) sobre un sujetador sin tirantes de color negro, tanga negro a juego y unos vaqueros algo ajustados también negros. Me di un poco de máscara de pestañas transparente y un poco de brillo de labios y me dirigí hacia el edificio donde habíamos quedado; como salí pronto de casa, me di un paseo hasta allí para no llegar antes que él, prefería hacerme esperar aunque sólo fueran cinco minutos…

Pasé por el aparcamiento del edificio y, al momento, él salió de un coche. “¡Qué puntual!”, me dijo, “¡Ah! ¿Sí? No sé, no llevo reloj, he venido dando una vuelta” “Entremos” Era domingo pero, como profesor, él tenía la forma de entrar a la universidad; cogimos el ascensor y me llevó a su despacho. Cerró la puerta y encendió el ordenador, me ofreció una silla para que me sentara a su lado. Ya tenía todas las diapositivas preparadas así que yo les eché un vistazo, le comenté los fallos y corregimos los errores. En media hora habíamos acabado, hablamos un poco, apagó el ordenador y nos levantamos. “¿Ves cómo no ha sido tan horrible quedar conmigo para echarme una mano? Hasta creo que te has divertido…” “Sí, no ha estado mal aunque se me ocurren mejores maneras de divertirnos…” Y, con esas palabras, nos miramos a los ojos y me besó mientras me acariciaba todo el cuerpo y se pegaba mucho a mí. Podía sentir cómo poco a poco se iba poniendo cachondo acariciándome, sentía su polla entre mis piernas y me estaba poniendo mala… Cerró con llave la puerta del despacho por si algún guarda de seguridad se acercaba y la abría al oírnos y siguió besándome… Era puro fuego, me estaba poniendo como una moto sólo con sus besos y caricias… Deshizo el nudo de mi camiseta y me la quitó, acto seguido me desprendió de mi sujetador y comenzó a sobar bien mis tetas mientras se quitaba su camiseta. No paraba de besarme y acariciarme el pecho, cuando ya llevábamos buen rato así, bajó por mi cuello y empezó a besarlo mientras seguía metiendo mano a mis tetas; y después, de mi cuello, pasó a besarme y chuparme el pecho haciéndome disfrutar de lo lindo; mientras lo hacía, me desabrochaba el botón del vaquero y bajaba la cremallera para bajarme el pantalón y el tanga un poco y poder acariciar mi pubis o meterme los dedos en el coño… Después de un buen rato, bajó su lengua por mi tripa, parando un poco en mi ombligo y dándome besitos justo debajo, yo estaba cada vez más excitada y no podía más. Fue entonces cuando se agachó aún más para bajarme el pantalón y el tanga, dejándome desnuda por completo… “Estás mejor así…” dijo, y al momento, se puso a lamerme el coño como todo un experto, nunca he sentido tanto placer mientras me comían el coño; no sé cuántos coños había chupado el profesorcito pero, la verdad, me alegraba de que el mío estuviera entre ellos porque me hizo gozar como nunca; cuando me corrí y chupó bien todos mis jugos, se puso a mi altura y me susurró al oído “Estás preciosa con la cara desencajada…” Sonreí pícaramente y dije: “Siéntate, ahora te toca disfrutar a ti…”

Se sentó en su butacón del despacho y yo me puse de rodillas delante de él, entre sus piernas, le abrí la bragueta y saqué la polla de sus bóxer, la palpé y vi que estaba dura, aún así la mantuve agarrada, subí y le besé. Ahora sí que la sentía durísima bajo mi mano… Para que no me molestaran, le quité los pantalones y los bóxer y le toqué la polla y los huevos, despacito, casi sin apretar, con la mano izquierda le tocaba los huevos y con la derecha la polla, la fui apretando poco a poco, sintiendo como se ponía cada vez más tiesa… Me mojé un poco los labios con la lengua para tenerlos húmedos y listos para la gran mamada. Le miré y pregunté “¿Estás preparado? Te la voy a comer enterita…” Puse cara de zorra y abrí la boca ligeramente para ponerle aún más cachondo. Acerqué mi cara a su polla y respiré cerca de ella soplándole mi aliento. Volví a mirarle a los ojos. Saqué mi lengua y toqué su polla por los lados y un poquito en la punta, no mucho, quería putearle un poco, que lo deseara totalmente y sufriera antes de disfrutar… Comencé a lamer su polla lentamente de abajo a arriba, comenzando en la base de su polla y acabando cerca de la punta; no tenía ninguna prisa, mi lengua estaba goteando de humedad y quería que él la sintiera… Puse mi cabeza de lado y le mordí muy suavemente, impregné la zona con mi lengua y usé mi mano para extender el líquido alrededor. Me gustan las pollas húmedas, me ponen mucho más cachonda… Con la mano izquierda le toqué las pelotas, arañándolas ligeramente y procurando no hacerle daño… También deslicé mis dedos para encontrar la zona justo antes de la entrada del culo, pasando mis dedos por esa zona y sobre su agujero muy levemente; no quería hacerlo demasiado para que no se corriera tan pronto, sólo quería que se pusiera más cachondo aún… Seguí lamiendo su polla un montón de veces sintiéndola muy húmeda y dura al contacto de mi lengua… Le miré a la cara y decidí pasar al siguiente paso… En uno de mis viajes con la lengua hacia el extremo de su polla, no me detuve, continué la lamida sobre la punta de su polla. Toqué con mi lengua el agujero del centro, manteniendo mi lengua en él pero, sin chupar su cabeza aún. Recorrí con mi lengua el borde de su capullo, por todo el contorno, ahí donde los hombres son más sensibles… Estrujé su polla y comprobé que brotaba líquido preseminal así que lo esparcí con mi lengua alrededor; él miraba atentamente todo lo que hacía y por la cara que puso, supuse que le parecía de lo más erótico… Me acerqué a la cabeza de su polla y, como si fuera un helado, metí todo el capullo en mi boca, caliente. Lo mantuve ahí, él gimió. Bajé rápidamente y metí tanta polla como pude dentro de mi boca, doblando mi cuello para que pudiera entrar toda. Permanecí así, con la polla dentro de mi boca, durante un momento, la sentí dentro. Deslicé hacia atrás mi boca hasta el extremo de la polla y chasqueé mi lengua con ella, el sonido me excitó. Me moví tan rápido como pude, deslizándome arriba y abajo por su polla como si le estuviera follando. Cuando vi que estaba muy cerca de correrse, paré. Pasé a mamar su polla, tomé sólo el capullo en mi boca, mamándolo como si fuera un pezón. Le hice mamadas más profundas, tomando su polla completa, mamándola todo el tiempo hacia arriba y después hacia abajo, repitiendo el proceso una y otra vez. Cambié de vez en cuando la forma de mamar para que no se “mal acostumbrara”… Manteniéndola siempre dura y dejándola a punto de orgasmo pero, sin llegar. Y tocaba la corrida, la gran corrida… Él no aguantaba más, le pregunté si estaba a punto, me dijo que quería correrse ya. Con la mano izquierda le seguí sobando los huevos y deslicé mi dedo hacia su culito. Con la boca llena sólo con su capullo, comencé a pajearle fuertemente con la mano derecha. Al poco noté como de su polla salían disparos de leche hacia mi garganta, una explosión de semen que llenó mi boca y que escapaba por la comisura de mis labios.

Cuando terminó de correrse, le besé. Luego me separé de él y tan salida como estaba, me masturbé salvajemente frente a él para acabar pronto. Las vistas hicieron que se pusiera de lo más caliente y su polla estaba de lo más tiesa… Me dijo “Déjame que acabe por ti…” Me sentó encima de la mesa y me metió la polla hasta el fondo una y otra vez con la mayor rapidez del mundo. Después nos levantamos, empezamos a besarnos y meternos mano y me apretó poniéndome cara a la pared, mientras me sobaba las tetas y el coño, me metió la polla por detrás y me hizo correrme en seguida. Durante todas sus folladas no pude parar de gemir y jadear, me puso a mil. Después nos vestimos y repetimos el proceso en otros lugares pero, ésa es otra historia y deberá ser contada en otra ocasión…

UN VERANO DE LO MÁS CALENTITO

Posted in Uncategorized at 8:26 pm by losrelatoscalientesdeelsa

Ahora que ha empezado un poco el calorcito, me he acordado de aquel verano. Yo tendría 16 ó 17 años, no me acuerdo; en verano, Brian y yo siempre decidíamos darnos un respiro porque sabíamos que era una mala época y no nos veíamos en dos meses en los que podía pasar de todo… Lo cierto es que, él era muy ligón y yo… Bueno, creo que ya sabéis cómo era yo, y lo sigo siendo. En verano nos dábamos carta blanca para hacer lo que quisiéramos y luego ya cuando acababa volvíamos a estar juntos; a veces hasta nos contábamos todos los detalles de lo que había pasado… ¿Nunca os habéis puesto cachondos con vuestra pareja contándoos alguna aventurilla? Sirve igual que los relatos…

 

Bueno, a lo que iba. No recuerdo exactamente el motivo pero, el caso es que ese verano lo iba a pasar entero en California con mis tíos Mike y Amy y mi prima Ashley; para mí era el plan perfecto; sin mis padres, con mi prima, ¡en California!, sol, playa, ¡chicos!… Hice la maleta con ropa bien fresquita y bastante provocativa (era una cría americana, ¿qué esperabais?); lo típico, minis muy minis, camisetas con buenos escotes, o enseñando el ombligo, tirantes, unos cuantos bikinis, ya os lo podéis imaginar. Llegué a California bastante de noche, cené con mis tíos y mi prima y nos fuimos a dormir. Bueno, no, a dormir no, yo dormía en la habitación de Ashley y la verdad es que pasamos bastante rato cotilleando y hablando por los codos, lo recuerdo como si fuera ayer. Mi prima Ashley tendría 19 ó 20 años; al contrario que yo, tenía el pelo muy moreno y ondulado, unos inmensos ojos azules, alta, delgada, con buenas curvas y un buen par de tetas, para qué negarlo, es lo que los chicos llamaríais un pibón (aunque yo no le tengo nada que envidiar, ¡eh! ;P). A la mañana siguiente, después de desayunar, mi prima y yo nos pusimos el bikini, una camisetita de tirantes y unos pareos cortitos y cogimos el coche para irnos a la playa. Me llevó a una pequeña cala realmente preciosa y no había ni un solo alma. Se ve que la gente no la conocía porque estaba bastante escondida pero, era increíble, impresionante, con su arena blanca y fina, su agua limpísima con ese juego de colores azules y verdes en el mar, algún que otro junco… Una verdadera pasada, de película. Llegamos y al momento nos quedamos con el bikini y nos fuimos a bañar. Estaba nadando tranquilamente y haciendo el tonto con mi prima en el agua cuando vi llegar a un chico que me dejó sin respiración. Tenía un cuerpo que quitaba el hipo, de lo más atlético, piel morena, cabello moreno y desde la lejanía no le podía ver bien los ojos pero, intuía que los tendría claros. Al momento, paré de hacer el loco con mi prima y le pregunté si le conocía, bueno, mis palabras debieron de ser algo así cómo “¡¿Quién es ese tío?!” –dicho con los ojos desorbitados, por supuesto- “Está bueno, ¡eh! Se llama Scott, tiene 23 años y ahí dónde le ves es uno de los mejores windsurferos de la zona.” “Buff, ¿y le conoces bien?” “Lo justo, vive solo a un par de casas más abajo de la nuestra; sus padres sólo suelen venir un mes; le dejaron aquí porque el windsurf es su pasión y se fían de él. Se las arregla bien. Tiene a toda la población de chicas detrás de él pero, nunca le he conocido novia; bueno, miento, creo que de los 16 a los 18 tuvo una pero, desde entonces no se le ha visto con ninguna novia formal, se centra en el surf y nadie soporta eso…” “¡Qué desperdicio!” “Y que lo digas…” Salimos del agua y él al vernos vino directo hacia nosotras “Hi! ¿Qué tal? ¿No me presentas a tu amiga?…” “Hola Scott, ésta es mi prima Hester” “Encantado” dijo haciéndome un repaso de arriba abajo y besándome en la mano. “Igualmente” dije yo. “Estáis solas, ¿no? A esta playa no viene nadie, es una gozada…” “Sí, se disfruta de la playa sin las aglomeraciones de otros lugares repletos de gente, ¡viva California!” dijo mi prima; todos nos reímos. Pasamos toda la mañana conversando y haciendo el tonto en el agua los tres juntos.

 

Quedamos en ir por la tarde a tomar algo por ahí después de cenar. Cuando íbamos a casa, mi prima me dijo “No puedo creerlo… ¡Le gustas!” “¿Qué?” “¡Scott está coladito por ti!” “¿Pero qué dices?” “Te lo digo en serio, Hest, le tienes en el bote. ¡Es la primera vez que se acerca a dirigirme la palabra! ¡Casi no sabe ni mi nombre! Es obvio que si ha venido a hablarme era porque quería conocerte…” “O simplemente porque quería ser amable, ¡éramos las únicas personas en esa playa!” “Hazme caso, tú le gustas…” Cenamos y nos arreglamos para salir. Mi prima me estuvo aconsejando qué ponerme, al final opté por no ir demasiado provocativa; ni si quiera me maquillé, tan sólo un poco de brillo de labios, melena al viento, una falda vaporosa a la altura de la rodilla y una camiseta sin mangas con cuello redondo; mi prima se había vestido más sexy, pelo suelto, ojos con mucha máscara de pestañas, labios rojos con un buen toque de gloss que los hacía más carnosos, mini muy mini y camiseta de tirantes con buen escote que dejaba al descubierto la mayoría de sus inmensas tetas; pondría caliente a cualquiera… Llegamos al bar donde habíamos quedado con Scott pero, al parecer, todavía no había llegado. Estaban la mayoría de los jóvenes de la zona. Un montón de chicas que miraron a mi prima con algo de odio o envidia, y bastantes chicos que nos saludaron con una sonrisa… Mi prima no se cortó un pelo y se acercó a las chicas para preguntarles si habían visto a Scott, diciéndoles que habíamos quedado con él; sí, ahora sus miradas sí que eran de odio… Casi la ignoraron pero ella ni se inmutó. Al poco llegó Scott, se acercó directo a nosotras, dio un par de besos a mi prima y a mí me rozó la comisura de los labios; mi prima lo vio y susurró “Te lo dije…”. Me cogió de la mano para dirigirnos los tres a una mesa. Nos sentamos y empezamos a hablar. Me di cuenta de que a pesar de estar sentados, él todavía agarraba mi mano. Un segundo que Ashley fue al baño, Scott me dijo que estaba muy guapa, que no le gustaban esas chicas que iban con kilos de maquillaje y vestidas como si fueran putas por mucho que llamaran la atención, que a él le gustaban más las chicas sencillas como yo… Traté de no caerme de la silla cuando me lo dijo, quise aparentar indiferencia hacia sus palabras, era algo que me había aconsejado mi prima… Al poco volvió Ashley y Scott fue a pedir algo a la barra. Conté a mi prima lo que me había dicho y me dijo que había actuado bien. Scott volvió con las bebidas y al poco apareció una tal Kate Lyn; una rubia despampanante de grandes ojos verdes, que llevaba el vestido más corto que he visto en mi vida con un pronunciado escote en el pecho y en la espalda y que se notaba que no llevaba sujetador; pensé que podría quitarle el puesto a Pamela Anderson… Se dirigió a Scott y le dijo que necesitaba hablar con él; él al principio se notaba reticente, diciendo que había quedado con nosotras y que no pensaba dejarnos solas pero, al final, la chica le convenció para desaparecer durante un rato. Él se disculpó y dijo que volvía en seguida. Mi prima me dijo que la chica era la que me había contado que había sido su única novia conocida y que desde entonces ella siempre había andado detrás de él intentando reconquistarle… A mí, me pareció que lo había conseguido, mi gozo en un pozo… Decidimos irnos del bar antes de que él volviera. Por el camino fui todo el rato pensando en él y totalmente triste, mi prima trataba de consolarme…

 

Llegamos a casa de mi prima y yo empecé a llorar, me había hecho demasiadas ilusiones… Mi prima dijo que no me preocupara, que seguro que Scott no volvía con Kate Lyn porque era una zorra y se había tirado a todo el pueblo y que ella le había dicho a Scott que probablemente no iría a la playa por la mañana porque tenía cosas que hacer y que yo no sabía lo que haría y él le dijo que por favor me dijera que fuera, que él sí que iba a ir. A pesar de sus palabras no lograba consolarme, me acarició un poco el pelo para retirarlo de mi cara y rozó mis labios con los dedos; pensé que había sido simple coincidencia pero luego bajó la mano por mi cuello, acarició mi pecho y bajó por mi cintura. “Puesto que hoy Scott no te lo ha querido dar, te voy a enseñar lo que es bueno…” me dijo. Me besó en los labios y yo cerré los ojos. Me quitó la camiseta, desabrochó mi sujetador y ella se quitó lo suyo de un golpe, aún no sé cómo pudo hacerlo, supongo que antes se había soltado el sujetador sin que yo me diera cuenta… Me tumbó en la cama y se tumbó encima de mí con sus enormes tetas rozando las mías, tratando de acariciar mis pezones con los suyos, mientras acariciaba mis muslos y me metía mano por debajo de la falda. Comenzó a acariciarme el pubis y a meter los dedos por mi clítoris mientras bajaba por mi cuerpo para lamer mis tetas… “Cierra los ojos y déjate llevar. Si quieres, piensa que soy Scott, te voy a dar lo que él aún no ha querido darte…” Me estaba excitando demasiado. Al poco, fue bajando por mis tetas, lamiendo mi tripa y mi ombligo. Me quitó la falda y las bragas y lamió mi pubis, hasta que llegó a mi clítoris y comenzó a lamer y chupar, poniéndome a mil y rogándole que siguiera. Consiguió hacer que me corriera en su boca y acabé de lo más cachonda. Le susurré que me había quedado con ganas de más y ella me contestó que ahora me tocaba a mí hacerla gozar, o que aún mejor, que ahora disfrutaríamos las dos. Se arrancó la falda y el tanga y se puso en la posición de tijera para que yo sintiera su húmedo coño contra el mío, totalmente empapado por el placer que me habían causado sus lamidas. Comenzó a moverse chocando mi coño con el suyo una y otra vez sin parar de gemir, menos mal que mis tíos dormían en el piso de abajo porque si nos hubieran oído se hubiera montado una buena, y montándomelo con mi prima era difícil que no se oyera nada… Entre gemidos me contó que a ella le iban los tíos pero que una vez probó a enrollarse con una amiga por ver qué se sentía y no le disgustó, me vio tan deprimida que pensó que lo mejor era un buen polvo y como no había chicos delante… Nos quedamos dormidas las dos desnudas encima de su cama hasta la mañana siguiente.

 

Fue ella la que me despertó y me dijo que bajara rápido a desayunar, que me acercaría a la playa y luego ella se iría a hacer unas compras para ver si esa mañana yo tenía más suerte con Scott. Lo cierto es que yo ya estaba demasiado decepcionada y no pensaba que fuera a pasar nada con él… Una amiga llamó a mi prima y le dijo que Kate Lyn se iba a ir, que había decidido irse de vacaciones porque estaba muy deprimida; que la había visto a primera hora comprando algo en una tienda y llevaba unas tremendas gafas de sol pero, a pesar de ello, se notaba que tenía los ojos llorosos e hinchados; luego escuchó a la madre de Kate Lyn diciendo que pasara de Scott, que ese chico no la merecía, compraron un par de cosas y salieron de la tienda… Es lo bueno de tener una amiga trabajando en la tienda del centro, se entera de todos los cotilleos y lo de Kate Lyn era demasiado… Mi prima vino corriendo a contármelo, mientras yo desayunaba. Estaba segura de que Kate Lyn se iba porque Scott había pasado definitivamente de ella, yo no las tenía todas conmigo, no quería hacerme ilusiones… Me puse un bikini y un pareo largo para vestirme rápido, unas chanclas, cogí mi bolso con crema, toalla, móvil y gafas de sol y me metí en el coche para que mi prima me acercara a la playa.

 

Al llegar vimos que estaba el coche de Scott, a mí me entró un escalofrío, no sé por qué. Bajé del coche, mi prima me gritó “¡Suerte!” y me dejó ahí. Me fui acercando a la playa y a lo lejos vi que Scott estaba tumbado, estaba solo y me sorprendió intuir que estaba desnudo. Me fui aproximando y comprobé que era verdad, estaba completamente desnudo, tumbado bocabajo encima de la toalla y dejando ver un culito aún mejor de lo que había imaginado. Al verme dijo “¡Vaya! ¡Perdón! Pensé que no ibas a venir después de lo de ayer y por eso estaba así… Lo siento…” “Tú mismo” dije yo. Trató de darme una explicación por lo del día anterior pero, yo le corté diciendo que no me debía nada y que no tenía que darme ninguna explicación, que él era libre de hacer lo que quisiera; se quedó cortado. Me quité el pareo, extendí mi toalla y me dispuse a echarme crema. Me recogí el pelo en un moño y me puse de espaldas “Te importa darme crema, me la extendería yo pero, siempre se me quema la espalda porque no me la extiendo bien.” “Sin problemas…” Le tendí el bote y él me soltó la parte de arriba del bikini y echó un chorro de crema en donde estaría mi columna vertebral. Comenzó a extender la crema del centro a los extremos de mi espalda; cuando bajaba por mi espalda rozaba mis pechos y me estaba poniendo mala. Al acabar, salió disparado diciendo que iba a darse un baño; me giré para mirarle y pude ver como su cuerpo desnudo se alejaba y entraba en el mar; de pronto paró en seco, yo pensé que para echarse a nadar pero, me equivoqué… ¡Se paró para hacerse una paja! Lo juro, yo llevaba las gafas de sol puestas pero, le vi perfectamente cómo se la meneaba, estaba clarísimo… Cuando paró, estuvo un rato más en el agua y nadó un poco. Al verle acercarse a la orilla, comencé a darme crema por la parte delantera del cuerpo; y justo cuando llegó a la toalla, yo me estaba extendiendo crema por el pecho. Él llegó y se quedó sorprendido de verme así de modo que le dije “Disculpa, espero que no te importe que haga top-less, aunque visto lo visto…” y miré su cuerpo desnudo que me ponía a mil. “Claro que no me importa… Lo que no entiendo es por qué no haces nudismo con ese cuerpo que tienes… Aunque, bueno, mejor porque si no llevaras la parte de abajo del bikini, no sé si me podría controlar…” Sus palabras me aceleraron el corazón, por no decir que me pusieron de lo más cachonda, y acto seguido deshice los dos nudos de los extremos de la braguita de mi bikini para dejar todo mi cuerpo al descubierto; él no se pudo contener y al momento se lanzó en picado a lamer y chupar mi coño; cuando le dio el primer lametón, dijo “¡Vaya! Sí que te he puesto caliente…” porque ya estaba de lo más húmedo… “Veo que yo a ti también” dije observando su polla que ya comenzaba a empalmarse… “Ven aquí, amiguita…” añadí mientras él cambiaba de postura para que yo se la pudiera comer mientras él comía mi coño. “He descubierto que además de estar buenísima, cosa que ya sabía, tienes precisamente el coño que estaba buscando…” “Pues no busques más y disfruta de lo que tienes delante…” Aunque tenía su polla en la boca, yo no podía parar de jadear, me estaba poniendo como una moto y eso que sólo me estaba comiendo el coño… “Qué mojadita estás, ¡eh! ¿Estás cachonda? ¿Quieres que te la meta?” “Sí, ¡métemela hasta el fondo! ¡Métemela!” Él siguió chupándome el coño y yo sin dejar de jadear y de lo más caliente… Paró un segundo y dijo “Como no cesen esos gemidos me parece que voy a cambiar de postura… Me estás poniendo muy cachondo…” “¡Fóllame!” contesté yo y él se colocó encima de mí y comenzó a metérmela poco a poco, “¡Métemela sin miedo, hasta el fondo! ¡Rómpeme el coño, si hace falta!” palabras por las que él me embistió y me la metió hasta adentro comenzando a follarme cada vez con más fuerza… “¡Ahora sí que vas a gemir, zorra!” “Sí, sí, no pares, sí, sí, así, así, sigue, sí, no pares…” decía yo entre jadeos… “Cuando te vi no pensé que fueras tan puta pero la verdad es que me alegro porque necesitas un buen polvo y eso es exactamente lo que te voy a dar… ¿Te gusta que te follen, zorra, te gusta?” “Síiiiii, fóllame, fóllame… Aaaaaaah, aaaaaaaaaah” Nos corrimos en un segundo y luego me sugirió irnos al agua, donde en lugar de meterme la polla por el coño, me la metió por el culo de un golpe y me puso a cien mientras me acariciaba las tetas y el coño. Terminamos de follar y salimos del agua. A lo tonto ya se había hecho la hora de comer y nos fuimos a casa. Ni que decir tiene que pasamos todo el verano disfrutando de la “compañía” del otro (por no decir otra cosa) y que repetí muchos veranos más…

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